Fercha Capetillo

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Lunes, 21 Enero 2019 18:51

Dra. Karla Montfort

Ginecología y Obstetricia 

Dra. Karla Montfort Gardeazabal

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Dr. Juan Trujillo

Ginecólogo y Obstetra

Dr. Juan Trujillo

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Lunes, 21 Enero 2019 18:32

Dra. Nidia Alvarado García

Ginecología y Ostetricia

Dra. Nidia Alvarado García

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Lunes, 21 Enero 2019 18:25

Dr. Manuel Parra

Médico Pediatra
 

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Odontopediatra Claudia Duarte

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Viernes, 25 Mayo 2018 21:14

Destete Respetuoso

Hay muchas situaciones en las que se puede decidir finalizar la lactancia materna: ¿Cómo hacerlo de forma respetuosa?

 

Hablar de destete respetuoso tiene tres vertientes:

Respetar la decisión de las dos únicas personas implicadas en ello: La madre y el lactante.

 

Hoy en día se hace mucha divulgación de apoyo a la lactancia. Tanta que a veces olvidamos que hay casos en los cuales una madre escoge o necesita no darla. No debe sentirse culpable por ello, y nadie tiene derecho a juzgarla. También hay casos en que los niños no van bien con lactancia materna. Muchos de esos casos son solucionables, pero otros no. Por eso el momento del destete es cuando la madre o el niño lo deciden o hay un problema que no somos capaces de solucionar y afecta seriamente al bienestar de ambos. La opinión de los demás sobra. No hay una edad definida para el destete. Decir que por encima de cierta edad la lactancia es perjudicial o inútil es Mentira.

 

Respetar el ritmo de destete que cada niño necesite.

Cuando la decisión de no tomar más el pecho surge del niño la cosa es más fácil y es lo ideal. Puede ocurrir de forma progresiva (lo más habitual) o de golpe (mucho más raro). Si ocurre de golpe el problema suele ser para la madre (¿qué hago ahora con esa leche y cómo reduzco la producción sin molestias?). Pero hay casos en los que aunque el niño no quiera dejar el pecho la madre necesita que ocurra (no voy a entrar en concretar cuales, de nuevo respeto, es la madre la única cualificada para decidirlo). En estos casos hay dos opciones: El tratamiento hormonal para detener la producción de forma radical o la retirada paulatina. Yo recomiendo la segunda siempre que sea posible (a veces por motivos de salud de la madre es necesario una eliminación rápida). Al final hablaré de esa retirada paulatina: No ofrecer, no negar.

 

 

 

Respetar al cuerpo de la madre para evitar problemas habituales.

Cuando se usa medicación para retirar la lactancia de golpe pueden surgir problemas. Evidentemente el pecho no deja de producir en 10 minutos y la adaptación rápida de un pecho productivo a uno improductivo puede llevar a veces a ingurgitaciones, mastitis… Cualquier cambio de adaptación del cuerpo es siempre mejor si se hace de forma gradual. Hay casos en los que por motivos de salud de la madre importantes no tenemos ese tiempo y entonces usamos la medicación. Pero siempre que se pueda es mejor la retirada paulatina.

¿Has pensado en dejar el pecho porque no duermes?

Sólo un apunte más: De los motivos por los que muchas madres me cuentan que quieren dejar la lactancia, el más frecuente es que el bebé pide con tanta frecuencia el pecho de noche que hace imposible el descanso. Suele ocurrir a partir de los 5-6 meses. Cuando los patrones de sueño se definen. Para muchos niños el ritual de sueño es precisamente tomar el pecho. Cuando esto ocurre existe la alternativa de cambiar el ritual de sueño y mantener el pecho con tan sólo un destete nocturno.

No ofrecer, no negar

Sea cual sea el motivo por el que finalmente hemos decidido dejar de dar el pecho a un niño que lo tomaba ya de forma estable, la mejor opción que conozco para el destete es ésta:

  1. Si tu hijo te pide el pecho dáselo. Evitas así que se sienta rechazado.
  2. Pero si no lo pide no se lo ofrezcas. Lo que en la práctica supone que las tomas se van espaciando y el pecho va a producir cada vez menos hasta que llegue un momento en que ya no dé leche.

Este proceso puede durar a veces varios meses. Lo normal es que sea de unas semanas. Será más corto cuanto más preparado estuviese el niño para prescindir del pecho, tanto desde el punto de vista afectivo como el nutricional. Y les recomiendo que no lo forcen.

Desde el punto de vista afectivo, al tiempo que ofreces menos el pecho, aumenta tus otras muestras de afecto. E intenta cuando le das el pecho no hacerlo con quejas o mal humor. Esto es importante para que el niño no viva el destete como un rechazo.

Esta decisión es reversible en cualquier momento si el niño sigue aceptando el pecho. Basta con aumentar la frecuencia de las tomas que le ofrecemos para de nuevo volver a tener leche suficiente.

 

Fuente: http://www.mipediatraonline.com

 
 
 

Decir en voz alta que la mujer necesita un año para recuperarse completamente de un parto, es para muchos una exageración. Sin embargo, un estudio reciente nos lo deja bien claro: los actuales permisos de maternidad  de 6 semanas no armonizan con las necesidades reales de una madre que acaba de dar a luz.

La doctora Julie Wray, de la Universidad de Stanford, realizó un estudio sobre la realidad postnatal que viven las mujeres en diversos países del mundo, demostrando que a pesar de que cada cuerpo es único, de media, la mayoría de las nuevas mamás necesitan de media 12 meses para recuperarse del todo tanto física como mentalmente.

Este dato no ofrece ni mucho menos una imagen más vulnerable de la mujer. Porque la tarea de la maternidad es posiblemente la tarea más dura, hermosa y dedicada que puede llevarse a cabo, y a pesar de que la gran mayoría vuelvan a sus responsabilidades laborales al cabo de unas semanas, ello no significa que su cuerpo esté completamente recuperado.

Esto es algo que convendría tenerse en cuenta. No solo para que los permisos de maternidad y paternidad fueran un poco más armónicos a estas necesidades, sino como dato informativo y para poner en marcha mejores estrategias de atención médica, sanitaria, social e incluso psicológica.

Veamos unos datos de interés que nos ayudarán sin duda a entender mucho más el tema.

 

El puerperio, esa dura etapa tras el parto

El puerperio es ese período que se extiende inmediatamente después del parto hasta que el cuerpo de la mamá vuelva a un adecuado estado pregestacional, es decir, a recuperar esas características físicas, orgánicas y hormonales habituales.

Por lo general, es común pensar que el puerperio dura de media los clásicos 40 días. Ahora bien, lo que en ocasiones se nos escapa es que el puerperio, en realidad, tiene tres fases. Veámoslas con detalle.

 

Fases del puerperio

-Puerperio inmediato: dura unas 24 horas y abarca la recuperación física del propio parto.

-El puerperio mediato se relaciona con la involución genital de la mujer, la aparición de los loquios, la subida de la leche…

-Puerperio alejado: llegaría hasta los 45 días, justo cuando vuelve la menstruación.

-Puerperio tardío: puede alcanzar hasta los 12 meses, y para muchos especialistas conforma la recuperación completa del cuerpo de la mujer tras el parto.

 

Cambios que sufre el cuerpo de la mujer durante el puerperio

Cambios en el sistema circulatorio: la frecuencia cardíaca de la mamá vuelve a su estado normal tras el parto, de hecho es normal que se experimente una bajada de la tensión durante las primeras semanas -es algo que debemos tener muy en cuenta-. También es común que aparezcan  nódulos hemorroidales.

Cambios hormonales asociados a la progesterona, a las glándulas endocrinas, a la hipófisis que regula la producción de leche…

El volumen del abdomen disminuye para poder así regular la posición del diafragma para que la respiración sea ya más profunda.

El estómago y el intestino experimentan también cambios en la dilatación, de ahí, que puedan pasar unas semanas  en que la mamá sufra de digestiones lentas, estreñimiento, falta de apetito…

A lo largo de los meses posteriores al parto es común sufrir infecciones de orina debido a la recuperación del tono en la vejiga.

A su vez, otro dato que debemos tener en cuenta es que muchas mujeres pueden sufrir una bajada de sus defensas después del parto.

 

Pensar que el cuerpo de la mujer tras el parto se recupera en solo 6 semanas es una “fantasía”

 

Cuando una mujer da a luz, no tarda ni unos días en iniciar una gesta que solo ella entiende, vive y asume: no importa el dolor de ese parto o de esa cesárea. Se levantará cuando el bebé lo necesite para atenderlo. No importan las pocas horas de sueño, ni lo cansada que esté, ni lo extraño que note su propio cuerpo, al que no reconoce, el que a instantes le duele tanto como le asusta por tanto cambio…

Una madre hará todo lo que esa nueva vida necesite. Sin embargo, si esa mamá tiene una responsabilidad laboral, al cabo de 6 semanas deberá separarse de ese bebé para retomar sus responsabilidades profesionales. Aunque su cuerpo aún no esté recuperado, aunque sus emociones aún se encuentren revueltas, a flor de piel y vinculadas únicamente a su bebé.

En países como Noruega o Suecia son muy conscientes de esta realidad física, orgánica, hormonal y emocional. Por ello, las bajas laborales llegan hasta los 16 meses. Más aún, en esa baja los papás también están incluidos en una proporción destacable, porque se entiende que la crianza es cosa de dos y que en esos primeros meses de vida, ni el bebé ni la mamá deben estar solos.

Estas políticas sociales son envidiables, no hay duda. Son países donde el estado de bienestar va de la mano de una sensibilidad auténtica y real por la población, por sus necesidades y también por las nuevas generaciones. Entendamos por tanto que una baja de 6 semanas no basta para que una madre se recupere del todo tras el parto.

Cumplirá su trabajo, no hay duda, y lo hará bien, eso está claro, pero su cuerpo aún siente dolor, y se pierde, además, un tiempo precioso que serviría para afianzar más el vínculo con ese niño que tanto necesita de sus padres.

Fuente: https://eresmama.com

Hace unas semanas explicábamos la recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. A partir de ese momento y hasta el año la leche debería seguir siendo el principal alimento con la complementación de otros nutrientes.

Desde los 12 meses la leche materna sigue siendo un alimento incomparable en la dieta de los niños y por eso la recomendación de la OMS y de la mayoría de asociaciones y organismos relacionados con la salud es la de continuar con la lactancia materna hasta los dos años o más o hasta que la madre y el hijo lo deseen.

Hay poca información científica relativa al amamantamiento en la edad comprendida entre los 12 y los 24 meses y en adelante pues son pocos los niños que llegan a esas edades siendo amamantados, sin embargo la información disponible indica que incluso después de los dos años de edad la leche materna sigue siendo un excelente aporte de calorías y nutrientes.

El periodo que comprende entre el nacimiento y los dos años de edad es vital para el desarrollo, el crecimiento y la salud de una persona. A continuación explicaremos por qué no se recomienda suprimir la leche materna durante este periodo crítico. 

La leche materna sigue siendo el mejor alimento

La leche materna tiene un contenido de grasa relativamente alto comparada con la mayoría de los alimentos complementarios. Es una fuente clave de energía y ácidos grasos esenciales, que tienen una relación directa con el desarrollo cerebral de los niños y sigue siendo el alimento más completo desde el punto de vista nutricional.

La leche materna se adapta a la edad del niño que la toma. Esto quiere decir que a medida que el niño crece la leche aporta más calorías.

Aporta beneficios psicológicos y un mejor desarrollo cognitivo

Varios estudios han descrito ya los numerosos beneficios psicológicos de los niños amamantados. La lactancia proporciona alimento, consuelo, ternura, comunicación entre madre e hijo, contacto y traspaso de oxitocina (la hormona del amor) de madre a hijo (y aumento de la misma en la madre).

A pesar de los muchos prejuicios populares en torno a amamantar a niños mayorcitos (aunque quizá habría que definir qué es un niño mayorcito, pues hay personas que consideran que mayorcito para mamar es un niño de 4 meses y hay otras para las que no lo es hasta pasados los 12-15 meses), no existe ninguna evidencia que asocie la lactancia materna con problemas de desajuste emocional o social.

Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo de lactancia de la AAP(Asociación Americana de Pediatría) explicó en la última declaración que se ha hecho al respecto, que data de 1997, que “la Academia no ha establecido un límite(para la lactancia). Hay niños que son amamantados hasta los 4,5 o 6 años. Esto puede ser poco frecuente, pero no perjudicial”.

Fergusson y colaboradores mostraron en 1999 que los niños de 15 a 18 años que habían sido amamantados durante más tiempo presentaban mejores niveles de apego a sus padres y consideraban a sus madres menos sobreprotectoras, pero que se ocupaban más de su cuidado, si se les comparaba con jóvenes que hubieran sido alimentados con leche de fórmula.

Angelsen N y colaboradores concluyeron en 2001 que un mayor tiempo de lactancia materna beneficiaba el desarrollo cognitivo de los bebés. Para este estudio compararon a niños que no habían llegado a los 3 meses de lactancia materna, a los que se quedaron entre los 3 y los 6 y a los que fueron amamantados 6 meses o más. El resultado fue que aquellos que fueron amamantados más tiempo obtenían mejores puntuaciones en los tests cognitivos realizados a los 13 meses y a los 5 años.

Continúa ofreciendo protección inmunitaria

 

El sistema inmunológico de un niño madura definitivamente en una edad comprendida entre los 2 y los 6 años de edad. La leche materna es una fuente incomparable de defensas (de hecho la concentración de células inmunológicas en la leche aumenta en el segundo año) por lo que el niño amamantado seguirá beneficiándose del aporte de defensas materno mientras su propio sistema acaba de madurar.

Esto se hace evidente en situación de enfermedad cuando el apetito de los niños por otros alimentos desciende pero la ingesta de leche materna se mantiene. En patologías gastrointestinales sobretodo, supone el mejor recurso de alimentación e hidratación, mejorando la recuperación de los niños.

Se ha constatado también que cuando un niño es vacunado la lactancia materna aumenta la respuesta inmunológica, estimulando aún más el sistema inmunitario del lactante.

La lactancia materna hasta al menos los dos años, y esta es una de las razones más importantes para esta recomendación, protege ante la diabetes tipo 1.

Numerosos estudios sugieren la relación entre la diabetes tipo 1 y la introducción antes del primer año de vida de productos que contienen proteínas de leche de vaca intactas (derivados de la leche no adaptados).

Es un factor de protección frente a la obesidad infantil

Los niños amamantados son generalmente más delgados y se ha observado que parece ser un factor protector de la obesidad.

A mayor duración de la lactancia, menor riesgo de obesidad y sobrepeso. Se ha demostrado una prevalencia de obesidad a los 5-6 años de edad del 4,5% en niños no amamantados, del 3,8% en los amamantados durante 2 meses, del 2,3% de 3 a 5 meses, del 1,7% los amamantados entre 6 y 12 meses y del 0,8% en aquellos con lactancias superiores al año de edad.

A más tiempo amamantando, mayores beneficios para la madre

Ya hemos hablado en Bebés y más de los numerosos beneficios de la lactancia para la madre. Cuanto más tiempo amamante una mujer, mayores son los beneficios.

La lactancia a demanda retrasa la menstruación en muchas mujeres. Las necesidades de hierro en la dieta materna se reducen a la mitad. Esto hace, además, que el momento de fertilidad se atrase.

Disminuye el riesgo de fracturas por osteoporosis en la edad anciana. Se desconoce la causa pero se ha evidenciado en estudios con personas de edad avanzada que aquellas mujeres que dieron de mamar más tiempo padecen en la actualidad menos fracturas.

Reduce el riesgo de cáncer de mama y ovarios. Por cada 12 meses de aumento de la duración media de lactancia materna en las poblaciones de los países desarrollados se podrían evitar más de 50.000 casos de cáncer. Esto equivale a un 4,6% de disminución de riesgo para una mujer por cada 12 meses que da el pecho.

Como veis los beneficios conocidos tanto para la mamá como para el bebé son numerosos. Según demuestran los estudios antropológicos la edad natural del destete es entre los dos y los siete años y cada vez hay más niños que son amamantados hasta edades avanzadas (los 4,5 o 6 que comentó el presidente de la AAP hace más de diez años).

¿Hasta cuándo dar de mamar a un niño? A pesar de todo lo explicado la respuesta es clara: hasta cuando la madre y el niño quieran.

 

fuente: bebesymas.com

Jueves, 05 Abril 2018 01:47

La Tetanalgesia

La tetanalgesia es ese efecto calmante que los niños experimentan al ser amamantados, al sentirse seguros y relajados además protegidos sintiendo el contacto de su madre.

El término, desde luego no es nuevo. Dentro de las imágenes más clásicas sobre la crianza que todos tenemos en mente, está la de esas mujeres con sus niños pegados al pecho por simple placer y no con fines de alimentación. Tras un golpe, un berrinche o una visita al médico, era común que esos pequeños encontraran calma al ser amamantados.

Ahora bien, la palabra en sí fue acuñada por dos pediatras: M. Merino Moína y J. Bravo Acuña del Centro de Salud “El Greco” de Getafe (Madrid), quienes publicaron su trabajo en la revista médica “FAPap“.  La tetanalgesia es capaz de aliviar el dolor en el lactante, y de ahí, que muchos pediatras y médicos hagan uso de esta “técnica” a la hora de aplicar las vacunas o de realizar ciertas pruebas con los bebés.

La tetanalgesia, cuando dar el pecho alivia el dolor del lactante

Todas las mamás que hayan dado el pecho a sus hijos lo habrán notado. En ocasiones, el bebé no tiene hambre, sin embargo, cuando se despiertan entre lágrimas por la noche con un cólico o cuando nada parece calmar su llanto, nada resulta tan terapéutico y efectivo como darle el pecho.

 

La tetanalgesia permite a los bebés poder succionar, ese reflejo instintivo que garantiza su supervivencia es una auténtica coreografía fisiológica que a su vez, reduce el estrés en el cerebro del niño. Un bebé succiona no solo para saciar su hambre, sino para sentirse bien, para relajarse.

 

La succión nutritiva y la no nutritiva

El tema resulta sin duda interesante. Los bebés realizan dos tipos de succión: la nutritiva y la no nutritiva. La succión nutritiva es la que utilizan para comer. Es rítmica, profunda y rítmica y dura unos minutos.

Ahora bien, a su vez, es común que también practiquen la no nutritiva, que es algo más superficial, relajante y les sirve a su vez para afianzar y mejorar la propia succión nutritiva. A pesar de que no existen muchos estudios al respecto de este tipo de succión cabe decir que no debemos verla como algo negativo o como un “vicio” (en referencia al placer de los niños con los chupetes).

Hay que tener presente que un chupete nunca puede reemplazar el pecho de una madre. Es precisamente al practicar la succión no nutritiva cuando el bebé entra en calma al sentir el olor de su madre, al sentir su calor y quedar envuelto en esa grata sensación de seguridad y complacencia.

Un chupete nunca propiciará este tipo de sensaciones. Son dos cosas completamente diferentes.

 

 

La tetanalgesia para los procedimientos médicos dolorosos

Son muchos los médicos y pediatras que están intentando implantar en los centros sanitarios la técnica de la tetanalgesia para reducir el dolor que sufren los bebés al ser sometidos a ciertos procedimientos invasivos como puede ser, por ejemplo, la prueba del talón.

Se sugiere incluso que si la mamá decide alargar la lactancia varios años más, también utilice la tetanalgesia para esos momentos en que los niños deben recibir sus vacunas, para aliviar sus miedos, reducir el estrés o los momentos de ansiedad.

 

Los problemas reales de la tetanalgesia

La tetanalgesia no tiene ningún efecto secundario, al contrario, es una actividad que la mujer ha puesto en práctica desde tiempos inmemoriales, puesto que una mamá sabe muy bien cuando su niño necesita alimento y cuando consuelo, cuando busca sentirse protegido o sentir su cercanía en esas noches en que las pesadillas o el miedo enturbian su descanso.

La mamá que sigue su instinto es la más sabia, sin embargo, existen varios problemas que frenan en la actualidad el que los bebés se beneficien de algo tan maravilloso como es la tetanalgesia.

Los niños que alargan su lactancia durante años si así lo quiere la madre, son vistos como dependientes, como si de algún modo, estuviéramos frenando su madurez emocional al no haber acabado antes con ese vínculo.

La lactancia materna aún no está bien vista públicamente. Pocas mamás se atreven o pueden dar el pecho en espacios públicos sin ser amonestadas, o sin recibir miradas incómodas por parte de personas que confunden lo natural con algo erótico o de mal gusto.

Si ya resulta ofensivo para muchos ver a una madre dando el pecho a su bebé, aún lo es más ver a una mujer con sus niños de dos o tres años pegados “a la teta”.

Ninguna mujer debería ser juzgada o criticada por ello. No debería existir ninguna doble moral al respecto de la lactancia materna ni deberían escucharse ofensas hacia una mujer si ésta, decide alargarla hasta que sus hijos son mayores. A día de hoy existe muy poca cultura acerca de la lactancia, cuando en realidad, es algo que solo debería preocupar a dos personas, a la mamá y a su hijo.

Si un bebé llora, dale teta, si un niño está nervioso, tiene un cólico o le duele algo, dale teta. Practica la tetanalgesia hasta que tú lo quieras o tu hijo te lo pida.

Fuente: eresmama.com

Lunes, 29 Enero 2018 18:33

¿Qué es una Doula?

Una "doula" es una persona que brinda apoyo emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto. El cometido de las doulas es brindar apoyo y acompañamiento continuo a las mujeres durante los procesos de infertilidad, gestación, parto, duelo, crianza, adopción, maternidad y posparto.

 La doula no es personal sanitario, no es una matrona ni hace su trabajo, no atiende partos, no tacta, no manda tratamientos, no hace diagnósticos, no realiza terapias ni las recomienda. Las doulas hacemos trabajos diferentes, pero podemos complementarnos y trabajar juntos.

Como doula es conveniente estar informada y actualizada, puesto que tendrá que proporcionar información si la mujer lo solicita, para que ella decida de manera libre y consciente. La doula no recomienda, no lleva a la mujer a su terreno, no aconseja ni interviene. Jamás juzgará la decisión de la mujer. La acompaña y apoya.  A veces se comete el error de pensar que la doula sólo acompañará partos “naturales”, cuando se debe respetar la decisión de la mujer sea cual sea. La doula no interviene.

Hay estudios que han demostrado que el apoyo emocional de la doula a la familia tiene beneficios durante el parto, tales como reducción en un 50% de cesáreas, un 40% en uso de fórceps, un 60% del uso de epidural o que acorta en un 25% la duración de los partos.

A la hora de elegir una doula se pueden tener en cuenta cuestiones como la forma en la que trabaja, cuánto cobra, si tendrá disponibilidad para la fecha improbable de parto, su formación y cómo se siente la mujer con ella. El feeling es una cuestión esencial tanto para la familia como para la doula. Cada doula trabaja y cobra de una manera diferente y es algo que la mujer debe hablar con quien decida que la acompañe.

 

 

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