¿Qué es el porteo?

Qué es el porteo. El porteo es una forma de crianza en la que llevamos a nuestros hijos con nosotros. Es decir encima de nosotros

Llevar al bebé cerca es una experiencia maravillosa que crea un sentimiento de protección y el inicio de una estrecha relación entre hijos y padres. Poder estar tan cerca del porteador (madre-padre) transmite mucha tranquilidad a los bebés, que se sienten seguros y protegidos.

Los fulares o las mochilas portabebés, favorecen una buena posición para el bebé. Esta posición es conocida como la postura de la ranita, que se consigue cuando tenemos el culito del bebé al nivel de nuestro ombligo y su cabeza debajo de nuestra barbilla, sin que llegue a tocarnos, sin embargo debemos asegurarnos que estos sean ergonómicos ya que de lo contrario podríamos lastimar al bebe y ocasionarle graves lesiones como la displasia de cadera.

Cuando hablamos de posturas antiergonómicas nos referimos fundamentalmente a ir orientado mirando hacia el mundo. Esta postura de por sí ya deja de ser ergonómica por el simple hecho de que si el niño va cara al mundo, no puede mantener la columna en la cifosis global que hablábamos antes, además, las caderas no irán tampoco en posición ranita y para colmo de males, si el niño se siente cansado, asustado o nervioso (hiperestimulado) no tiene forma de protegerse. Mal por partida doble.

Por otro lado, están las posturas que se relacionan con riesgo de asfixia, que estas además de ser incómodas, antiergonómicas y nada recomendables, son directamente peligrosas. Portear a un bebé en posición de cuna no es buena idea pues corremos el riesgo de que el niño haga un doble mentón, cerrando la vía aérea y por tanto, impidiendo el paso del aire hasta los pulmones.

Estas posturas se permiten únicamente cuando queremos amamantar sin sacar al niño del portabebés, pero no se recomienda jamás como postura para desplazarnos de un sitio a otro, el niño llora en el súper, lo coloco en posición de cuna, el pequeño come y vuelta a la vertical.

 Portear sí, pero no de cualquier manera

La posición de ranita en vertical es además una postura fenomenal para evitar el reflujo, luchar contra los gases o ayudar a los bebés a que las sustancias de desecho salgan por el final del tubo digestivo, ayudadas de la gravedad y el movimiento.

 

Y muchos de pensarán que los niños no quieren ir orientados hacia el porteador, que a los niños les encanta ir mirando el mundo… en tal caso tenemos una estupenda solución, ponerlos a la cadera. Seguirá siendo una posición ergonómica, le permitirá mirar el mundo por delante y por detrás del porteador y en el caso de estar cansado o nervioso, puede apoyarse o protegerse con el cuerpo del porteador.

El peso del niño está bien repartido en el portabebés. El niño va “sentado” y “contenido” por toda la tela que tiene alrededor

Es muy importante que el niño vaya sentado y no COLGADO. Existen portabebés en el mercado en los que más que sentados, los niños van colgados sobre sus genitales, zona que por supuesto, no está diseñada para cargar peso, pues como ya habrán podido comprobar en muchas ocasiones, es una zona especialmente sensible. Debemos procurar que el niño vaya más bien sentado sobre la tela, con la espalda bien apoyada y con suficiente soporte como para dejarse llevar relajado.

 

Beneficios del porteo para los bebés

Madre portea bebé

- Lloran menos: los bebés que son porteados son más tranquilos y lloran menos.

- Duermen mejor: se ha demostrado que los bebés con los que se ha usado el método canguro aumentan más rápido el peso y duermen mejor.

- Tienen mejor desarrollo psicomotor: el constante balanceo genera en los niños mejor equilibrio y mejor control postural, debido a que su cuerpo se va adaptando a nuestro movimiento.

- Los cólicos disminuyen. Llevar al bebé en posición vertical (vientre contra vientre) beneficia mucho a su sistema digestivo, que aún es inmaduro y facilita la expulsión de gases.

- Son más sociables. El bebé se integra en la vida cotidiana, participando en lo que el adulto hace;  en los paseos y charlas.

Beneficios para los papás y mamás porteadores

Este método de llevar a los bebés muy pegaditos al cuerpo de los papás es muy práctico porque nos deja las manos libres para poder hacer cualquier cosa. Los fulares y mochilas portabebés reparten muy bien el peso en la espalda, por lo que estaremos cómodos y, al mismo tiempo, nos permite descansar los brazos.

 

1. Fortalece los vínculos. El contacto continuo favorece una relación muy especial entre el bebé y la madre, ya que la cercanía del recién nacido provoca la secreción de una serie de hormonas, como la oxitocina y la prolactina. Además, previene la depresión posparto, ya que el contacto directo aumenta el nivel de otras hormonas, como las endorfinas.

2. Aporta seguridad. Los porteadores que llevan a sus bebés pegados a sus cuerpos se sienten más seguros y confiados porque serán capaces de reconocer más rápidamente las señales del bebé e identificarlas (sueño, hambre, cansancio...).

3. Beneficia la lactancia materna. Llevar al bebé cerca provoca que la madre segregue oxitocina, lo que favorece la subida de la leche y un buen establecimiento de la lactancia materna. 

4. Tonifica los músculos de la espalda. El peso total del niño está sostenido por el portabebés, y se reparte por toda nuestra espalda. De esta manera, nuestro cuerpo se va adaptando progresivamente al peso del bebé, lo que contribuye a fortalecer nuestra musculatura y a tener un mejor control postural. Con todo esto, prevenimos los posibles dolores de espalda provocados por coger a los niños en brazos, ya que usamos solo un brazo y forzamos posturas incorrectas para nuestra espalda.

Portear al bebé es bueno para su desarrollo fisiológico

- Estimula todos los sentidos del niño

- Refuerza la relación entre padres e hijos

- Supone menos carga para los padres

- Aumenta la libertad de movimiento para la familia

- Soporta al bebé con toda la seguridad y confianza que necesita

Posición correcta para el bebé

1. Sostén: el bebé es llevado como un vendaje contra el cuerpo del portador.

2. Espalda: la columna vertebral del niño está recta y el niño erguido. Para mantener esta correcta postura, el bebé irá siempre mirando al portador, ya que si mira hacia fuera no mantenemos una buena postura de la espalda.

3. Piernas: deben estar flexionadas abiertas a 90º. Favoreciendo la posición de ranita para rodear al portador. Las rodillas deberán estar más altas que el culito del bebé.

4. Cabeza: si es muy bebé y aún no la sujeta, deberemos subir más las piernas y usaremos portabebés que cubran la cabeza.

Niveles de soporte

Recién nacidos (0-3 meses): deberán estar sujetos hasta la cabeza, suavente contra el pecho del portador.

Bebés mayores (3-8 meses): irá sujeto hasta el cuello

Niños (8 meses en adelante): irán sujetos hasta el hombro.

Debemos tener en cuenta que tenemos que estar cómodos los dos, tanto el bebé como el portador. No hay ningún portabebés perfecto, hay que elegir el que mantenga al bebé en la buena postura (ranita) y que a nosotros nos resulte cómodo para aprovechar al máximo esta práctica tan bella.

''El porteo es una practica que se ha llevado a cabo desde hace miles de años y desde las tribus indigenas de todo el mundo, facilita el trabajo diario y las actividades de la madre o cuidador, le da seguridad el bebé y permite continuar con la exterogestación, ¿y tú ya lo intentaste?''

 

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El Colecho.

¿Qué es y cómo se practica?

El colecho o cama familiar es una práctica en la que bebés o niños pequeños duermen con uno o los dos progenitores. Es una práctica normal en muchas partes del mundo. El colecho puede ser practicado en la misma cama, en camas continuas o, cama y cuna unidas. De igual modo pueden ser incluidos los hermanos mayores, A veces estamos a punto de mandar a nuestro hijo mayor a su propia cama pero llega un nuevo integrante y lo ideal es no apresurar las cosas ya que podría sentirse desplazado, siempre preguntándole lo que le gustaría hacer y si se siente listo para pasar aotra habitación, todo eso sin usar de referencia que la llegada de un nuevo bebe es un motivo, y dejando la opción para que pueda volver a colechar con ustedes cuando lo decida.

Beneficios:

Se defiende la práctica del colecho por una serie de aspectos:

Favorece el establecimiento y mantenimiento de la lactancia materna y facilita las tomas nocturnas. El contacto piel con piel tras el nacimiento favorece la liberación de oxitocina, lo cual se relaciona con la disminución de ansiedad y estrés. La oxitocina se relaciona con el amamantamiento, no solamente para producir eyección de leche, sinotambién como se ha comprobado en su medición en saliva, mostrando niveles altos antes de cada tetada, disminución al inicio de la misma y aumento a los 30 minutos. Este aumento tardío de los niveles de oxitocina iría dirigido a proporcionar sensación de placidez y reforzar en la madre su actitud afectiva hacia el niño.

Aumenta los episodios de sueño REM, lo que disminuye o corrige episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé. 

Reduce el riesgo de que el bebé sufra hipoglucemia.

Disminuye la frecuencia y duración del llanto del bebé.

El bebé se duerme más fácilmente, incluso en los despertares nocturnos.

Sincroniza los ciclos de sueño de la madre y el bebé.

Potencia el vínculo afectivo entre padres e hijos.

Destinas el dinero de la cuna a algo mas valioso, hasta que sea necesario.

Disminuye el riesgo de muerte súbita (SMSL). James McKenna antropólogo de la universidad de Pomona ha estudiado el SMSL en diversas culturas concluyendo que el riesgo es hasta diez veces mayor en las que niños no comparten la cama con los padres.

Inconvenientes

Se ha indicado diversas razones para no realizar el colecho:

Se recomienda que las madres y padres fumadores no duerman con bebés de menos de tres meses por aumentar el riesgo de muerte súbita. Los recién nacidos que duermen con sus padres sufren lo que se conoce como humo de tercera mano, esto es debido a que las partículas de la nicotina se impregnan en la ropa cabello y sabanas, los bebés, son más sensibles a los efectos tóxicos, y esto causa que el bebé exhale metabolitos de nicotina. Un estudio acaba de revelar que dormir con padres fumadores triplica el nivel de nicotina en el bebé.

Existen riesgos de asfixia, especialmente en bebés que no son amamantados, muchos de estos casos son relacionados al sobreabrigamiento del bebé, uso de almohadas, colocar al bebe boca abajo o con juguetes alrededor.

Se recomienda que padres bajo efectos de drogas o con obesidad mórbida no compartan la cama, sobre todo con bebés. Además es recomendable no dormirse con el bebé en el sillón o el sofá.

En el caso de bebés prematuros y/o de un peso inferior a 2.500 gramos se incrementan los riesgos del colecho, ya que él bebe es muy pequeño en comparación con nosotros.

Algunos padres duermen peor cuando duermen con un bebé, sobre todo por los mecanismos de alarma. Cuando tenemos un ser indefenso a un lado no alcanzamos un sueño profundo, estamos pendientes de si respira o no, de si necesita algo o si tiene hambre, y cualquier movimiento nos despierta, lo que termina en un descanso inadecuado para mamá, este es uno de los motivos por los cuales nosotras las mamás siempre estamos cansadas aunque durmamos todo el dia con el bebé, y nunca es suficiente.

Asociación estrecha de sueño y presencia de los padres, lo que puede dificultar conciliar el sueño del niño en siestas y a la hora de irse a dormir sin los padres, ya que se acostumbran a una rutina y asocian el olor, el ritmo cardiaco de la madre con la hora de ir a dormir, lo que causaría que necesitara a su mama para dormir las siestas durante el día.

La vida en pareja reciente mucho el colecho ya que aparta un poco a los padres, sin embargo es una labor de ambos trabajar para que su relación se fortalezca, la llegada de un hijo siempre causa desacuerdos, pero hablar y llegar a soluciones es fundamental para una sana convivencia con el nuevo integrante de la familia.

En 2011, el sudafricano Nils Bergman, pediatra de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, recomendó que los niños duerman en la misma cama junto con su madre hasta los 3 años de edad. Basaba sus afirmaciones en un estudio en el que había analizado los patrones de sueño de 16 niños. No solo observó que los ciclos del sueño se interrumpían con mayor frecuencia en los bebés que dormían separados de sus madres, sino que además comprobó en ellos unos niveles de estrés hasta tres veces más altos que en los niños que dormían sobre el pecho de sus madres.

El pediatra Carlos González, por su parte, autor de libros como Bésame mucho: cómo criar a tus hijos con amor y Comer, amar, mamar, sostiene que así como, por motivos evolutivos, es normal que los bebés lloren cuando se quedan solos también es "normal" que duerman acompañados de su madre o de sus padres. ¿Hasta cuándo? González responde que los niños "hacia los 3 o 4 años aceptan dormir solos si se les pide educadamente". Pero aclara que no es una recomendación: "Cada familia hará lo que crea conveniente", puntualiza.

Más allá de estas opiniones, la mayoría de expertos en el tema coinciden en que no hay un momento específico que se pueda indicar que es tiempo de concluir con el colecho. No es algo que dependa de la edad del niño, como el final de la lactancia o de los despertares nocturnos, sino con una suma de elementos en cada situación particular.

La Psicóloga Mónica Serrano, especialista en maternidad y crianza con apego explica: "El niño debe comenzar a dormir solo cuando esté preparado para ello", . En esta línea, apunta que "el sueño es un proceso evolutivo, en el que están implicados factores fisiológicos, emocionales, sociales y culturales", y que conviene tener en cuenta todos estos aspectos al momento de tomar la decisión. Hay que considerar, por ejemplo, que la capacidad de entender y expresarse a través del lenguaje hará más fácil que el niño comience a dormir solo. Todo esto desde la base del respeto al niño y nuestro propio bienestar como padres.

En un sentido, el final del colecho se puede comparar con el final de la lactancia materna, como sugiere la psicóloga Mariela Cacciola, también especializada en crianza respetuosa. Es posible dejar de colechar de un modo "natural", cuando el propio niño manifiesta su deseo de empezar a dormir en su propio cuarto, al igual que cuando expresa, a su manera, que ya no quiere ser amamantado.

Y también se puede optar por acabar con el colecho de un modo "respetuoso", cuando la madre, el padre o ambos miembros de la pareja lo consideren necesario para el niño o para ellos mismos. "Así como la decisión de colechar tiene que ser una decisión familiar, modificar esa situación debe serlo también", señala Cacciola, y "por lo tanto es necesario respetar los deseos de todos". 

''Nuestros bebés nos necesitan muy cerca, recuerda que los llevamos 9 meses dentro de nosotras, ¡tenernos cerca para dormir es todo lo que conocen!''

 

¿Y tú vas a intentarlo?

 

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