Si ha tenido a un bebé cerca, es muy probable que haya escuchado comentarios terroríficos que hablan de una “mala costumbre a los brazos” que puede adquirir el pequeño si usted o cualquiera empieza a llevarlo el brazos mucho tiempo.

Lo extraño es que la petición de brazos parece como una enfermedad con la que todos los bebés nacen; si no lo cree, haga la prueba y cárguelo cuando esté llorando, que si no tiene hambre, seguramente se calmará apenas lo alce.

Pues más allá de esa llamada “mala costumbre”, en realidad los brazos y el contacto son una necesidad básica de todo ser humano al nacer.

Ésto se debe a un proceso llamado exterogestación, en el que el bebé, debe permanecer en un entorno similar al que tenía mientras estaba en el útero al menos durante los siguientes nueve meses, hasta que aprende a desplazarse por sí solo.

Hasta que camine
Desde “recién hasta los nueve meses el bebé humano alcanza el desarrollo al que otros mamíferos acceden a los pocos días de nacer. En este sentido, podemos compararnos con las hembras canguros, que llevan a sus crías durante un periodo intraútero y luego otro periodo similar extraútero, completando el desarrollo que necesita el bebé para lograr los primeros signos de autonomía”, señala la psicóloga Laura Gutman, en su libro La maternidad y el encuentro con la propia sombra.

Y claro, si usted compara a un ser humano al nacer con otra cría animal como el ternero o el perro, se da cuenta de que ellos en muy poco tiempo se mueven y son independientes, mientras el hombre, en su misma complejidad nace siendo totalmente dependiente y se gastará buen tiempo en alcanzar su independencia en cuestiones de movilidad y mucho más en el plano emocional, confirmando que nace antes de tiempo, aunque el parto haya sido a término.

“Por ese nacimiento antes de tiempo, lo que dispone la naturaleza para seguir gestándonos fuera del útero, es como un segundo útero conformado por el pecho (lactancia) y los brazos de la madre o de un cuidador- no necesariamente de ella-; así que lo que necesita un bebé es contacto con otro ser humano para que le ayude a regular su temperatura corporal, su ritmo cardíaco se haga más normal, respire mejor, se sienta más seguro y protegido”, explica Lorena Beltrán Villamil, estudiosa del tema y confeccionista de portabebés.

Método de las UCI neonatales
Un bebé no se malacostumbra a los brazos, sino que los necesita para alcanzar un óptimo desarrollo físico y emocional.

“Ningún bebé necesita ser independiente antes de serlo porque para serlo y actuar como un adulto se debe ser un adulto; los seres humanos somos altriciales, es decir que, necesitamos de cuidado y contacto constantes para poder sobrevivir, a diferencia de otras especies como los peces que dejan los huevos, luego los otros peces nacen y se alimentan ellos solos; un ejemplo como este da Rosa Jové en una de sus conferencias, donde dice que si dejamos en un criadero de pescados comida, ellos cuando nazcan los comerán, mientras en un cuarto con bebés no podemos hacer eso de dejar comida para que ellos mismos se alimenten”, señala Lorena Beltrán.

Un ser altricial es totalmente dependiente, vulnerable, que no puede hacer nada por sí mismo porque ni su cerebro ni su cuerpo están preparados para ello.

Este método de ayudar a desarrollar a los bebés a través del contacto constante es más conocido como método canguro y se usa mucho en las UCI neonatales, con los niños nacidos antes de término o con bajo peso.

Pero si se analiza mejor, aunque estos tengan mayores necesidades, todos requieren de contacto constante, pues si de bajo peso se trata, todos los bebés pierden peso al nacer y son extremadamente susceptibles a cualquier enfermedad. Así lo expresa Beltrán Villamil, quien además es una de las moderadoras y directora del grupo en Facebook de apoyo a la lactancia materna, Amamantar.

“No sólo sirve para ellos sino para todos los bebés, les brinda tranquilidad, favorece su desarrollo emocional, neurológico y físico, mejora su aumento de peso. Un bebé que no recibe los brazos, el calor y el afecto que necesita, es un bebé más ansioso, estresado, con niveles de cortisol alto”, dice.

¿Y si lo deja llorar?
Y de los mismos autores de “se malacostumbran a los brazos”, nace “déjelo llorar”.

Ésta parece ser la mejor manera de acostumbrarlos “bien”.

El llanto es la mejor señal de que su bebé necesita algo y es su única manera de comunicarse, de decir que algo le hace falta y que no siempre será comida, a diferencia de lo que muchos creen.

“Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que ‘lo normal’ es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad. Si usted le deja llorar, le está enseñando a que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas ‘más sabias y poderosas’ que él, pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso”, puntualiza el pediatra Carlos González, en su libro Bésame mucho.

Dejarle llorar es un comportamiento que afectará incluso sus relaciones en el futuro.

“Un niño que ha sido exigido para soportar grandes separaciones siendo muy pequeño tendrá mayor tendencia a permanecer en relaciones fusionales mucho más tiempo. En la adultez se convierten en relaciones posesivas, hartas, basadas en los celos y la desconfianza, que en realidad no son otra cosa que un grito desesperado para no quedarse eternamente solo”, añade la psicóloga Gutman.

Si su problema es que se cansa de los brazos o necesita hacer oficios en casa, como todas las madres, opte por el porteo; el portabebés es la mejor solución, ese mismo que usted ha visto que cargan las indias y las africanas, y que al contrario de ser una moda, es más antiguo que los cochesy lo más cómodo para su bebé.

Tipos de portabebés
Su portabebé debe solucionar y no generar más problemas. No compre cualquiera y compare:

  • Convencional: el panel cubre sólo los genitales y las piernas van colgando; es rígido en la espalda; suele tener tirantes muy delgados que llevan al porteador hacia adelante porque el punto de equilibro se desplaza; el bebé va colgando y más abajo del ombligo; da la posibilidad de poner al bebé viendo hacia el frente lo cual no es recomendado porque pierde la curvatura de la espalda y puede recibir exterma estimulación sin mayor contacto ni refugio.
  • Ergonómico: el panel va de corva a corva, para que la rodilla suba lo suficiente; el ajuste en la espalda no le obliga a perder su curvatura; el peso se reparte en espalda, caderas y hombros del porteador; el bebé va sobre el ombligo y está tan cerca que se le puede dar un beso sin estirarse.* Fuente: Lorena Beltrán, confeccionista de portabebés.

Beneficios de portear

Existen muchos portabebés ergonómicos como fulares, bandoleras, mei tai y mochilas ergonómicas, entre otros. Los beneficios de su uso son:

  • Bebés que lloran menos y por ende, están menos expuestos al cortisol que produce el estrés y el llanto.
  • Bebés con ritmos cardiacos estables.
  • Bebés con mejores tiempos de sueño.
  • Menos riesgo de reflujo.
  • Bebés más tranquilos.
  • Manos libres al porteador.
  • Menos frustración por no poder antender al bebé.
  • Beneficia la lactancia por el contacto cercano entre madre y bebé, aunque lo puede hacer cualquier persona, padre, tías, abuelas.
  • Vínculos más estrechos con el bebé y respuestas más anticipadas a sus necesidades.
  • Menos peso y facilidad de movilizar al bebé.

 

POR: http://www.eluniversal.com.co/VIVIANA MARTÍNEZ PÉREZ

Publicado en Blog
Martes, 12 Julio 2016 17:27

El lado obscuro de la Lactancia

“Ojalá tengas leche”, “Espero que no te duela tanto como a mí”,  “Yo lo que más quería era amamantar a mi bebé, pero no se pudo”.

Muchas gestantes reciben ese iniciático baño frío.  El duchazo de la duda respecto de su cuerpo y su capacidad de amamantar a su bebé una vez llegue a sus brazos.  Algunas lo escuchan después del parto, en ese momento tan delicado y hermoso como vulnerable; acaban de reunirse con este pequeño ser y parece que antes que puedan dar el primer paso, las inseguridades les hacen una zancadilla.  La primera de muchas que vendrán.

La lactancia esta rodeadísima de mitos.  Resulta tan impresionante analizarlos, que me pregunto cómo es posible que hayan llegado tan lejos, cómo transitan de boca en boca, por años de años.  ¿Cómo puede ser que tantos mitos, el grueso de ellos realmente absurdos, perduren y tengan tanta fuerza?  Y luego me respondo, sin mucha dificultad: gracias al miedo.  Hay pocas cosas que movilizan tanto como el miedo.  Si le sumamos a eso el desconocimiento, ya está, tenemos un flamante mito.  ¿O no les parece aterrador que una pequeña vida recién llegada dependa al 100% de nuestra leche y ésta no se produzca nunca o de un momento a otro, como si de una maldición se tratase, deje de salir?  Aterrador.

En este post, me adentraré en los mitos, desactualizaciones, malas prácticas, malos consejos y falta de información que, tristemente, enmarcan tantas historias de lactancias frustradas. Como referí, es un universo casi infinito.  Para escribir esta columna, me ayudé de las experiencias de muchas mujeres pidiéndoles que me mencionaran los mitos más locos, absurdos y reiterados que les haya tocado escuchar y estuve una hora leyendo sus comentarios.  UNA HORA.
Debido a lo complejo que es recopilar esa cantidad de información, me permitiré editar esta entrada cada vez que me tope con otro mito que amerite ser expuesto y derribado.  Y bueno, aquí vamos…

– “La leche, luego de los 6 meses/el año, es agua/suero y ya no alimenta”

Un tajante no.  La leche es leche siempre.  Al comienzo es calostro (leche también) pero cargada de los nutrientes que necesita un recién nacido.  Luego de esto producimos leche de transición, algo así como mitad calostro mitad leche madura, para luego comenzar a producir leche madura.  La leche materna está viva, y cambia según las necesidades de la cría: a veces tiene más grasas, otras más proteínas, etc.  Con el paso del tiempo, cuando los bebés crecen, cada vez necesitan más calorías, por lo que nuestra leche, muy al contrario de lo que predica el mito, lejos de transformarse en agua, se torna cada vez más grasa.

– “Durante el embarazo debes preparar tus pezones para amamantar”

Un clásico. Durante muchos años, muchas mujeres se han raspado, masajeado, tironeado, pellizcado, lubricado y enroscado los pezones para prepararse para una lactancia que asusta por lo terriblemente dolorosa que se supone que resultará de no hacerlo. Muchísimas mujeres, tan pronto se han enterado del embarazo de una amiga, apenas después de felicitarla, como una advertencia, sentencian “empieza a prepararte los pezones desde ya”. He visto tutoriales en youtube de mujeres en los que se pasan un cepillo de dientes por los pezones, hasta una virutilla vi una vez. NO, NO, NO. No necesitas torturarte manipulando tus pezones para amamantar nunca, ni antes del embarazo, ni durante, ni después. Deja tus pezones en paz. Manipular los pezones durante el embarazo pudiera incluso provocar contracciones o acelerar tu trabajo de parto. Así como tus ojos están preparados para ver, tus piernas para caminar, tu estómago para digerir, tus pezones lo están para amamantar desde el inicio, ¡para eso son!. La clave para una lactancia sin dolor es un buen acople al pecho, que el bebé posicione su boca tomando no solo el pezón sino también parte de la areola y succione con sus labios herméticamente cerrados, con la boca lo más abierta posible en forma de pescadito. No sé por que tantas se empeñan en prepararse los pezones para amamantar, cuando lo más importante es preparar la mente y el alma para la mayor entrega de amor de tu vida. Nuestros pezones vienen listos de fábrica.

– “Debes amamantar a tu bebé cada 3-4 horas, durante 10-15 minutos por pecho”.

Un clásico, que incluso médicos y matronas siguen difundiendo.  Esos tiempos son totalmente antojadizos.  El pecho se da SIEMPRE a libre demanda.  Eso es cada vez que lo estimemos, cada vez que el bebé llore, cuando creamos que tiene frío o calor, luego de que despierta de su siesta, para dormir, cuando no sepamos muy bien qué le pasa.  Primero que todo, el pecho no es sólo hambre, sino también sed, calor, amor, seguridad, cobijo.  Es mamá.  Al amor no se le limita ni se le ponen horarios.  Siempre que tu bebé quiera pecho lo tomará, si no, no lo tomará o lo soltará.  Debe ser tu bebé quien marque las pautas, siempre.  La única forma de saber que estamos alimentando apropiadamente a nuestro bebé es dejando que él/ella nos lo pueda indicar con sus signos de saciedad, es decir, rechazando o soltando por sí solo el pecho.  Hay bebés que solo con un pecho quedan satisfechos, mientras otros necesitan de los dos.  En días de calor los bebés necesitan tomar muchas más veces, tomas cortas, para hidratarse.  Cuando están enfermos o por enfermarse, tienden a tomar mucho más seguido. Cuando tienen fiebre, necesitan tomar más frecuentemente.  Cuando están muy divertidos, a veces olvidan el pecho por horas.  Es tan relativo, que lo único que nos puede guiar son ellos mismos, así que ¡chao horarios!  No sirven de nada, perjudican tu producción y además, esclavizan un montón.  Mientras antes dejes de mirar el reloj, antes comenzarás a disfrutar de tu lactancia.

– “Lo que comes puede hinchar/provocar cólicos a tu bebé”

La leche se compone de muchas cosas, pero algo que nunca encontraremos en ella es gas. Los gases nunca pasan a la leche.  Sólo lo que pasa a la sangre pasa a la leche, es decir, nutrientes y tóxicos.  Los sistemas digestivos de la madre y su bebé son distintos e independientes, por lo que si una comida nos resulta flatulenta, es un fenómeno que ocurre en nuestros intestinos, y los gases, al no poder pasar a la sangre, tampoco lo harán a la leche. ¡Así que podemos comer de todo!  Incluyendo legumbres, repollo, bebidas, agua con gas, palta, chocolate, ajo.
* Solo hay 2 excepciones, en las que no puedo detenerme por ahora, pero invito a investigar a quien se encuentre interesado: la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) y la alergia alimentaria múltiple (AAM), que dicho sea de paso, se presentan junto a otros síntomas bastante más decidores que los gases.

– “El calostro no alimenta, el bebé necesita alimentarse de leche”

Este mito me parece horrible.  El calostro ha sido llamado oro líquido, por su tremendísimo valor protector y nutricional.  El calostro es leche, y es la mejor leche que puede recibir un recién nacido.  Podríamos compararla a una excelente vacuna que inmuniza a nuestro bebé tras su encuentro con el mundo fuera del útero.

– “La fórmula es igual de buena que la leche materna”

Siento herir susceptibilidades, pero es un no rotundo.  La leche de fórmula fue creada para las situaciones en que (realmente) no es posible amamantar a un bebé, y ha salvado vidas, eso es innegable.  Pero la leche materna es un fluido vivo: Producido por una misma mujer, varía su composición según el día, el momento del día, los patógenos que la circundan, un primer bebé y un segundo, según las necesidades del bebé en cada etapa, entre muchos otros factores.  Si la madre se enferma de un virus respiratorio, por ejemplo, producirá anticuerpos y los transmitirá a través de su leche a su hijo, para evitar que éste enferme o enferme de manera mucho más leve.
La leche materna es leche humana, producida para cachorros humanos y sus nutrientes se encuentran en las cantidades y calidades que le corresponden a nuestra especie.

– “No toma leche, te usa de chupón”

Eso se llama succión no nutritiva y es fundamental para estimular el pecho y para producir leche. La naturaleza es sabia, y de esta succión se benefician ambos, ya que la madre recibe la estimulación necesaria de sus pechos y el bebé succiona, lo cual es una necesidad biológica y protectora frente al síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). No olvides que los pechos existen desde muchísimo antes que el chupón, es decir, tu bebé usa el chupón en reemplazo del pecho, no el pecho como chupón.

– “Si debo tomar algún medicamento, debo dejar de dar pecho/destetar/sacarme leche y botarla”

Otra vez no.  La gran mayoría de los medicamentos de uso habitual son compatibles con la lactancia materna. Muchos médicos no saben acerca de lactancia y por ponerse el parche antes de la herida recomiendan dejar de amamantar, no hacerlo por algunas horas o incluso destetar (así, como si fuese lo más simple y accesible…). Antes de insegurizarse o hacer caso a esas indicaciones antojadizas, las invito a entrar en www.e-lactancia.org, una web completísima y muy clara, creada por médicos y actualizada constantemente, que trata sobre compatibilidad de los medicamentos, hierbas y otros tratamientos con nuestra lactancia.

– “Es necesario tomar mucha agua/leche para poder producir lo necesario”

He sabido de mujeres que han llegado a tomar 4 litros de agua diarios pensando que así producirían más leche.  No, así no funciona.  Eso solo hará que te la pases yendo al baño, pero nada más.  No necesitas tomar más agua (¡ni mucho menos leche!) de la que tu sed te indica para amamantar a tu bebé.  La única manera de producir leche es estimulando la glándula mamaria con la succión constante de tu cría: amamantar a libre demanda.  No hay más secretos.

– “Para aumentar tu producción toma malta con huevo/avena/agua de avena/granola/hinojo/galega, etc”

Un clásico, y nuevamente es un no.  Solo la succión de pecho le indicará a tu cuerpo cuánta leche producir.  Hasta ahora no se ha comprobado que ninguno de estas u otras fórmulas mágicas sirvan como galactogogos, y se han hecho muchos estudios al respecto.  Tu cuerpo no producirá más leche si no pones más veces al pecho a tu bebé.  A muchas les ha resultado, y es que cuando toman algo con fe, sintiendo que ahora sí esto las ayudará a producir más leche, se ponen a su bebé al pecho sin reparos, se relajan, dejan de desconfiar y amamantan. Podrían haberse evitado comer o tomar lo que fuera, ya que la única fórmula mágica es esta última: la succión del bebé estimulando el pecho.

– Leches “delgadas” y “gruesas”

No existen.  Ni aunque seas muy delgada o tengas sobrepeso, la composición de tu leche no depende de ello.  Como indiqué más arriba, tu leche varía su composición en relación a los requerimientos de tu bebé. Es importante además saber que en una misma toma, la leche varía su composición.  Al comienzo de la toma, la leche es mucho más aguada, abundante, contiene gran cantidad de proteínas y azúcares.  Con ella el bebé sacia su sed.  Avanzada la toma la leche es menos abundante pero tiene muchas más calorías ya que su contenido de grasa es mayor.

– Mujeres “lecheras” y “no lecheras”

Tampoco existen. Esto no lo determina ni el azar, ni la suerte, ni la genética. Tal como he dicho, lo único que determina la cantidad de leche que una mujer produce es la demanda de su bebé, las veces que ofrece el pecho, la estimulación de las glándulas mamarias.

– “Si das mucho tiempo leche te vas a descalcificar”

Se han hecho estudios al respecto y se descubrió que los primeros 6 meses de lactancia hay una pequeña baja de calcio en los huesos de la madre, pero luego de ese período, no se sabe muy bien cómo, los huesos de la madre se recalcifican y se fortalecen.  Así que aquí hay doble mito: Amamantar no descalcifica, sino que fortalece nuestros huesos cuanto más larga sea nuestra lactancia.

– “La leche se corta por rabia/por frío/por pena”

Mientras haya estimulación del pecho, la leche no se cortará.  Lo único que puede influir en la salida de la leche, pero no en la producción, es el estrés.  El estrés crónico provoca un retraso en el reflejo encargado de que la leche salga del pecho.  Esa demora puede ser lo suficientemente grande como para que la madre sienta que su leche se ha cortado, pero la leche nunca se corta de un momento a otro.  Frente a un estrés crónico sufrido por una madre lactante es importante el apoyo y la compañía para intentar estar lo más tranquila y contenida posible, buscar ayuda de ser necesario, y así puedan poco a poco volver al equilibrio nuestras hormonas mientras se estimula el pecho con la succión del bebé lo más frecuentemente posible.

– “Que no tome leche en la noche, su estómago debe descansar”

Las tomas nocturnas son importantísimas.  La prolactina, hormona líder de la producción láctea, tiene un funcionamiento en relación con nuestro ciclo circadiano; de noche ocurre un peak de prolactina que al ser aprovechado con tomas nocturnas, deja un registro en nuestro cerebro  para que siga manteniendo la producción de leche.  No amamantar durante la noche o remplazar una toma por relleno afectará tu lactancia de manera importante.  El estómago de los bebés no necesita descansar, sus organismos están creciendo de una manera tan rápida y asombrosa que no se volverá a repetir a lo largo de todo su ciclo vital, por ende, el funcionamiento de sus cuerpos durante ese período es totalmente diferente al nuestro en este sentido.

– “No le des leche de noche, debe aprender a dormir de corrido”

El sueño es madurativo.  Los bebés no aprenden a dormir de corrido.  Lo logran cuando su organismo y desarrollo se los permite.  No amamantarlos durante la noche no solo no tiene nada que ver con el sueño, sino que va en contra de sus necesidades y desarrollo.  Todos los bebés son diferentes: algunos duermen toda la noche desde que nacen, otros comienzan a hacerlo a los pocos meses, otros a los 3 años, otros a  los 6.  Amamantar o no a tu hijo no adelantará este proceso madurativo.

-“Si tu bebé toma leche de noche le saldrán caries”

Está comprobado que la leche materna no provoca caries.  Si tu bebé ya comenzó su alimentación complementaria, es importante que uses un cepillo de dientes adecuado y limpies sus dientes luego de cada comida, tal como debe ser con los adultos.

– “Debes tapar tu espalda/mantenerla abrigada para que no se corte tu leche”

Nuevamente, la leche no se corta de un minuto a otro, mucho menos por frío.  Algunas mujeres, tras la bajada de la leche los primeros días postparto tienen cierta incomodidad en la espalda producto de los cambios a nivel de la musculatura que ha dado paso al ensanchamiento de los conductos de leche.  Quizás el calor pueda aliviar esos dolores musculares, pero nada tiene que ver con la producción de leche.

– “El tamaño de tus pechos influye en la cantidad de leche que producirás”

No es verdad.  La forma y tamaño de los pechos no determina ni la cantidad ni la calidad de tu leche.  La cantidad de leche la determina la estimulación del pecho mientras que la calidad es siempre buena, independiente incluso de una mala y desequilibrada dieta materna.

– Apretar el pezón para ver si hay leche

El apretar el pezón y que salga o no leche tampoco determina ni dice nada acerca de tu producción.  La leche no proviene del pezón, sino de los conductos galactóforos que se encuentran dentro del pecho, en lo profundo de él.  Por ende presionar el pezón, además de molesto e innecesario, no sirve como referencia para nada.  Muchas mujeres al hacer esta maniobra y no obtener una gota o chorrito de leche como esperaban, han concluido que no producen la leche necesaria para sus bebés y han abandonado la lactancia o la han dejado en segundo lugar, priorizando la fórmula.

– “Es bueno darles biberón y/o chupón desde que nacen”

Tanto el biberón como el chupón modifican el patrón de succión. Si tu bebé toma biberón o usa chupón, tienes muchas más posibilidades de sufrir de dolor al amamantar. Los bebés necesitan succionar, la succión constante los protege de la muerte súbita, pero esa succión que necesitan es la que tú puedes facilitar al dar el pecho a libre demanda, no necesitan más que eso.

 

Como pueden ver, la lista de mitos es larguísima.  Yo me agoté escribiendo, pero más agotador es escuchar estos mitos mientras amamantamos, saliendo de las bocas de conocidos y desconocidos, acechándonos cada vez que pueden.

Para que una lactancia prospere, es necesario informarnos y que así resulte prácticamente imposible que llegue el día en que las inseguridades nos ganen y nos hagan desconfiar de nuestro cuerpo.

Les pido que me ayuden con más mitos, para seguir nutriendo esta extensa lista.

¡¡Buenas y lindas lactancias libres de mitos para todas!! 

 

 

POR: http://www.breastfeeding.cl/

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Jueves, 23 Junio 2016 16:56

Para ti.. Mi princesa..

Llevo contemplándote por horas sin poder responderme cómo es que hice a alguien tan perfecta. Tu cara, tus pies tan pequeños, tu cuello, los rollitos de tus manos, todo lo tuyo es maravilloso. Lo que significas me deja muda, en completo silencio. Solo logro sacar un suspiro tras otro mientras sigo mirándote con una sonrisa que no se me borra de la cara.

Me has llenado de vida, con tus pocos días a mi lado. Me has dado más razones para vivir y ser mejor persona, mejor mamá. Me siento con más fuerza para hacer todo lo que me propongo por ti y nuestra familia. Me das la oportunidad de que con tan solo mirarte me sienta tranquila, serena, en paz y con ganas de quedarme así para siempre.

Qué ganas de poder verbalizar correctamente todo lo que se siente con la llegada de un hijo. Porque por más que uno trate de explicárselo a otras personas, nunca salen las palabras exactas. Es muy difícil lograr que las palabras expresen lo que ni uno entiende. Decir que una los quiere, ama y que no puede más de amor no se compara a cómo vibra el cuerpo con cada una de las sensaciones y emociones que logra sentir una mamá. Es algo increíble y ya lo podrás descubrir tú alguna vez, cuando en la vida logres experimentar esto que siento gracias a ti.

Después del largo viaje que significó el embarazo, pensar en qué nombre llevarías, arreglar tu habitación, comprar cada cosa que ibas a necesitar, organizar los espacios, los tiempos y la casa, por fin llegaste y no podemos estar más contentos de que estés aquí. No puedo estar más feliz de despertar contigo cada mañana y de ser tu mamá.

Voy a guardar estas palabras en un lugar secreto para que cuando seas grande, y el tiempo haya hecho de las suyas con la adolescencia, puedas encontrarla, abrirla y leerla. Así sabrás que, por mucho que no entiendas las cosas que hago, sepas que siempre todo es por tu bien, porque te quise, quiero y querré infinitamente.

Tu mamá.

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Bueno empecemos por el principio; ¿Eres lactivista? ¿Quieres ser lactivista? Bueno pues este post es para ti y no morir en el intento. Justo hace unas semanas que tengo un pleito con los opinologos que tratan de enseñarme como amamantar a mi bebé y que es lo que tengo y lo que no tengo que hacer. Bueno yo sé, es horrible que una que investiga del tema y se prepara día a día para alimentar con lo mejor, que es la leche materna, a su bebé y vengan las demás personas a decirte que es lo que tienes que hacer y cómo hacerlo. Claro en algunas ocasiones un “gracias por el consejo le daré mi lechita” basta peeero a veces nooooo!!  Y simplemente la gente puede llegar a ser realmente atosigante y molesta.

Si no eres lactivista y solo entraste a leer este post bueno pues espero puedas tomar en cuenta los sentimientos de una lactivista y aprender a moderar las palabras que usas.

Regresando al tema, ser lactivista es lo más maravilloso que hay sin embargo cualquier decisión que una madre tome por ella y por sus hijos es respetable y no se vale juzgar  ¿qué pasa cuando una madre da fórmula a su hijo?  La madre lactivista se da cuenta que ella ha tomado una decisión, tal vez intenta recordar lo buena que es la leche materna pero si la madre responde que ha tomado su decisión pues fin del tema, la lactivista no comenta nada al respecto al fin es su hijo y ella decide lo mejor para ambos y NADIE escuchan bien NADIE más se mete en el tema con la mamá que al parecer nunca hacen nada mal las mamás que dan fórmula.

Ahora ¿Qué pasa cuando una lactivista está dando pecho? Prácticamente siempre hay alguien que tiene que opinar con respecto a TU lactancia…. Ya sé, la pesadilla de todas.

Gracias  a Dios hay gente que te respeta y no se mete en tu decisión pero no sé porque hay muchas más personas que están ahí para recordarte que “no tienes suficiente leche”, “tal vez lo dejas con hambre”, “lo tienes mal criado porque no tiene horarios para comer”, “no le das agua”, “duermes con él”, “ya es demasiado grande para tomar pecho”, “¿Le das en público?”, “después de los 6 meses tu leche ya no sirve” y muchas más. De verdad que es desgastante que como madre tengas a tu recién nacido y si está en crisis de crecimiento llora claro está, y los opinólogos solo te estén dice y dice que tu leche no es suficiente o no se llena por lo tanto eres mala madre porque lo dejas llorar!! Me tiene sorprendida esta deducción.. Somos las mamás!! Sabemos lo que nuestros críos necesitan.. y no, no es zamparle un biberón de fórmula, es teta y más teta eso necesitan.

Bueno, cómo lo que quiero con este post es darles ánimo y consejos ahí les van; Cuando reciban algún comentario que trate de interrumpir o menos preciar la lactancia o insinúe en algún momento que no estás siendo buena madre por dar la teta, ALTO!, la primera respuesta como siempre cariñosamente siempre debe ser “gracias por el consejo, seguiré dando teta”. ¿Y qué pasa cuando insisten? Hay mucha gente así.. “te lo digo porque tengo 60 años y he crecido a 5 hijos”, “soy más grande y tengo más experiencia que tu”, “yo te cuide y crecí”, “estudié 8 años de medicina”… ok ok, si no funciona el primer comentario creo q se debe recalcar que “De nuevo gracias por el consejo, pero estoy informada y continuare con la teta” “¿Tienen otra forma de pensar? Les invito a actualizarse en el tema de lactancia como yo, por ahora continuare con la teta y agradecería este fuera el fin de esta discusión”. Si aun así no funciona mi consejo es retirarse del lugar o pedir a la persona que se retire en el caso de que estén en tu casa.

¿Porque les cuento esto? Bueno en mi encuentro reciente no actué de la manera correcta y me sentí prisionera y todos los balazos contra mí. Si no hubiese sido porque mi esposo presente me apoyo en todo momento no se en que hubiera acabado esa discusión. Estamos de acuerdo que lo que no queremos son discusiones, así que al final aplique esas frases y me sirvieron para calmar las aguas. Yo espero pueda ayudarlas y tranquilas es pasajero, la gente se cansara de decirte una y otra vez lo mismo. 

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