Puede que la imagen de un bebé cubierto de una sustancia pastosa amarilla no sea la imagen ideal de un bebé recién nacido que todos tenemos en mente. En muchos hospitales, lo primero que se hace nada más nacer el bebé es bañarlo, para que esté limpito y presentable para las visitas, pero los bebés no nacen sucios y ese primer baño puede esperar.

 

El bebé nace cubierto por una sustancia grasa y pegajosa llamada vérnix caseosa o unto sebáceo que empieza a generarse alrededor de la semana 20 de gestación para proteger su delicada piel de los efectos irritantes del líquido amniótico y de la deshidratación impidiendo que se agriete. Pero después de nacer, también tiene una importante función.

 

No todos lo bebés nacen cubiertos por esta sustancia, puesto que su producción disminuye a partir de la semana 36 y desaparece casi totalmente a la semana 41. Pero la mayoría nace con algún resto de vérnix que suele acumularse en la espalda, en los pliegues de flexión y en el cuero cabelludo. Este unto de consistencia similar al queso está formado por una mezcla de secreciones sebáceas, lanugo y células de la piel descamadas del bebé.

 

Entre sus beneficios, los recién nacidos que mantienen el vérnix en su piel tienen un mejor mantenimiento térmico, menos cantidad de lesiones, una mayor hidratación cutánea y mayor elasticidad en su piel.

 

Además, por su contenido en péptido antibacterianos, el vérnix es una barrera contra infecciones bacterianas y hongos, actuando como primer escudo del sistema inmunitario.

 

De modo que no hace falta bañar al bebé nada más nacer. Por el contrario, por su alto contenido en propiedades protectoras para la piel, algunos especialistas recomiendan incluso frotarlo suavemente para que sea absorbido de forma natural.

 

 

 

Por: http://www.bebesymas.com

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Partiendo que el sentido común es uno de los menos frecuentes o puede contener un sin fin de variantes, te dejamos algunos puntos importantes a considerar al momento de ir a ver a un recién nacido. Y si estás embarazada puedes hacer llegar la información a tus seres queridos para que estén preparados.

 

1.     Si no tienes la suficiente confianza con los recientes papás no vayas al hospital.

Deberíamos iniciar preguntando cuál es el deseo de los padres y no dar por sentado que gustosos nos recibirán en el hospital. Pero por regla general este primer consejo es sumamente importante y te indicamos los motivos:

– una mujer recién parida suele estar muy cansada, sangra bastante y está en camisón, así que no es muy cómodo o no se está de humor para atender visitas.  
– la mamá necesita tranquilidad para dar el pecho a su bebé (y quizás no quiere que todo el mundo le vea…)
– los papás llevan nueve meses esperando a conocer a su bebé y se merecen estar tranquilos para hacerlo.

– el bebé está adaptándose al mundo, lo único que quiere es a su mamá (que es lo único que conoce)

 

2.     Las visitas deben ser muy cortas

Si los padres acceden a recibir visitas, procura que la estancia no se prolongue y no des más que hacer, no te instales y ni se te ocurra quedarte a comer (aun te lo ofrezcan por cortesía). La mamá quiere dedicarse a cuidar a su bebé no a escuchar a las visitas y a narrar mil veces la experiencia de su parto. Y además, los bebés comen muy a menudo y necesitan que se les cambie el pañal muchas veces, así que los papás están demasiado ocupados como para atender a las visitas.

 

3.     Siempre avisar antes de ir

¡Nada de visitas sorpresa! La casa podría estar desarreglada, la mamá en ropa cómoda o con las tetas al aire, o puede por fin haber logrado conciliar unas horas de sueño o muchas otras cosas que las visitas no tienen por qué saber. Llegar sin avisar puede causar grandes incomodidades a todos.

 

4.     Evitar visitar por la noche (después de las 6 de la tarde)

Muchos, sobre todo la gente que no tiene hijos puede no entender este punto pero es importante pues a partir de cierta hora, muchos bebés empiezan con una rutina de baño, masaje, cena y a dormir. Una visita a esa hora puede echar a perder todo eso y provocar una mala noche al bebé y a sus padres.

 

5.     Cuantas menos opiniones mejor.

Una mujer recién parida tiene las hormonas revueltas y cualquier comentario (aunque sea con la mejor intención) puede hacerle mucho daño. Además, su cabeza no tiene la claridad suficiente como para contestar y razonar sus respuestas por lo que no es justo someterla a eso. Se debe mantener la prudencia y si aun así quieren meter su cuchara que sea con la mayor empatía posible. Una madre recibe miles de opiniones y muchas de ellas contradictorias, esto puede marearla, así que mucha ayuda el que nada aporta.

6.     Si ofreces ayuda a los padres, mejor que sea en cuestiones de la casa.

La mayoría de la gente ofrece su ayuda para quedarse con el bebé un rato mientras la mamá procede a hacer cosas de la casa (el colmo cuando es para ir por un refresco o refrigerio para la visita), así que a menos que sea para que la madre pueda darse un baño mejor es ofrecerse a cocinar, hacer la compra o doblar la ropa mientras la mamá cuida al bebé.Si en la casa también hay hermanos mayores se agradece que se ofrezcan a llevarlos al parque o a jugar mientras la mamá está con el bebé.

 

7.     No pases al bebe de mano en mano.

Una de las cosas que más estresa a un bebé recién nacido (y a su madre) es que lo quieran abrazas, besar, etc. muchas personas diferentes y que se lo vayan pasando como si fuera un muñeco de trapo.
Todos tienen muchas ganas de cargarlo y mecerlo, es por eso que han ido de visita, pero eso no es justo para este bebé ni para sus padres.

 

8.     Si llevas algún regalo al bebé y tiene un hermano mayor, llévale un detalle también a él.  

Los hermanos mayores pueden sentirse desplazados con la llegada de un bebé a la familia, ya que la atención se centra en este la mayor parte del tiempo.Un detalle sencillo para el “mayor” le demostrará que no nos hemos olvidado de él.

 

9.     Si la familia es muy grande lo ideal es organizar algo todos juntos.

Si de plano no tenemos alternativa y no podemos evitar o limitar las visitas, será mejor hacer una comida familiar a tener un desfile interminable de visitas. Así los papás llevan al bebé, todos lo conocen y se pueden marchar cuando quieran.

 

10.  Evitar hacer comentarios sobre el físico de la mamá.

¡Pero si aún pareces embarazada! si se te ha quedado mucha barriga, que si vaya tetas que te cargas, pero porque estás triste, por qué estás sudando, y ya comenzaste con la dieta… La madre está en un proceso de recuperación, una vida acaba de salir de sus entrañas y lo menos que necesita es críticas hacia su aspecto, recordemos el coctel de hormonas que circula por su cuerpo y cuánto daño pueden hacer comentarios despectivos a su aspecto.

Esperamos que estos consejos te hayan servido, nos encantaría saber tu experiencia tanto como madre y como visita, ya que probablemente por desconocimiento hemos llegado hacer o decir uno de estos.

 

 

Inspirado en http://www.maternidadcontinuum.com/2013/05/10-consejos-para-visitar-a-un-recien-nacido/

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