Actualmente, nuestro sistema médico no tiene tiempo ni espacio para los partos normales. Con el exceso de intervenciones, la medicación innecesaria y los protocolos invasivos de los hospitales, parece que el parto normal es un golpe de suerte. En todo caso, es importante informarnos y saber las verdaderas intenciones del obstetra. Muchos se llaman obstetras humanizados o en pro del parto normal, pero en el camino nos vamos dando cuenta de que cumplen con la mayoría de estos 13 puntos.

 

13. No sabe qué es una doula.

Cuando le comentas tu interés de tener una doula durante el parto, te dice que él es humanizado, pero nunca ha trabajado con una y, que por eso cree que en vez de ser positivo, sería un problema, ya que el hospital donde él atiende no permiten acompañantes, además él ha oído que las doulas entorpecen el trabajo de parto.

 

12. Tiene días de la semana fijos para cesáreas.

Si llamas al consultorio para preguntar qué día el doctor hace cesáreas, la secretaria te dará como respuesta el día que el doctor tiene destinado para ese procedimiento.

 

11. Habla de cuántos niños ha traído al mundo.

Cuando un obstetra te habla de todos los niños que ÉL ha traído al mundo, dándose la importancia del parto, es porque no ve el verdadero poder de la mujer que es quien realmente puede parir. Si lo ve así, quiere decir que él es cesarista porque es quien realmente hace el trabajo cuando es una cesárea. Parir es de la mujer, la cesárea es del médico.

 

10. Nunca habla del parto.

Así de sencillo, nunca habla del parto. No le interesan tus expectativas frente a éste, ni te explica lo que es el proceso del trabajo de parto. Simplemente, hay que esperar a que llegue el día.

 

9. “Si todo sale bien, hacemos parto natural”

Fíjate muy bien en las frases que formula tu doctor. Cuando te dice una frase así, tu médico es un cesarista. El derecho de las cosas es que todo va hacia el parto normal, natural, orgánico, y si llega a haber una complicación durante el trabajo de parto o en tu embarazo se desarrolla alguna de las razones por las que se debe hacer cesárea, entonces se hará una cesárea, de las reales, de las necesarias, de las que salvan vidas.

 

8. Tiene ecógrafo en el consultorio.

A los cesaristas les encantan las intervenciones. Entre más ecografías, más posibilidad de encontrar motivos para una cesárea.

“El cordón está enredado”, “mucho líquido, poco líquido”, “el bebé está muy grande o está muy pequeño”. Estas son parte de las falsas indicaciones de cesárea con las que un cesarista va infundiendo miedo en la mujer y en su pareja.

 

7. Siempre habla de problemas físicos de la madre o del bebé.

“Es que tú eres una mujer muy pequeña y delgada o estás en sobrepeso”, “el bebé no ha crecido lo suficiente”, “la cabeza del bebé está muy grande”, “yo veo que ya estás muy cansada y faltan dos semanas para el parto”, “no hay dilatación” (Cuando no hay dilatación es porque no ha llegado el momento, TODAS las mujeres, sin excepción, dilatan.), “el bebé está pélvico”, etc., etc.

Cuando un obstetra habla más de las dificultades que de la normalidad, es porque está preparando todo para la cesárea. Ninguno de los motivos escritos, son razones para una cesárea. El cuerpo no produce nada que no pueda expulsar, por eso se llama TRABAJO DE PARTO, porque es trabajoso, se demora, es un proceso al que hay que darle su tiempo.

 

6. No pide o no sabe qué es un Plan de Parto.

El Plan de Parto es un documento que la futura madre realiza, donde expresa las preferencias y deseos para el nacimiento y atención del bebé. Más que una lista de deseos, es la forma en que los padres están realmente enterados de los procedimientos y posibles rumbos que puede haber en el parto y nacimiento.

Generalmente, las doulas, son las encargadas de que todo se siga lo más al pie de la letra posible.

 

5. No recomienda cursos para el fortalecimiento físico de la gestante.

 Si tu obstetra nunca te ha hablado de la importancia de hacer yoga o pilates pre-natal, o cursos para el fortalecimiento del piso pélvico; y por el contrario, te dice que hay que tener cuidado con el ejercicio, seguramente no tiene intenciones de que tu parto sea normal. Un obstetra que realmente ayude a tener partos normales, no en su discurso, sino en la práctica, te recomendará estos cursos y muy seguramente te hablará de la importancia de una doula.

 

4. Siempre cumple con los horarios de las citas.

 Tu obstetra nunca se atrasa y nunca cancela citas. NADA MÁS QUE DECIR.

 

3. No recomienda un PVDC- Parto vaginal después de cesárea*

“Después de la primera cesárea siempre hay que hacer cesárea, a menos que se espere más de dos años, pero yo no lo recomiendo porque la cesárea siempre es lo mejor y si una vez tocó por cesárea, es un riesgo para los dos. Yo te recomiendo la cesárea, en todos mis años de experiencia he visto que las mujeres que lo intentan, terminan nuevamente en cesárea.” ¡PLOP!

*En inglés: VBAC- Vaginal Birth After Cesarean.

 

2. Toma la fecha probable de parto como fecha límite.

Esta fecha que se da al inicio del embarazo es para tener un margen de tiempo entre la semana 38 y 42, días en los que el bebé está listo para nacer. Esos médicos que llegada la semana 38 tienen una urgencia inminente por sacar el bebé, son los que inducen y no dejan la más mínima chance de que la mujer comience un trabajo de parto.

Con el debido monitoreo, un bebé puede llegar tranquilamente a la semana 42.

 

1. Aconseja que la cesárea es lo mejor para la madre y el bebé.

Las pocas veces que tu obstetra te ha tocado el tema del parto, es para hablarte de los beneficios de la cesárea: “es mejor para los dos, los bebés nacen más bonitos, la madre siente menos dolor, el riesgo es menor. La cesárea es rápida, mientras no se sabe cuánto puede tardar un parto natural; además, la madre queda muy cansada y así no se puede ocupar del bebé. Te hago un corte muy pequeño y muy abajo que ni se te va a notar. Agendamos la cesárea, tú sabes el día que va a nacer, te preparas y hasta puedes arreglarte el pelo para salir bien en las fotos.”

 

Bonus: Fíjate en las fotos de partos que tiene en el consultorio, ¿son en quirófano o la madre tiene a su hijo frente a frente? O no tiene fotos para no mostrar la crudeza de la cesárea. Las fotos de las mujeres que paren, son hermosas.

 

Si tu médico cumple con 3 o más de estos tips… sal corriendo, es un cesarista, por más adorado y recomendado que sea, no te va a llevar por el camino del parto normal.

 

POR: https://lobamaterna.com

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Miércoles, 13 Julio 2016 22:11

La "Hora sagrada" después del parto..

Después de dar a luz hay una “hora sagrada” que los expertos recomiendan pero rara vez se cumple.

¿Qué prisas hay de limpiar, aplicar vacunas o medir al bebé nada más nacer?. Aunque también son procedimientos necesarios, ya habrá tiempo para esas prácticas rutinarias si el parto viene sin complicaciones, pues parece que el contacto “piel con piel” durante la primera hora de vida es fundamental, tanto para el bebé como para la madre.

Este es el argumento de la Doctora Constanza Soto Conti, médica de planta del Hospital Materno Infantil argentino Ramón Sardá, quien asegura que este ritual tiene un montón de beneficios:

“El contacto piel a piel entre la madre y su hijo estabiliza la respiración y la oxigenación del bebé, mantiene sus niveles de glucemia, estabiliza la presión arterial, reduce las hormonas del estrés, disminuye el llanto, incrementa el estado de alerta tranquila, promueve el inicio precoz de la lactancia materna y mantiene la temperatura, reduciendo el riesgo de hipotermia”.

En esos momentos se establece lo que se conoce como impronta afectiva, que favorece el vínculo entre ambos y la instauración de la lactancia materna. La lactancia precoz, iniciada durante la primera hora de vida del pequeño, es clave para una lactancia exitosa.

Durante las horas posteriores al nacimiento, se crea una especie de vínculo de sinergía entre ambos a través de las hormonas liberadas por la madre. Esta experimenta una descarga de oxitocina, por la que el bebé se muestra especialmente receptivo. Tanto que si se le coloca desnudo sobre el pecho de su progenitora, este repta -guiado por el olor- hasta encontrar el pecho y alimentarse.

Además, el contacto piel con piel resulta tan beneficioso que la propia Doctora Soto Conti, denomina a este tiempo “hora sagrada”. Y es que al parecer, sus efectos no son únicamente inmediatos, sino que también podrían ser a largo plazo:

“Esos minutos iniciales son un período sensible durante el cual, el estrecho contacto entre la madre y el recién nacido sano puede tener efectos positivos de largo plazo, como una mayor seguridad y mejor tolerancia a la angustia de la separación“.

El Doctor Miguel Larguía, presidente de la fundación que lleva su nombre y ex director de la Unidad de Neonatología del Hospital Ramón Sardá, apoya completamente esta idea, argumentando:

“Durante 9 meses él bebe no tiene hambre, no tiene sed, no tiene calor ni frío… Latransición al mundo de estímulos que el bebé experimenta al nacer, debería ser de forma progresiva. Respetar «la hora sagrada» es entregar el bebé sano a la madre para que lo apoye sobre su pecho, piel con piel. Un procedimiento que también se puede llevar a cabo en los partos por cesárea y es probable que, en un futuro, podamos incluir prematuros, cuando no exista riesgo de hipotermia por falta de regulación de la temperatura corporal.”

Como les comentaba, no es necesario bañar, medir, pesar, vacunar y tomarle la temperatura al bebé inmediatamente después de nacer, siempre y cuando el parto no ha tenido complicaciones. También es importante posponer el pinzamiento del cordón umbilical hasta que deje de latir. Según Larguía:

“Parte de la sangre del bebé está en la placenta. Antes se creía que para permitir que ingresara en su organismo y prevenir la anemia había que sostenerlo a la altura del útero de la madre. El médico sostenía al bebé, el cual estaba aterrado por su primera toma de contacto con la gravedad, ya que dentro del vientre materno permanecía en ingravidez. Hoy sabemos que, impulsada por las contracciones del útero, la sangre fluye perfectamente si lo ponemos sobre el pecho de su madre.

“Estamos acostumbrados a hacer, pero en ese momento tenemos que resignarnos a «no hacer». Hay que devolver los derechos que no deberíamos haberles quitado a las madres en las instituciones.”

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Viernes, 24 Junio 2016 17:12

Mi Parto en Casa

Yo sé que muchos me dijeron loca.. Pero quiero compartirles esta magnífica experiencia que viví.. Un parto respetado en agua en casa junto a las personas que más amo! Siempre fue mi sueño después de vivir mi primer parto y se me cumplió estoy muy feliz de haberme realizado y le doy las gracias infinitas a todos los que estuvieron ahí junto a mi en especial a mi esposo que fue mi pilar mas fuerte y me apoyo durante todo y siempre..
 
Un embarazo monitoreado y sano puede parir en casa sin problemas con todos los cuidados adecuados..
 
Mi trabajo de parto comenzó a la 1pm del 22 de octubre 2015 sin saber que ya era hora ya que apenas tenia unos coliquitos, había pasado el tapón durante la noche así que algo me decía que mi princesa llegaba ese día.. Almorcé tranquila unos papadzules junto a mi esposo y mi hijo y me fui rumbo al hospital a mi cita de rutina con mi ginecólogo que era a las 3. Llegando al hospital comencé a sentir dolores mas fuertes así que comenzamos a contar entre contracciones.. Eran cada 3 minutos.. Mi hermana y mi esposo me acompañaban. Hasta que me atendieron y me valoraron descubrimos q ya estaba en 5 casi 6 de dilatación.. Salimos corriendo y felices! Llenen la piscina! Llamen al pediatra y a la ambulancia! Todo fue a prisas pero emocionante.. Fuimos a mi casa llegamos 4:15pm. Ahí fue cuando todo lo difícil comenzó las contracciones fuertes y dolorosas.. Pero tenia junto a mi a mis hermanas Ale y Martha que me ayudaban a sobrellevarlo mientras mi esposo y mi mamá llenaban la piscina.. Unos minutos después llego mi doula.. Ya entrábamos en lo más difícil así que me ayudó con unos masajes mientras Roberto mi esposo me recordaba que estaba hecha para esto y que si podía.. escuchamos su corazón y fue lo que me hizo recordar que estábamos trabajando juntas en esto.. ya estaba ansiosa por conocerla! a pesar del dolor intenso que cada vez iba en aumento. Vocalice y respiré.. No olvido que dije: Emma va a nacer ahora! Necesito entrar a la piscina! Y fuimos de volada, aun no se había calentado del todo pero entre, fue ahí cuando sentí mi alma quebrarse en dos y pensar que tal vez no lo lograría pero mi esposo y mi hermana me daban la mano siempre recordándome que ya estaba cerca y lo bien que lo estaba haciendo así que habrán pasado apenas unos minutos cuando comencé a pujar porque emma ya quería salir.. No niego que tenia un poco de miedo al dolor.. Pero junto a las personas que necesitaba lo logre! Y Emma nació a las 5:35pm del 22 de octubre 2015!! Llegando al mundo en un entorno lleno de amor y felicidad!! como siempre deseé!! No podía creerlo, la tenía en mis brazos y yo lo había hecho!! Esperamos un minuto y nos fuimos a mi cuarto aún conectadas por el cordón, comenzamos la lactancia mientras llegaba el pediatra y mi Roberto cortó el cordón para después hacerle una pequeña valoración junto a mi, 49cm y 3.350kg de vida!! Listas para continuar con la lactancia felices piel con piel. Gracias vida por esta experiencia!! Mujeres confíen en ustedes!! Somos mamíferos podemos parir!!
 
FOTOGRAFIA: Luis Morales Machado​
PEDIATRA: Luis Basso 
GINECÓLOGO: Gonzalo Cardenas  
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Hace un tiempo, una gran mujer me enseño muchas cosas de la maternidad y de cómo funciona el cuerpo humano, me habló acerca de la importancia del trabajo de parto.

“El tránsito del bebé por el canal vaginal es demasiado importante no sólo por los beneficios físicos para la madre y el bebé, sino por el efecto energético, emocional y espiritual. Cada pujo ayuda a la madre a hacer consciencia de que la vida que ha creado va a salir al mundo, y la forma de relacionarse cambiará por completo, y eso duele. Ese tránsito es doloroso, porque es una separación y las separaciones duelen. Pero es un nacimiento para ambos, es la bienvenida a un nuevo bebé y a una nueva madre. Ese dolor es necesario, porque es lo que va a definir que la madre entienda que la naturaleza le dio el don de crear, pero esa nueva vida tiene su destino y es el momento de comenzar a vivir por sí mismo. Es un encuentro de la mujer con su espiritualidad, con sus miedo y emociones. Es un viaje interno que busca las sombras, lo más escondido de su ser, para ser trabajado en esas horas y así poder sanar y renacer. Es por eso que en el parto nacen dos nuevos seres: el bebé y la madre.”

 

 

 

Tenemos mucha resistencia al dolor

Se creó un mito a través del dolor en el parto, “que no es necesario y que es algo que la mujer no necesita sentir”. Esto es un MITO. La mujer necesita sentir el dolor de las contracciones, son las pistas de que todo va por el camino correcto.

El dolor durante el trabajo de parto no es un riesgo, no es sufrimiento; no se debe quitar ni anestesiar, hay que ayudarle a la mujer a lidiar con ese dolor. La analgesia y anestesia, pueden entorpecer la evolución del trabajo de parto porque inhiben a la mujer de sentir el dolor que es el que avisa y marca el ritmo del nacimiento; además de la posibilidad de que los medicamentos hagan que la mujer pierda el control de su cuerpo.

Uno de los motivos que ha hecho que el dolor no sea visto como un importante aliado durante el trabajo de parto, es la patologización del embarazo y del parto. El trato a la embarazada como paciente y las consultas prenatales como una manera de prevenir las ‘múltiples enfermedades y complicaciones de la gestación’, hacen que se asocie el dolor del trabajo de parto con el dolor de la enfermedad y del sufrimiento. La embarazada no es paciente, no está enferma y el dolor del parto pasa.

Preguntas como: “¿hace cuánto estás con dolores?” en vez de “¿hace cuánto tiempo comenzaron las contracciones?”, hace una asociación inmediata al dolor como algo perjudicial y una alerta de algo que no está bien. Y no es sólo la obstetricia la que se ha encargado de esto. También Hollywood, los medios de comunicación y la patriarcalización del nacimiento han sido los responsables, puesto que han mostrado el trabajo de parto como un momento de extrema angustia y dolor. Vemos entonces esta escena que se repite constantemente en las películas y en la televisión: la mujer rompe fuente, sale corriendo al hospital en la primera contracción, la acuestan en una camilla mientras grita por un dolor incontrolable e imparable, el bebé nace y es llevado de emergencia a una incubadora.

 

Cuando se rompe fuente se puede esperar unas cuantas horas sin ningún riesgo, las contracciones son progresivas, hay un tiempo sin dolor entre contracción y contracción, la mujer no tiene por qué ser acostada en una camilla y el trabajo de parto no es una emergencia. Si aprendemos a ver el parto como un evento natural y maravilloso, no tenemos por qué tener miedo de él.

La medicación obstétrica genera lo que se conoce como una cascada de intervenciones, que lo más probable es que conviertan este proceso natural en un proceso quirúrgico y de emergencia.

Vamos a dar el ejemplo de lo que es una cascada de intervenciones:

 

cascada intervenciones.JPG
Imagen tomada de Diario de una Mamífera

 

La medicación tiene efectos secundarios, aunque no tenga efectos visibles, trae consecuencias tanto para el bebé como para la madre. Janet Balaskas en su libro “Parto Ativo: guía prático para o parto natural”, dice lo siguiente sobre la medicalización:

“Sabemos desde la década de 1960, que toda la medicaciones obstétricas usadas en las madres, sea para aliviar las náuseas, inducir el trabajo de parto, aliviar dolores o como anestesia, cruzan la placenta y alteran el medio uterino donde vive el bebé, alcanzando la circulación sanguínea fetal y por tanto el cerebro del bebé en segundos o minutos. Al contrario de lo que es informado para muchas mujeres, donde se incluyen los analgésicos regionales, tales como los usados en las epidurales… Durante los prenatales y en los hospitales, las madres generalmente no son informadas sobre los efectos indeseados o colaterales envueltos en la utilización de ciertos medicamentos y son llevadas a creer que no implica ningún riesgo.”

 

La mayoría de las mujeres sienten dolor en el pico de las contracciones. Son dolores de carácter agudo y persistentes, generalmente no hay dolor entre contracción y contracción. No es el dolor de un golpe. Muchas mujeres lo describen como algo positivo y sienten satisfacción entre cada contracción.

Alejandra Álvarez, quien tuvo a su tercer bebé por parto natural (natural= sin medicación) domiciliar, nos habla del dolor:

Dolor de parto, dolor con alegría.

Yo decidí que para mí los dolores de parto serían olas necesarias para acercarme cada vez más a mi bebé. Olas que navegaría con calma, paciencia y confianza.

Le enseñé a mi cuerpo y a mi mente a entender que cada contracción, entre más seguida y dolorosa, más alegre y placentera sería para mí. Por eso recibí cada contracción con una sonrisa y le di permiso a mi cuerpo para hacer lo que instintivamente sintiera como necesario: gemir, moverse y hasta gritar.

Entender que los momentos de dolor intenso son menores que los momentos de placer y felicidad, fue la clave para disfrutar todo el proceso y no dejarme bloquear.

¿Duele? ¡Sí, mucho! ¿Es insoportable? No. ¿Es placentero? Sí, en un contexto en el que se respeten las endorfinas.

Volvería a tener un parto no intervenido sin anestesia ni analgesia? ¡Sí! Mil veces ¡SÍ!”

 

Generalmente el exceso de dolor está relacionado con ambientes y atmósferas inapropiadas.

Durante el embarazo y parto el cuerpo produce hormonas llamadas endorfinas, que son analgésicos naturales que relajan y alivian dolores. Otra hormona secretada por el cuerpo es la oxitocina, cuya acción es desencadenar las contracciones y el proceso de parto. Sin embargo, la producción de estas hormonas está profundamente relacionada con las emociones. Para que el cuerpo produzca estas hormonas es necesario que la gestante esté relajada, se sienta segura, desinhibida y libre para ser ella misma. La presencia de alguien innecesario en el cuarto o alguien que la tensione, puede inhibir el proceso de producción de estas hormonas.

Cada mujer tiene un limite de tolerancia al dolor diferente y por eso se debe respetar la individualidad y no suministrar analgésico o anestésicos como procedimientos rutinarios. Debe ser la parturiente quien decida si lo quiere o no en su parto.

Para concluir, el dolor del trabajo de parto, pasa. Las mujeres que han tenido partos naturales hablan del gozo y satisfacción de haberlo transitado sin medicamento. Hablan de cómo inmediatamente nace el bebé, el dolor pasa. No hay dolor en la recuperación y menos sufrimiento. La mayoría de ellas afirma que volvería repetir esa experiencia, ya que parir de esa manera las hace sentir poderosas y vitales. El dolor no es un enemigo y no necesita ser silenciado. Es confiar en la naturaleza y en la perfección del cuerpo femenino.

 

Por: https://lobamaterna.com 

 

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Cada vez hay más estudios que señalan que retrasar el momento de cortar el cordon umbilical aporta más beneficios al bebé. A finales de 2014, un estudio de la Universidad de Granada y el hospital Clínico San Cecilio de Granada publicado en «Pediatrics» afirmaba que retrasar el corte del cordón umbilical de los recién nacidos durante dos minutos causaba un mejor desarrollo del bebé durante los primeros días de su vida. Ahora, un informe que aparece en «JAMA Pediatrics» afirma que ayuda a prevenir la deficiencia de hierro durante la infancia, además de mejorar las habilidades de motricidad fina y sociales de los niños a los 4 años, aunque no se asocia con ningún efecto sobre el coeficiente intelectual o la conducta en general.

La deficiencia de hierro es un problema de salud mundial entre los niños en edad preescolar que se relaciona con alteraciones del neurodesarrollo que pueden afectar a sus capacidades cognitivas, motoras y conductuales. Los expertos creen que retrasar el pinzamiento clampaje del cordón umbilical durante dos o tres minutos después del parto permite que la sangre fetal que queda en circulación en la placenta pueda ser transfundida al recién nacido. Y este proceso, aseguran los investigadores de la Universidad de Uppsala (Suecia), se ha asociado con un mejor nivel de hierro a los 4 a 6 meses de edad. Sin embargo, debido a que no hay mucha información sobre los efectos a largo plazo y sobre su seguridad, no hay recomendaciones claras sobre cuál es el momento idóneo para hacer pinzamiento del cordón en recién nacidos a término.

Ola Andersson y su equipo han realizado un seguimiento de un ensayo clínico aleatorizado para evaluar los efectos a largo plazo en el desarrollo neurológico en los niños a los 4 años. Así evaluaron 263 niños mediante tests de inteligencia, de desarrollo y el comportamiento. Y vieron que en 141 niños se llevó a cabo un pinzamiento tardío del cordón tardío (mayor o igual a tres minutos después del parto) y en 122 niños en fue menor o igual a 10 segundos.

Mejor motricidad

 

Los resultados no mostraron diferencias en cuanto al CI entre los dos grupo, pero sí en relación al neurodesarrollo. Los niños a los que se cortó más tarde el cordón tenían puntuaciones más altas en las pruebas de habilidades de motricidad fina, personal y social, aunque solo en los niños, no en las niñas.

En un editorial que acompaña al estudio, Heike Rabe, del hospital Universitario de Brighton (Inglaterra) cree que estos datos, a más largo plazo, hacen desaparecer las dudas sobre las seguridad de retrasar el pinzamiento. «El estudio cierra el debate sobre la seguridad a largo plazo de retraso en el corte del cordón umbilical en los recién nacidos a término».

«Siempre que sea posible»

En este sentido, Miguel Sáenz de Pipaón, de la Sociedad Española de Neonatología, señala que esta sociedad de hecho recomienda que se haga el clamplaje tardío de cordón umbilical, de 2 o 3 minutos, «siempre que sea posible», ya que cada vez hay más evidencias de que es «beneficioso para la salud del niño». En su opinión, a medida que hay más evidencia los efectos positivos para el niño, «habrá que integrarlo en el protocolo del acto del nacimiento de forma rutinaria».

En opinión del experto de la Asociación Española de Pediatría, cada vez estamos viendo que cosas sencillas, como el hecho de retrasor 1 o 2 minutos el pinzamiento del cordón, puede tener consecuencias sobre la salud de los niños. Y, añade, lo mismo ocurre con la «cesárea, que no es igual de beneficiosa que el parto natural, o con el hecho de dar o no el pecho». Decisiones aparentemente sencillas, concluye, que tendrán un «efecto a largo plazo sobre la salud del niño.»

 

Por: http://www.abc.es/salud/

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Miércoles, 13 Abril 2016 00:45

CREO QUE NO VOY A PODER

Lo que es un parto escrito por una doula, me enamore de su escrito espero les guste.

Tengo que escribir con urgencia este texto porque me quema en los dedos la necesidad de compartir la experiencia de un parto muy reciente… El nacimiento del que voy a contarles no es más que un pretexto para abordar un tema del que quiero hablar hace tiempo. ¿Qué es lo que se debe “lograr” en un parto? ¿Qué es un éxito y qué un fracaso? 

La historia de este parto entró, desde mi perspectiva, en la categoría de éxito rotundo. Un equipo de médicos impresionantes que trabajó en armonía con los padres, las enfermeras y conmigo, la doula, durante 17 horas. Una mujer segura y valiente, un padre dispuesto a volcarse por completo en la tarea de acompañarla, un equipo sensible que supo “entonar” con la frecuencia de esa madre y un bebé rosado y hermoso que se quedó en sus brazos... Me fui esa noche a casa con el corazón satisfecho. 

El plan original para este nacimiento era tener un parto en al que la mujer pudiera decidir lo que quería y los demás estuviéramos preparados para proveerlo, y eso fue exactamente lo que sucedió. Después un largo rato de contracciones muy intensas y cuando el bebé estaba a punto de nacer, ella pidió un bloqueo. Ya ni los masajes, ni las caricias, ni la música, ni la aromaterapia, ni los rebozos, ni el agua caliente de la tina, ni la noticia de que estaba por nacer su bebé, ni siquiera el contacto de sus dedos en la cabeza que asomaba podían conformarla. Cuando dijo que si no le ponían anestesia no iba a poder pujar, su médico la hizo salir de la tina y le aplicó el bloqueo en un banquito de parto para hacerlo de la forma en que fuera menos molesto para ella. Una vez con la anestesia, como había prometido, se puso a pujar con todo y a los 10 minutos nació su hijo… perfecto y hermoso, que fue colocado de inmediato en su pecho.

Cuando la llamé al día siguiente para ver cómo se sentía su respuesta fue “me quedé con las ganas de un parto en agua, me gustaría haberlo logrado”. Creo que en ese preciso instante vinieron a mi memoria una catarata de escenas similares en las que me había quedado una sensación extraña de vacío. Vinieron a mi recuerdo mujeres con partos maravillosos que se dirigían al quirófano con ojos llorosos porque la frecuencia cardiaca de sus bebés se había alterado, mujeres que se sentían fracasadas por haber pedido un bloqueo, mujeres que de una u otra forma sintieron que habían fallado… No puedo negar que cuando esto ocurre, yo siento que algo falló en mí también. ¿Qué es entonces lo que hay que lograr en el parto? ¿Qué hay que demostrar? ¿A quién?

Después de haber acompañado algunos nacimientos, ésta es mi mirada… El parto no es una carrera en la que el objetivo es llegar a la meta, se parece más bien a un bufet maravilloso, lleno de cosas buenas. En el parto paladeamos sabores nuevos y extraordinarios; el de nuestra fuerza interior que hasta entonces nos era desconocida, el del amor incondicional de los que nos acompañan y lloran con nuestro llanto, el de la fuerza de la vida que se abre paso y el de la maternidad que se despliega como las alas de una mariposa que sale de su capullo… Paladeamos la extraña combinación entre el más intenso de los dolores y la más concentrada de las alegrías. El parto es en verdad maravilloso, tanto que hay quienes hemos quedado completamente embriagados por su elixir y no podemos más que vivir sumergidos en él. Salir de esta mesa tan ricamente servida, lamentando que no hubiera cacahuates me parece una tristeza. Y ahí es donde siento que está mi falla…

Estoy enamorada del nacimiento y cada vez que una mujer siente que lo que la hace exitosa o fracasada tiene que ver con lograr un parto sin anestesia, o en el agua o en la casa, siento que algo falló en mi capacidad para transmitir lo verdaderamente importante… así que este texto es un nuevo intento; espero que llegue a oídos dispuestos a escucharlo. 

Parir es abandonarse en las aguas de un océano grande y poderoso que nos trasciende, y una vez pasada la marea, sentarse a contemplar a dónde nos ha llevado su oleaje. El parto está fuera de todo intento de control y domesticación, es un acto único y arrollador, una oportunidad de mirar el mundo con ojos nuevos.  La mujer necesita un entorno contenido, seguro, amoroso y digno que le permita entregarse con confianza al oleaje de su vientre. ¿Qué habría entonces que lograr? Entregarse simplemente lo es todo.

En mi balance no es más exitoso un parto sin bloqueo que uno en el que la madre fue anestesiada. No es más exitosa la mujer que tuvo un parto en agua que la que enfrentó una cesárea. Qué se lleva uno del parto es lo importante. Yo me quedo con todas las horas en que hemos trabajado juntos al ritmo de sus vientres, con las risas y los llantos compartidos. Con el apoyo incondicional de los hombres capaces de hacer literalmente cualquier cosa, desde dar un beso en el momento preciso hasta arreglar las tuberías de un hospital entero, para que sus mujeres se sientan amadas. Me quedo con los buenos médicos que sujetan la mano de las mujeres cuando se sienten perdidas, que les dicen las palabras precisas que hacen que los nacimientos avancen. Me quedo con sus cabezas sumergidas en mis rebozos, con el balanceo, con el canto y las habitaciones embriagadas de olor a mandarina y vida. Me quedo con el llanto de los esposos cuando reciben a su hijo en brazos, con su asombro al cortar los cordones. Me quedo con la mirada atenta de los niños en los pechos de sus madres, con el carácter único e irrepetible de ese primer encuentro en el que los padres miran a su bebé para reconocerlo, sus brazos, sus piernas, sus dedos. Me quedo con la felicidad de las familias que desfilan por las salas de espera y las habitaciones de los hospitales haciendo del nacimiento una fiesta. Me quedo con todo!!! En mi balance, todo nacimiento respetado es un éxito.

 

Por Mercedes Campiglia

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Sábado, 12 Marzo 2016 18:56

CESAREA HUMANIZADA SI SE PUEDE!

Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, el 10 a 15 por ciento de los partos pueden terminar en cesárea. A veces, a pesar de que hayamos deseado y planeado un parto vaginal, es verdaderamente necesario por seguridad acabar en una  intervención quirúrgica. A eso le llamamos hacer un uso racional de la tecnología y las intervenciones, ya que la cesárea permite salvar a la madre o al bebé de una situación que compromete seriamente su salud, y esto se da casi siempre de forma urgente e inesperada.  Sean cuales sean las razones por las que se llega a la cirugía, necesitamos recordar que sigue siendo el nacimiento de nuestro hijo y como tal un momento sagrado e irrepetible que debería ser tratado con máximo respeto y humildad por parte de los profesionales que lo atienden.

Aquí te comparto una serie de recomendaciones que puedes solicitar a las personas que te atienden para hacer de una cesárea un momento gozoso y una experiencia respetuosa, tanto para tu bebé como para ti y tu pareja.

Cesárea humanizada

  • Explica a tu médico de antemano tu deseo de que si necesitas una cesárea, esta sea absolutamente respetuosa contigo y tu bebé, diles que recordarás ese momento toda tu vida y que quieres ser tratada con respeto y alegría.
  • Puedes hablar con los médicos sobre tus deseos respecto al tipo de anestesia, sutura, atención al bebe una vez que nazca, fotos o videos durante la intervención.
  • Pide que apaguen el aire acondicionado desde antes de ingresar al quirófano para que tu estés mas cómoda y tu bebe al nacer no se enfríe.
  • No hay razón para que te amarren los brazos en los descansa brazos, no lo permitas.
  • Puedes solicitar que apaguen las luces periféricas del quirófano y solo dejen las luces quirúrgicas encendidas para crear un ambiente mucho más cálido e íntimo.
  • Pídeles que no hablen de ninguna otra cosa que no sea del nacimiento de tu hijo y que te expliquen lo que sucede en cada instante.
  • Siempre y cuando no sea una cesárea de emergencia, puedes solicitar unos momentos antes de empezar, para meditar o rezar a solas o con tu pareja.
  • Habla con tu bebé, explícale lo que va a suceder; esto le permitirá estar mas tranquilo al nacer.
  • Explícales a todos que necesitarás muestras de cariño: tienes derecho a sentir miedo… Si necesitas que alguien tome tu mano, acaricie tu pelo o te hable en voz baja durante la intervención porque así estarás mas tranquila, comunícalo.
  • Poner tu propia música relajante dentro del quirófano puede ayudarte mucho.
  • La mayoría de las veces, la intervención se puede realizar con analgesia epidural, que duerme únicamente de la cintura hacia abajo y te permite permanecer consciente. No permitas que te duerman por completo para que puedas estar totalmente despierta e interactuar con tu bebé en cuanto nazca.
  • Además, tienes derecho a que el padre o algún familiar te acompañe durante la cirugía, sentado a tu lado. Algunas mujeres también eligen acompañarse por una Doula, que les da apoyo emocional durante la intervención, toma fotos y ayuda a que el primer contacto de ambos con el bebé sea memorable.
  • Al nacer tu bebé puedes pedir que su primer revisión y saco sean muy breves y que lo coloquen cuanto antes en contacto piel a piel contigo sobre tu pecho, y con ayuda, puedas iniciar la lactancia mientras continúa la cirugía y permanecer con él un buen rato.
  • Puedes pedir que tu pareja o acompañante  corte el cordón umbilical del bebé una vez que este haya dejado de latir.
  • Cuando es preciso utilizar anestesia general, es aún más importante la presencia del padre en el nacimiento: así el podrá recibir al bebé y contar los detalles de la intervención a la madre.

Haz valer tus derechos y descubre de esta manera que una cesárea puede ser una experiencia gratificante y respetuosa para toda la familia!

 

 

Fuente : Glenda http://embarazados.tv/que-es-una-cesarea-humanizada/

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Sábado, 16 Enero 2016 21:03

PARTO HUMANIZADO ¿QUÉ ES?

Hablar de parto humanizado no es solo hablar de una moda.

Es un concepto que requiere para su entendimiento de un cambio en la actitud de quien asiste a las mujeres que están pariendo. No es fácil cambiar los paradigmas. Alguien me mencionaba en una ocasión: “LO MÁS DIFÍCIL ES APRENDER A DESAPRENDER”.  Los médicos recibimos en las facultades una educación rígida que difícilmente acepta cambios. Se nos dice en que forma debemos atender un parto, y con el tiempo y la práctica hacemos de ese conocimiento una ley. Es difícil, casi imposible aceptar que las cosas pueden ser mejores si se hacen de diferente manera.

En muchas partes del mundo, se tiene una visión del parto PATOLÓGICA, INTERVENCIONISTA Y JERÁRQUICA, en la cual las mujeres dudan o se olvidan de su capacidad de parir, y ya sea por miedo o comodidad, delegan en otro la responsabilidad de su parto, permitiendo que su derecho a opinar, a solicitar, a cumplir sus necesidades sea abolido. El médico encargado entonces del parto, subido en un pedestal, TOMA EL EVENTO DEL PARTO COMO SUYO, ARREBATÁNDOLE A LA MUJER ASÍ LA POSIBILIDAD DE SER LA PROTAGONISTA PRINCIPAL DE ESTE EVENTO TAN IMPORTANTE PARA ELLA Y SU FAMILIA,  ya que considera que solo él es quien sabe que es lo que se debe hacer para tener un parto sin problemas.

El avance de la ciencia y la tecnología ha dado lugar a una excesiva MEDICALIZACIÓN DEL PARTO. La modernidad y el avance científico, en su afán de reducir peligros no necesariamente existentes en todos los casos, han llenado al evento del parto de rutinas innecesarias, tecnologías y uso de sustancias que pueden llegar a ser más peligrosas que el parto mismo. Por lógica, el empleo de estas rutinas, tecnologías, aparatos y medicamentos es del dominio de los médicos, lo que justificaría así su presencia (casi imprescindible) en los partos. Me parece que es más una manera de justificar que una verdadera necesidad.

Mucha gente, incluso las mismas mujeres embarazadas, sus familiares y los médicos, consideran que el embarazo y el parto son condiciones peligrosas que ponen en gran riesgo la vida de la mujer y de su hijo aún nonato. La realidad es que ambas son situaciones fisiológicas, o sea normales en la mujer, y solo imponen ciertas necesidades y ameritan algunos cuidados especiales, sin embargo no significan que la mujer esté enferma o que pueda ser fácilmente afectada en su salud y en su vida. Por supuesto que implican riesgos, pero solo son eso, riesgos, como aquellos que corremos todos por el simple hecho de salir y caminar en la calle, al cruzar una avenida o al manejar un automóvil.

Dar a luz es un acto íntimo de amor que proviene de otro acto igual.

Un parto humanizado es aquel en que se toman en consideración como prioridad los deseos de la mujer y no los del médico. Se atienden hasta en lo más mínimo sus necesidades y se respetan sus derechos. Se le estimula a confiar en ella misma y en su intuición. No se le trata como a un simple objeto de trabajo ni como a una persona ignorante que no sabrá qué hacer si no se le está orientando. Se le apoya en sus decisiones y se le brinda consuelo y apoyo permanente. Se le permite la compañía de quien ella decida, su pareja, su Doula, sus familiares o la persona de confianza que ella decida. Se le brindan las facilidades para que se encuentre en un ambiente de respetada intimidad, que no recuerde el ambiente de un hospital, que sea como lo dice Sheila Kitzinger: “DAR A LUZ ES UN ÍNTIMO ACTO DE AMOR, Y EL LUGAR ADECUADO PARA HACERLO ES UN LUGAR DONDE UNO PODRÍA HACER EL AMOR”. Este lugar deberá tener luz tenue y estar aislado de ruidos y presiones externas. La presencia del médico será solo para dar seguridad y tranquilidad por si algo se complica. Su intervención en el parto es mínima, y eso significa que solo se realizarán los tactos vaginales que sean estrictamente necesarios, no se realizaran procedimientos médicos o de enfermería de manera rutinaria (como la aplicación de enemas o rasurar los genitales), y menos con el simple afán de acelerar el parto (como la ruptura artificial de las membranas (amniotomía) o el uso de oxitocina endovenosa). La mujer debe tener libertad para moverse como ella lo desee en todo momento durante su parto, para hacer ejercicio, para bailar, para hacer las expresiones orales y corporales que ella desee o requiera, puede reír, llorar o gritar sin que nadie la juzgue o limite. No se le aplicarán soluciones intravenosas ya que estas limitan su movilidad. Ella puede comer y tomar todos los líquidos que quiera para mantenerse hidratada y con energía suficiente. La monitorización fetal se llevará a cabo de manera intermitente, y no está justificado el uso de monitorización electrónica continua, que también condena a la mujer a permanecer acostada durante todo el parto y es fuente de miedos, en médicos y pacientes o sus familiares por inadecuadas (erróneas o exageradas) interpretaciones de los registros, lo que lleva a la realización de cesáreas en realidad no requeridas. Se le permitirá el uso de medidas alternativas para el manejo del dolor y de las incomodidades que el parto causa, como son la aromaterapia, musicoterapia, yoga, masajes o el uso del agua en forma de duchas calientes, o la inmersión de manera intermitente en una tina con agua caliente. La mujer debe tener la seguridad y tranquilidad de que sus deseos siempre serán prioritarios y que siempre se hará lo que ella desee, incluso en relación a su solicitud de usar analgesia epidural o en cuanto a la manera de terminar su parto, que no debe temer al “que dirán” o que alguien la critique por las decisiones que tome, pues solo ella sabe lo que está viviendo y sintiendo. Debe entender que no está quedando bien con nadie más que con ella y su muy particular naturaleza. Un parto requiere tiempo, paciencia y paz. Una persona con prisas y otras cosas que hacer no es la mejor compañía para una mujer pariendo. Cuando el momento del nacimiento ha llegado, ella puede elegir donde quiere que se lleve a cabo este evento y puede adoptar la posición que más le agrade para parir (hincada, en cuclillas, de pie, de lado, en cuatro puntos, etc.).  Puede ser en la cama, en el piso, en la silla, en el baño, donde ella lo decida y se sienta cómoda y confiada, incluso dentro del agua de la tina. Las posiciones que prefieren la mayoría son las verticales. La posición tumbada boca arriba es poco elegida por la mujer que está pariendo. La mencionan como incómoda y dolorosa. Es considerada como anti-fisiológica, ya que disminuye el espacio por donde deberá pasar el feto al nacer. No existe un solo mamífero en el mundo que adopte esta posición de manera espontánea para parir a menos que sea obligado como lo es la mujer cuando los médicos le dicen que así debe parir porque es más cómodo (por supuesto para los médicos, no para ella). Nadie tiene que estarla apurando para que puje a determinado ritmo o de determinada forma. Se le debe respetar su propio “reflejo de  eyección materno fetal”, el cual se presentará en el momento que debe ser. Al respetar el ritmo de pujo de la madre y evitar la salida brusca de la cabeza fetal permitimos que la vagina, vulva y periné se distiendan de manera gradual, con lo que evitamos de gran manera los desgarros perineales importantes. No se deben realizar episiotomías (corte de los genitales que se realiza con el afán de aumentar el espacio por donde pasará la cabeza fetal y con el supuesto objetivo de evitar desgarros del periné) de manera rutinaria.

Fuente www.partohumanizado.com.mx

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Viernes, 15 Enero 2016 00:17

5 razones para NO programar una cesárea

¿Cuántas maneras de nacer existen?

Hasta hace poco tiempo clasificábamos el nacimiento de un bebé básicamente en dos categorías: vía vaginal y cesárea. Sin embargo recientemente, varios estudios presentados por el reconocido Dr. Michel Odent en su libro “La cesárea”, demostraron que la principal diferencia debería ser entre los bebés nacidos  sin trabajo de parto y con trabajo de parto. Aunque algunas pocas veces por seguridad es médicamente necesaria una cesárea (sólo del 10 al 15% de los partos deberían acabar en una cesárea según la Organización Mundial de la Salud), efectivamente no es lo mismo tener una cesárea electiva (programada) que una cesárea durante el trabajo de parto.

¿Por qué? Durante el trabajo de parto las mujeres y los bebés liberamos varias hormonas, entre ellas, hormonas del estrés como el cortisol y la catecolamina. Estas hormonas del estrés participan en el proceso de maduración del bebé que está por nacer, especialmente a nivel circulatorio, metabólico, respiratorio y relacional. Por lo tanto, una cierta dosis de estrés es positiva.

OLFATO Y SUPERVIVENCIA: Un recién nacido se relaciona mediante el olfato durante sus primeros días de vida. Es de alguna forma una herramienta de supervivencia, ya que este sentido le permite reconocer a su madre, desplazarse hacia el pezón y mamar. Sin embargo, los estudios revelan que un bebé que es privado de las hormonas del estrés liberadas durante el trabajo de parto tendría un sentido del olfato deficiente. Se realizaron experimentos con bebés que acababan de nacer y todos fueron capaces de reconocer los olores que se les había presentado cuatro días antes, excepto los bebes nacidos por cesárea sin trabajo de parto.

ADIPODECTINA Y OBESIDAD: la adipodectina es una hormona liberada por el tejido adiposo que participa activamente en el metabolismo de la glucosa y de la grasa. Los estudios han demostrado que los bebés nacidos por cesárea sin trabajo de parto no tenían niveles de adipodectina en su sangre. Entre menos presencia de adipodectina, aumenta el riesgo de desarrollar obesidad y diabetes.

MELATONINA Y SUEÑO: la melatonina es la hormona de la oscuridad. Se produce en la glándula pineal y ayuda a regular el ritmo cronobiológico y el sueño. Se secreta ante la ausencia de luz. El útero es muy sensible a esta hormona, que trabaja en conjunto con la oxitocina. Los estudios demuestran que los bebés nacidos sin pasar por un trabajo de parto no tienen presencia de melatonina en la sangre.

ENDORFINAS EN LA LECHE MATERNA Y BIENESTAR: Se ha observado que la composición de la leche materna de las madres que pasaron por un trabajo de parto es diferente de las madres que tuvieron una cesárea programada. Un estudio demostró que la leche materna al 4to día después del nacimiento tiene niveles significantes de endorfinas en las madres que pasaron por un trabajo de parto. Estas hormonas producen una sensación de bienestar en el recién nacido alimentado con leche materna. La ausencia de endorfinas en la leche materna de las madres que dieron a luz por cesárea sin trabajo de parto podría explicar las dificultades más frecuentes en el inicio de la lactancia.

Estos descubrimientos son muy importantes ya que en muchos casos suele ser posible esperar a que inicie el trabajo de parto antes de practicar una cesárea, y así darle la oportunidad al bebé de producir estas hormonas tan importantes en su desarrollo.

Estas revelaciones pueden hacer sentir mejor a las madres que por seguridad tuvieron que terminar en una cesárea durante su trabajo de parto, sabiendo que el esfuerzo no fue en vano, no vivieron tantas horas de contracciones sin sentido. Cuando NO se programa una cesárea, y atraviesas un trabajo de parto, aunque termine en cesárea, le das la oportunidad a tu bebé de decidir cuándo nacer y sobre todo de pasar por un proceso en el cual se liberan hormonas que afectan positivamente el desarrollo de su cerebro y su salud en general.

 

Fuente por “Glenda” embarazados.tv

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Es muy normal escuchar: “si ya tuviste cesárea, todos tus siguientes hijos serán cesárea”  ¡pues no! Queremos desmentir ese dicho, se puede parir naturalmente después de cesárea y aquí les dejamos un testimonio:

Hace pocos meses nació mi tercer hijo. Esto no tendría nada de especial (salvo para su familia, obviamente) si no fuera porque nació en un maravilloso parto vaginal después de dos cesáreas. Si, si, sus dos hermanos mayores nacieron mediante cesárea y él no.

Cuando me quedé embarazada tuve muy claro que quería intentar un parto vaginal. Había leído mucho, me había informado y sabía que era seguro intentarlo, más seguro que una tercera cesárea. Solo me faltaba encontrar un profesional que creyera lo mismo que yo.

Y lo encontré. Y me puse de parto. Y parí en un parto rápido y sin complicaciones. Y mi útero no se rompió. Y mi hijo tuvo una magnifica llegada a este mundo, rodeado de sus padres y rodeado de amor.

Y pude ocuparme de mi hijo desde el primer momento. Pude ponerle su primer pañal. Pude, en su primera noche, apenas dos horas después de su nacimiento, pasearle por la habitación para que se durmiera. Pude ocuparme de él desde el primer momento. Y pude ocuparme de mis otros dos hijos cuando volvimos a casa. Porque mi hijos tenían a su lado una madre sin dolores, sin puntos, una madre que no había pasado por una cirugía abdominal mayor. Tenían, en definitiva, una madre que podía valerse por sí misma.

Se puede parir después de una o más cesáreas. Podemos. Sólo hace falta que haya más profesionales que nos dejen intentarlo.

 

 

Testimonio de “Marta de la Concha”

Fuente: www.elpartoesnuestro.es

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