Cada vez se oye más hablar de la noción de apego durante los primeros años de vida de un niño/a. Esa palabra que puede sonar abstracta es, según los expertos, la clave del desarrollo de la parte del cerebro que posibilita la empatía. Allan Schore, un referente internacional en este tema, lo pone así de sencillo: “la relación de apego entre la madre y el hijo/a le da forma, moldea el lado derecho del cerebro”. Schore estuvo en Montevideo para brindar una serie de conferencias organizadas por la ONG Atención y desarrollo a la temprana infancia y su familia (ATI) y apoyadas por el Ministerio de Educación y Cultura. El rol que tiene la madre en el futuro emocional de su hijo, la participación del padre, y lo que le espera a alguien que no disfrutó de una relación de apego, fueron algunos de los temas que conversó el experto con El Observador.

Quienes trabajan en la neuropsicología en Uruguay hoy entienden que usted desarrolla un modelo de salud mental infantil particular. ¿En qué consiste?
Déjeme decirle antes que hay un gran interés de los medios en neurociencia hoy. En los últimos 10 años ha habido una gran explosión en el estudio del desarrollo temprano del cerebro. Y lo que hemos descubierto es que el desarrollo temprano, tanto durante el embarazo como después del nacimiento, tiene efectos en lo que sucede después, no solo en términos de bienestar emocional, sino también en lo que refiere al desarrollo de desórdenes psiquiátricos. Durante el primer año de vida no hay comunicación verbal: es todo emocional. Esto era terreno desconocido para la ciencia, que no sabía cómo abordarlo, pero gracias a la tecnología se pudo estudiar el cerebro del niño/a y de la madre.

¿Cuál ha sido su aporte?
Mi trabajo en los últimos 20 años ha sido la integración de la biología y la psicología. En esencia, mi trabajo cruza las fronteras entre ambas. En particular, hago foco en el lado derecho del cerebro. El lado izquierdo, que es el que desarrolla el habla, no entra en funcionamiento hasta el segundo año de vida. En cambio, todo lo vinculado al apego se desarrolla durante el primer año. La idea esencial es que la relación de apego entre la madre y el hijo/a le da forma, moldea el lado derecho del cerebro. Hay una herencia genética natural, pero el entorno social y afectivo va tallando, como una escultura.

¿Qué funciones se encuentran en el lado derecho?
Está involucrado en los procesos emocionales. Es el que permite llegar a casa, mirar a los ojos al otro y saber que algo anda mal. Las expresiones faciales, las sonrisas, la tristeza, el tono de voz. Allí está la habilidad de entender el estado emocional, lo que pasa por la mente o las motivaciones que tiene la otra persona. El punto más importante en este sentido es la comunicación no verbal, de cerebro derecho a cerebro derecho, que se da entre la madre y el niño/a. Al mismo tiempo que esto ocurre, el cerebro del bebé está doblando su tamaño, y en esto incide el apego.

¿Cómo debe hacer la madre para alcanzar el nivel adecuado de apego? ¿Cómo puede estar segura de que está haciendo bien las cosas?
Es un aprendizaje que no tiene tanto que ver con ‘hacer’ sino con ‘ser’. ¿Cómo transmitirle la empatía? Siendo cuidadosos y atentos; poniendo al bebé en el primer lugar, siendo abiertos, genuinos, y estando disponibles emocionalmente. Y también ayuda si hay una relación fuerte entre la madre y el padre. La clave es esta sofisticada forma de relacionamiento. El foco no es racional sino emocional. Es la habilidad de la madre de leer la mente y el cuerpo del bebé. Ella tiene la capacidad de aliviar la tensión del bebé, de calmarlo, de regular su estrés, pero también incide en su disfrute y entusiasmo. Es decir, no solo puede escucharlo, sino también regular sus emociones. Ella puede cambiar su conducta. Además, el apego otorga al bebé una sensación de seguridad.

¿Y qué rol tiene el padre en esto?
El padre entra un poco más tarde. El primer apego es con la madre. Después, en el segundo año de vida, el bebé tenderá un lazo también con el padre. El bebé tiene distintas relaciones con sus padres: la madre es la que lo calma, mientras el padre tiene un vínculo más enérgico y le enseña a explorar. Hoy tenemos evidencia de que la madre realmente da forma al lado derecho del cerebro, pero el padre también incide. Y es más que un efecto psicológico: el crecimiento del cerebro está influido por esas relaciones.

¿Qué sucede con quienes no tuvieron ese apego?
Justamente, no estudiamos solo el desarrollo normal, sino también el que lleva a desórdenes psiquiátricos o psicológicos. La que está en juego es especialmente la habilidad del lado derecho del cerebro de regular el estrés. Es importante que el niño sepa que el otro está emocionalmente disponible para él. En ese sentido, los desórdenes psicológicos tienen raíz en el desarrollo temprano del cerebro. Entonces, ¿qué pasa si hay abuso o negligencia? Bueno, por eso es muy importante que haya programas de prevención temprana, que sé que en este país los hay.

 

Allan Schore
investigador en neurociencia
profesor de psiquiatría en la universidad de california

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Bueno empecemos por el principio; ¿Eres lactivista? ¿Quieres ser lactivista? Bueno pues este post es para ti y no morir en el intento. Justo hace unas semanas que tengo un pleito con los opinologos que tratan de enseñarme como amamantar a mi bebé y que es lo que tengo y lo que no tengo que hacer. Bueno yo sé, es horrible que una que investiga del tema y se prepara día a día para alimentar con lo mejor, que es la leche materna, a su bebé y vengan las demás personas a decirte que es lo que tienes que hacer y cómo hacerlo. Claro en algunas ocasiones un “gracias por el consejo le daré mi lechita” basta peeero a veces nooooo!!  Y simplemente la gente puede llegar a ser realmente atosigante y molesta.

Si no eres lactivista y solo entraste a leer este post bueno pues espero puedas tomar en cuenta los sentimientos de una lactivista y aprender a moderar las palabras que usas.

Regresando al tema, ser lactivista es lo más maravilloso que hay sin embargo cualquier decisión que una madre tome por ella y por sus hijos es respetable y no se vale juzgar  ¿qué pasa cuando una madre da fórmula a su hijo?  La madre lactivista se da cuenta que ella ha tomado una decisión, tal vez intenta recordar lo buena que es la leche materna pero si la madre responde que ha tomado su decisión pues fin del tema, la lactivista no comenta nada al respecto al fin es su hijo y ella decide lo mejor para ambos y NADIE escuchan bien NADIE más se mete en el tema con la mamá que al parecer nunca hacen nada mal las mamás que dan fórmula.

Ahora ¿Qué pasa cuando una lactivista está dando pecho? Prácticamente siempre hay alguien que tiene que opinar con respecto a TU lactancia…. Ya sé, la pesadilla de todas.

Gracias  a Dios hay gente que te respeta y no se mete en tu decisión pero no sé porque hay muchas más personas que están ahí para recordarte que “no tienes suficiente leche”, “tal vez lo dejas con hambre”, “lo tienes mal criado porque no tiene horarios para comer”, “no le das agua”, “duermes con él”, “ya es demasiado grande para tomar pecho”, “¿Le das en público?”, “después de los 6 meses tu leche ya no sirve” y muchas más. De verdad que es desgastante que como madre tengas a tu recién nacido y si está en crisis de crecimiento llora claro está, y los opinólogos solo te estén dice y dice que tu leche no es suficiente o no se llena por lo tanto eres mala madre porque lo dejas llorar!! Me tiene sorprendida esta deducción.. Somos las mamás!! Sabemos lo que nuestros críos necesitan.. y no, no es zamparle un biberón de fórmula, es teta y más teta eso necesitan.

Bueno, cómo lo que quiero con este post es darles ánimo y consejos ahí les van; Cuando reciban algún comentario que trate de interrumpir o menos preciar la lactancia o insinúe en algún momento que no estás siendo buena madre por dar la teta, ALTO!, la primera respuesta como siempre cariñosamente siempre debe ser “gracias por el consejo, seguiré dando teta”. ¿Y qué pasa cuando insisten? Hay mucha gente así.. “te lo digo porque tengo 60 años y he crecido a 5 hijos”, “soy más grande y tengo más experiencia que tu”, “yo te cuide y crecí”, “estudié 8 años de medicina”… ok ok, si no funciona el primer comentario creo q se debe recalcar que “De nuevo gracias por el consejo, pero estoy informada y continuare con la teta” “¿Tienen otra forma de pensar? Les invito a actualizarse en el tema de lactancia como yo, por ahora continuare con la teta y agradecería este fuera el fin de esta discusión”. Si aun así no funciona mi consejo es retirarse del lugar o pedir a la persona que se retire en el caso de que estén en tu casa.

¿Porque les cuento esto? Bueno en mi encuentro reciente no actué de la manera correcta y me sentí prisionera y todos los balazos contra mí. Si no hubiese sido porque mi esposo presente me apoyo en todo momento no se en que hubiera acabado esa discusión. Estamos de acuerdo que lo que no queremos son discusiones, así que al final aplique esas frases y me sirvieron para calmar las aguas. Yo espero pueda ayudarlas y tranquilas es pasajero, la gente se cansara de decirte una y otra vez lo mismo. 

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Durante la lactancia, hay momentos específicos en los que se puede producir una “crisis” o desajuste entre la oferta y la demanda de leche y que la mamá puede interpretar como un problema, pero que tiene que ver con el crecimiento del bebé.

Que el bebé llore y se ponga inquieto mientras toma el pecho cuando hasta hace unos días no lo hacía, que demande cada vez más seguido que antes, pero tome menos tiempo, y que la mamá sienta que sus pechos están más blandos y crea que no tiene suficiente leche, es una situación que a muchas les toca atravesar y que, por lo general, tiene que ver con las “crisis o brotes de crecimiento” del bebé.

Ahora, el bebé necesita generar una producción diferente en la mamá, que va también a generar una leche de otro tipo de calidad, no porque sea mejor que la que está produciendo, sino porque va a tener los componentes adecuados para el crecimiento y la edad de este bebé que se la está pidiendo. 

Como todos los bebés las experimentan en edades parecidas, es posible identificarlas y estar preparadas. Aproximadamente ocurren a las 3 semanas, al mes y medio y a los 3 meses de vida, pero esto no es exacto y puede variar en función de cada bebé y cada mamá.

 

A las 3 semanas


Hay mamás que se encuentran con que, de un día para el otro, su bebé aumenta la demanda, no pasan dos horas sin que quiera tomar de nuevo, le cuesta más dormir que antes y solo se calma prendido al pecho. 

Todo esto lleva a que muchas piensen que no tienen suficiente leche y que su bebé está pasando hambre, sobre todo si los pechos están más blandos y pareciera que no producen como antes. Entonces, deciden incorporar leche de fórmula o abandonar la lactancia definitivamente.

Sin embargo, aunque sea agotador, es importante continuar con la lactancia exclusiva porque esto se debe a que el bebé está pasando por una de las “crisis o brotes de crecimiento” y necesita aumentar la cantidad de leche que fabrica la madre. 

Como el pecho fabrica en función de la demanda, la única manera que tiene el bebé de aumentar la producción es prenderse más seguido al pecho. 

Esta situación suele extenderse durante 3 o 4 días, aproximadamente. Una vez pasado este tiempo, y si la mamá respondió a la frecuencia demandada por su bebé, el cuerpo registra la cantidad y calidad que el bebé necesita y la lactancia vuelve a los parámetros anteriores.

 

Al mes y medio


La segunda crisis llega hacia el mes y medio de vida. En ese momento, el bebé vuelve a experimentar una mayor necesidad de leche y, como en el caso anterior, comienza a demandar más seguido. 

Esto suele venir acompañado de una actitud distinta: el bebé se pone inquieto cuando está al pecho, lo suelta y vuelve a prenderse, llora, se pone tenso, arquea la espalda y/o tensa las piernas (aún prendido al pecho) como si no le gustara lo que está pasando. 

Como en la crisis anterior, todo vuelve a la normalidad pasados unos días (en este caso, alrededor de una semana) y la lactancia recupera sus patrones habituales.

 

A los 3 meses


En el caso de la crisis de los 3 meses, como se trata de un bebé que ya no es recién nacido, hay otras características que se agregan: el bebé ya no demanda tanto, cuando toma, lo hace durante escasos minutos y se distrae fácilmente, además, llora al poco tiempo de haber empezado a tomar, aumenta menos de peso (lo cual es esperable), se succiona la mano o los dedos -señal que puede ser interpretada como hambre- y hasta hace menos deposiciones que antes.

Si encima la madre nota sus pechos más blandos, puede que crea que el bebé necesita un suplemento porque ya no le alcanza con lo que produce y así comienza la lactancia mixta, que muchas veces termina en el abandono de la lactancia materna. Sin embargo, esta crisis, así como las anteriores, es completamente superable si se la entiende como tal:

 

  • A partir de los 3 meses los bebés logran tomar en pocos minutos lo que antes les costaba más y por eso puede que estén menos tiempo prendidos al pecho, lo que no significa que lo estén rechazando.
  • A esta edad, el cerebro se está desarrollando rápidamente y sus sentidos se agudizan. Ahora el bebé no solo ve mucho más sino que percibe los sonidos mucho mejor y todo esto le abre las puertas a un nuevo mundo por conocer. Por eso, mientras toma el pecho se distrae fácilmente ante distintos estímulos, como la voz de su madre o de su padre, las luces de la televisión, e incluso ante el rostro de mamá al que, muchas veces, entre toma y toma, se detiene a sonreír.
  • Ahora llora cuando toma el pecho y pareciera que no logra sacar la leche que necesita. También es posible que la madre perciba menos la bajada de leche (que ya no sienta presión en el pezón cuando esto sucede o goteo en el otro pecho). 

    Esto tiene una simple explicación: las glándulas mamarias ahora están preparadas para producir leche cuando el bebé lo necesite, en unos minutos de succión se desencadena el reflejo de eyección. Esta demora puede impacientarlo porque antes no ocurría y ahora debe aprender a esperar su alimento. 

    Por otro lado, es normal que a esta altura la mamá ya no sienta la presión de la bajada de la leche, sus pechos no goteen y no estén hinchados. Nada de esto significa que estén “vacíos” o que no produzcan más leche, al contrario, la leche se produce por efecto de la demanda del bebé.

En principio, hay que confiar en que el cuerpo es inteligente y que ante la demanda del bebé, producirá lo que él necesita. Entonces, hay que olvidarse de los relojes y ponerlo al pecho cada vez que lo pida porque es la única manera de aumentar la producción: cuanto más mame el bebé, más leche se producirá.

Si se muestra reacio a tomar el pecho o a seguir tomando por más tiempo y llora mucho, no hay que forzarlo e insistirle por demás porque esto puede provocar un rechazo real y generar un problema donde antes no lo había.

En el caso de que el problema sea que se distrae mucho con los estímulos externos, tratar de buscar un lugar tranquilo, con luz tenue y silencioso para que la toma sea más relajada y sin tantas interrupciones.

No esperar a que llore para ponerlo al pecho porque a esa altura puede estar muy inquieto y esto le hará más difícil prenderse bien. 

Y paciencia, mucha paciencia porque esto también pasará.


Asesoró: Fundación Lactancia y Maternidad (Fundalam)

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Jueves, 10 Marzo 2016 23:38

Las Madres no somos como se cree...

Las madres, las recién paridas no estamos deseosas de ponernos a dieta, ni de recuperar no sé qué dichosa figura, las madres (muchas) echamos de menos nuestra pancita y nos vamos adaptando poco a poco a los cambios… Queremos re-conocernos y re-descubrirnos en nuestros nuevos cuerpos y sabemos que dicho cuerpo es sabio y que todo volverá a su lugar, que no tiene porqué ser el mismo.

Las futuras madres, antes de parir, no estamos esperando que nos abran el vientre y nos hagan una cesárea programada (inne-cesárea) para no enterarnos del parto. La gran mayoría de las madres (le pese a quien le pese) queremos parir.

Las madres recién paridas no necesitamos soltarle el bebé al primero que pase para irnos de copas, de cena con la pareja o de tiendas con las amigas. Para muchas de nosotras la vida social pasa a un segundo plano, especialmente si nuestro bebé o niño no es bienvenido en el lugar donde vamos. Nosotras nos estamos enamorando de un amor que durará toda la vida, es normal que le dediquemos mucho tiempo. Así que cuando llega la noche (y buena parte del día) estamos deseosas de DORMIR.

Las madres recién paridas no estamos contando los días para volver al trabajo con vistas de que éste nos libre de “esa supuesta carga” que es criar. Las madres estamos deseando bajas maternales más largas y remuneradas para no separarnos ni un segundo de nuestro bebé y la mayoría volvemos al trabajo llorando, ya es hora que se sepa.

Las madres puérperas no andamos buscando un fin de semana romántico con el padre de la criatura todavía, y puede ser que no lo necesitemos en muchísimo tiempo… tampoco ansiamos estar 24 horas en un Spa, queremos darnos un agradable baño en casa, sabiendo que si nos reclaman estaremos disponibles, queremos seguir tranquilas nuestros propios tiempos.

Las madres recién paridas no necesitamos horarios para dar el pecho, ni queremos separarnos de nuestros bebés para dormir, la mayoría experimentamos ansiedad cuando la criatura está en otros brazos por muy conocidos que sean… las madres necesitamos brazos y manos ajenas que cocinen para nosotras, que frieguen, que laven, que limpien... y se encarguen de la ropa… por lo general preferimos no delegar (al menos fue mi caso) en nadie el cuidado directo del bebé, ni de día ni de noche.

Las madres no queremos una batería de artefactos que nos sustituyan antes de empezar: chupetes, biberones, calentadores, esterilizadores, mantitas, muñecos, telecomunicadores, potitos, etc. Queremos ser libres de utilizarlos solo si así lo decidimos y no que nos los metan en la maletita del gine o nos los regalen en el centro de salud.

Las madres queremos asesoras de lactancia cercanas, doulas que nos acompañen en el puerperio y vengan a casa, un personal médico más preparado en lactancia materna y con capacidad de desplazarse al hogar si hiciera falta, lo que salvaría muchas de nuestras lactancias que se quedan por el camino… queremos ser prioritarias para la sanidad pública y la privada, queremos que la lactancia materna sea una asignatura de importancia en la Universidad de Medicina y en los cursos de formación continuada de los sanitarios. Estamos hablando de salud comunitaria, de mucho dinero y de salvar vidas, poca broma.

Las madres no queremos ser superwomans, ni estar "monísimas" para nuestros bebés… las madres ya sabemos que somos para ellos lo mejor del mundo… Nosotras queremos poder vivir el puerperio con dignidad, sin que se nos obligue a saltárnoslo o a pasar por él de puntillas, acompañadas por buenos profesionales cuando sea necesario. Queremos disfrutar de pasar tardes en pijama, con los calcetines desparejados, despeinadas, concentradas en el placer de cuidar y amamantar(Eso sí que alguien nos traiga mucha agua, chocolate o algo para picar cuando se lo pidamos, que la lactancia a demanda da mucha sed y hambre).

Las madres recién paridas no estamos deseosas de pasarnos horas en el gimnasio poniéndonos a tono, ni de tomar suplementos dietéticos o usar cremas adelgazantes, nada más lejos de la realidad… las madres buscamos un grupo cercano de postparto/lactancia donde hablar y ser sostenidas o un lugar para practicar hipopresivas donde podamos acudir tranquilamente con nuestros bebés para recuperar nuestro suelo pélvico.

Las madres recién paridas no estamos como locas intentando recuperar nuestra vida sexual conyugal (ni hace tanta falta que en los cursos “oficiales” de pre y post parto se nos insista en que posturas coitales son las mejores para evitar en dolor de la episiotomía) Las madres tenemos nuestra sexualidad focalizada en nuestra criatura como cualquier hembra de una especie mamífera. Parir y amamantar son parte muy importante de nuestra sexualidad, aunque no se nos explique.

Las madres no soportamos el llanto de nuestros bebés, necesitamos abrazarlos, calmarlos, amamantarlos, llevarlos encima... Las madres estamos hartas de que se nos mienta y se nos recomiende dejarlos llorar. No hay ni una sola que lo lleve bien pues es contra natura.

Yo sé que hay tantas madres como mujeres, por lo tanto habrá algunas madres que no se identifiquen con este texto, pero también observo que cada vez se respeta menos la maternidad a nivel social, sobre todo el periodo del puerperio.

Parece que solo existan dos prototipos “oficiales” de madres: la "madre mártir "que no disfruta de su maternidad sino que se sacrifica (lo cual no me gusta nada porque yo creo en la maternidad gozosa y liberadora) y la "madre superwoman" adicta al trabajo y a la vida social para la cual la maternidad es una faceta más en su vida, ni siquiera la más relevante…

En el camino nos hemos quedado las madres comunes, las del día a día, las que yo conozco, las que queremos estar tranquilas para criar en paz y vivimos la maternidad con la mayor dignidad que podemos...

No somos pocas, que conste, somos millones, y movemos el mundo.

 

 

FUENTE: Myriam Moya Tena

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Jueves, 14 Enero 2016 22:58

LO QUE DEBES SABER ANTES DE SER MAMÁ

¿Haz tomado la decisión de ser mamá? o ¿Estás esperando un bebé?. Sin duda debes leer esto:

1.       El embarazo no es una enfermedad, es un estado maravilloso, mágico, que te conecta como nunca con la magia de la vida, la perfección en tu cuerpo femenino y la capacidad de amar; si se tienen algunos achaques pero es tan poco a comparación de lo que la vida te está regalando, el hecho de sentir vida dentro de ti no se compara nada.

2.       Disfruta cada segundo, goza cada etapa. El tiempo vuela y más cuando se es mamá. Mi primer embarazo era joven y no lo disfrute tanto por no saber, pero el segundo más consiente lo disfrute a cada instante, aún recuerdo lo que era tener la panza tan grande y sentir sus movimientos dentro de mí, la nostalgia me invade. Deléitate mientras tu barriga crece y tu cuerpo cambia día a día, sin importar tus circunstancias personales, recuerda que este momento es único, así que detente y contempla como la vida se abre paso a través de ti.

3.       Infórmate. Investiga, infórmate, lee, aprende todo con respecto a gestación, parto, lactancia, crianza, familia, tribu, cambios físicos y emocionales. El conocimiento es nuestra principal fuente de poder y confianza.

4.       Valora y concéntrate en lo realmente importante. Lo más importante es el vínculo entre tu bebé y tú, la relación que crearás día a día desde el vientre a través del amor, el contacto y el tiempo que se disfruten juntos.

5.       El bebé necesita a su mamá, la mamá necesita a su bebé; No hay nada más cierto que eso, ya que el bebé nace tan indefenso que lo único que necesita es calor de su madre. Así que desde primer segundo que nazca tu bebé no lo sueltes, llenen su vida de amor, proximidad, leche materna, piel a piel y calor mutuo. Consigan un buen porta bebé y no se separen, hagan el mayor esfuerzo por sacar la lactancia adelante y tómate tiempo para conocerlo y que él te conozca.

6.       Únete a una tribu. Si hay algo de lo que estoy segura es de que una mujer necesita apoyo y soporte de otras mamás cuando se vuelve madre. Sí, el apoyo de tu pareja (si la tienes) es fundamental también, pero nadie te entiende mejor que las mujeres que pasan por lo mismo o muy similar a ti. Asiste a grupos de crianza y lactancia; si no te es posible aquí en Mothers Love te apoyamos con tus dudas y a conocer mamás como tú.

7.       Quitémonos la venda de los ojos; No todo es color de rosa como aparece en las películas y en los comerciales donde los bebés son perfectos, siempre felices y duermen toda la noche sin llorar. No digo que esta etapa no sea la mejor de la vida de una mujer pero es una etapa difícil y con mucho por aprender, lleno de cambios, que nos exigen y nos retan, y para la cual necesitamos entendimiento y asimilación.

8.       Confía, Confía, Confía. Tu cuerpo es perfecto, así que confía en sus capacidades y en tu instinto materno. Somos capaces de concebir y de tener a nuestros hijos de manera natural y placentera. También somos capaces de amamantarlos y de criarlos con amor, conciencia y respeto. Por eso lo único que necesitas es confiar en ti, en tu poder y en tu naturaleza femenina.

9.       Todo el mundo opinará, pero la única opinión que importa es la tuya y la de tu pareja. No hace falta ser grosero ni tajante cuando recibimos consejos no pedidos. La mejor opción es escuchar, tomar lo que te sirva y dejar de lado lo demás. Es tu hijo, tu familia y son tus decisiones; solo tuyas y de nadie más.

10.   No trates de ser la  ‘’La madre perfecta’’. Nadie lo ha sido y si hay algo que es verdad y lo más importante a los hijos no les importa que lo seas; ellos solo buscan el amor, el tiempo y el respeto que una puede ofrecerles. Comprometidas con ellos y llenas de ganas de dar lo mejor, de aprender cada día de sus errores, de crecer de la mano con sus hijos, eso, es lo más importante.

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