Jueves, 11 Agosto 2016 19:11

A todas las mamás jóvenes del mundo

Mucha gente te va a juzgar, te dirá que no vas a poder, que te arruinaste la vida, pero sigue adelante guerrera, que se equivocan.

Quizá a esta edad no creías llegar a ser madre, tal vez sí. Mucha gente te va a juzgar, te dirá que no vas a poder, que te arruinaste la vida, que no va a haber otro hombre que quiera estar contigo porque ya tienes un hijo, que te tienes que casar, entre muchas otras cosas más. Piensas que a nadie le interesa cómo te sientes emocionalmente, pero déjame decirte que eso es muy importante ya que dentro de ti hay una nueva vida y esa pequeña vida siente lo que tú sientes. Cuando la gente te reclame o te juzgue concéntrate en tu bebé, imagina sus ojitos, sus pies y cada uno de sus deditos, verás como todo se te olvidará.

Serán nueve meses hermosos, difíciles, será como una montaña rusa llena de emociones; un día serás la más feliz del mundo, al otro día no saldrás de tu cuarto porque no vas a querer hacer nada, pero es totalmente normal, disfruta tu embarazo, no te preocupes por absolutamente nada, eres muy importante en este mundo. Tan importante que has creado vida.

Poco a poco tu pancita crecerá más y más y más, te costará trabajo abrocharte las agujetas, no podrás agacharte, tendrás un futbolista o una futbolista dentro de ti entrenando por la madrugada, las almohadas se convertirán en tus mejores aliadas, dormir boca abajo será imposible y tendrás muchos antojos, pero tranquila puedes controlarlos, recuerda que tú estás alimentando a tu bebé y debes de cuidar la forma en que lo alimentas, de vez en cuando no pasa nada.

Llegó el día, hoy verás por primera vez a tu bebé, lo podrás llenar de besos y abrazarlo, entras al quirófano o a la sala de parto, todo lo que te habían contado de este momento no te pasa ni por la cabeza, lo único que quieres es ver a tu bebé, en eso se escucha un llanto, ¡felicidades! Ya eres mamá, lo lograste, tanto esperar, tanto esfuerzo y ya tienes a tu bebé en tus brazos, sus ojos, sus manitas, sus deditos, su cabello son lo más hermoso que tus ojos han admirado. ¿Recuerdas el amor a primera vista? Ahora sabes lo que en realidad es el amor a primera vista. Esa pequeña criatura que está en tus brazos será tu adoración, mejor mamá no le pudo haber tocado.

Ahora comienza lo difícil, te vas a desvelar, quizá tengas depresión post parto y es normal, no pasa nada si te agarras llorando todo el día porque pasó la mosca volando o porque tu bebé te sonrió, es completamente normal, tienes un descontrol hormonal muy fuerte ya que durante 9 meses estuviste alimentando y formando una vida dentro de ti y de un día para otro ya no está. Tranquila, apóyate de los seres queridos que estén contigo. Tus amigas te van a reclamar que no estás tanto con ellas que ya casi no las ves, es completamente normal, ellas saldrán de fiesta, se irán de viaje y quizá sientas feo por no poder ir, pero ellas no tienen un bello ángel que te llama mamá y eso vale más que todas las salidas y todos los viajes. ¡Felicidades! Gran guerrera, eres tan valiente y tan fuerte que nada podrá contra tu bebé y tú.

Esto apenas comienza, disfrútalo, juega, abrázalo, bésalo pero sobre todo ámalo porque no muchas tienen la dicha de tener un bebé y a pesar de tu corta edad eres la elegida para ser mamá de ese ángel que tienes en tus brazos.

 

Por: http://www.upsocl.com/colaboracion/a-todas-las-mamas-jovenes-del-mundo/

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Jueves, 04 Agosto 2016 23:51

Alimentación complementaria en bebés

Cómo pasar en los bebés de la leche como único alimento a una alimentación completa. ¿Cuáles son los límites reales a tener en cuenta?

Posiblemente si son unos padres de un bebé de 4-6 meses estarán un poco perdidos. ¿Cuándo tenía que comer y qué cantidad? eran sus dudas esenciales desde que nació su hijo.

Pero a estas alturas posiblemente los estén “bombardeando”: ¿Cuándo vas a empezar a darle otras cosas? Yo con su edad ya le daba… La leche ya no le alimenta…

La cuestión es que cuando os decidís a buscar información encuentras muchas contradictorias.

De hecho, en esta misma web hay mucha información sobre el tema, y ahora me he decidido a añadir esto porque pienso que ni siquiera yo he sido lo bastante claro hasta ahora.

Intentaré que este artículo lo sea. Y sobre todo desterrar mitos y centrarnos en lo que de verdad está justificado.

 

Ideas claras para empezar la alimentación complementaria:

Se llama complementaria porque hasta el año la leche sigue siendo lo esencial. De hecho hay niños que siguen tomando sólo leche hasta casi el año y sin problemas. Eso significa que es importante que lo tomes con naturalidad. Si un bebé con menos de un año no acepta muy bien una toma de comida, le ofrecemos leche y listo.

Un objetivo es que para aproximadamente los 2 años el niño coma casi de todo. Hay tiempo y no es cuestión de ganar la batalla hoy. De hecho como diré en el punto 3, verlo como una batalla es generar problemas.

El otro objetivo es que la relación del bebé con la comida sea buena. La forma en la que el bebé empieza a relacionarse con la comida en estos primeros años puede marcar mucho tiempo su actitud ante la alimentación. Pelear, por ejemplo, para que “se acabe la comida” es la mejor forma de que la próxima vez que te vea aparecer con ella te ponga mala cara antes de empezar.

 

Cuándo empezar con la alimentación complementaria.

Las recomendaciones en las que hay consenso dicen que si no hay una causa real para hacerlo en otro momento, se consigue reducir la incidencia de alergias alimentarias si hasta los 6 meses toma sólo leche y desde esa edad no tardamos en introducir una alimentación completa (con ciertas limitaciones que explico más abajo).

 

Motivos no justificados pero muy frecuentes para hacerlo antes:

·         Empezar con zumos de fruta porque está estreñido. Para empezar, la mayoría de los casos de estreñimiento en lactantes no lo son. Son lo que se llama pseudo-estreñimiento del lactante. Y en el estreñimiento, el zumo no es solución, sino la fruta completa con su fibra. Además de que los zumos no me gustan un pelo.

·         Darle cereales en la cena para que duerma mejor. Es muy frecuente que empiecen a plantearse esto los padres cuando entre los 5 y 7 meses cambia el patrón de sueño de los niños. Pero el hecho de que empiecen a despertarse más no tiene nada que ver con el hambre. Si fuese cuestión de eso bastaría con darle más cantidad de leche.

·         Porque a los familiares se les ocurre que ya toca. Pues eso. Que entre las múltiples formas que algunos tienen de inmiscuirse en la forma en la que crías a tu hijo está el decirte cuándo hacer qué. Ya te darás cuenta de que hay quien siempre te dirá que lo haces mal. Si lo haces porque no debías y si no lo haces porque ya es hora…

 

¿En qué orden introducir los alimentos en la dieta de un bebé? Otra alternativa.

Hay tantas guías como pediatras. A modo de ejemplo, para los que prefieran tener una de esas guías en esta web tienes dos: Una para los niños que hacen lactancia materna y otra para los que hacen lactancia artificial.

Pero les aclaro que aunque presentan un orden “justificado”, en realidad hay muy pocos límites reales a lo que debe y cuándo debe introducirse en la alimentación.

Así que les voy a exponer un planteamiento alternativo a esas dos listas para los que escojan que va más con su forma de ser y especialmente con la del bebé.

Teniendo claro que el objetivo es que nuestro hijo acabe teniendo una alimentación lo más variada posible antes de los dos años y que su relación con la comida sea buena, ¿te gustaría que…?

·         ¿…Descubrir alimentos nuevos no sea una lucha sino algo incentivado por su propia curiosidad?

·         ¿…Respetar el ritmo al que él mismo se interesa por los alimentos mientras no haya una causa real para hacer otra cosa?

·         ¿…Que acabe comiendo de forma autónoma y al mismo tiempo tenga una dieta variada y disfrute de las comidas?

·        

Eso es lo que pretende una forma de alimentación llamada Baby Led Weaning. El problema es que la mayoría lo asocia simplemente con la “excentricidad” de alimentar a los bebés sin purés dejando que jueguen con la comida y lo pongan todo pringado para acabar por no comer casi nada.

En realidad consiste en hacer del niño el principal actor de la introducción de la alimentación, aprovechando dos cualidades propias de su edad: La curiosidad y la imitación.

Casi todos los padres que dan sus tomas regladas descubren antes o después que su hijo, que antes tomaba genial los potitos, pasa cada vez más de ellos y sin embargo empieza a fijarse por nuestra comida. El Baby Led Weaning lo que propone es: ¿Qué problema hay si empezamos por ahí, que es en realidad a donde queremos llegar? Pues eso, no parece muy absurdo. Especialmente cuando no hay un motivo para no hacerlo.

 

Para que esto funcione es esencial entender que mientras no tengamos un motivo claro para hacerlo de otro modo:

·         La cantidad de comida la marca el niño.

·         En cuanto a la variedad, nosotros ofrecemos variedad y el niño por curiosidad empieza a probar. La única forma en la que inducimos que pruebe alimentos nuevos es ofreciéndolos con más frecuencia.

 

Los únicos límites temporales en cuanto a variedad realmente justificados son:

No dar antes del año:

1.       Leche de vaca entera. Se suele asumir que a partir del año es cuando la mayoría de los bebés tienen un intestino suficientemente maduro para tomar leche entera. Darla antes puede generar intolerancias con más facilidad.

2.       Miel cruda. Los cereales con miel no tienen este problema. En la miel hay con frecuencia esporas de Clostridium botulini. Un germen que en niños pequeños es capaz de producir una intoxicación grave. Es más fácil cuando la flora intestinal no está aún muy madura y cualquier germen como éste tiene más facilidad de crecer. Y mientras la barrera que filtra todo lo que entra en el cerebro es más inmadura. Se considera que el límite a partir del que es seguro darla es en torno al año.

3.       Verduras de hoja verde. Son muy ricas en nitritos y pueden producir una intoxicación. También se considera como límite de seguridad el año de vida, recomendándose que no se tome antes.

No dar antes de los dos años:

1.       Pescado azul grande y marisco. Son animales que filtran mucha agua y su cuerpo es muy rico en grasa. En esa grasa se acumulan impurezas que por culpa de la contaminación de los mares pueden ser peligrosas. Especialmente los metales pesados son más peligrosos en los niños durante la primera fase del desarrollo cerebral. Se considera seguro darlos por encima de los 2 años.

2.       Huevo crudo. En el huevo puede haber salmonela. Pero en la mayoría de los casos está en escasa cantidad para producir una infección. Nuestro estómago es capaz de destruirla con su secreción ácida mientras no sean muchas las bacterias. Pero los niños pequeños producen menos ácido en su estómago, por lo que una cantidad menor de germen es capaz de producir la infección. De nuevo se habla de los 2 años como la edad segura para tomar merengue, pan mojado en la yema de un huevo frito, o en un huevo semi-cocido (pasado por agua), mayonesa, crema pastelera…

No antes de los 4 años:

1.       Frutos secos. Aquí el peligro es el atragantamiento. Los frutos secos son la causa más frecuente de muerte por atragantamiento en niños. Y lo son porque cuando nos atragantamos con otras cosas, como pan, galleta, patata frita (otros objetos sólidos que se trituran en fragmentos y pueden aspirarse hacia la vía respiratoria)… son alimentos que en medio húmedo se deshacen. Mientras que los fragmentos de frutos secos se hinchan, de modo que un trocito de 1 mm en el bronquio puede multiplicar su tamaño por 5 y hacer que el niño se ahogue.

 

Quitando estos alimentos, no hay ninguna justificación real para que cualquiera de los demás alimentos no pueda tomarlos un niño de más de 6 meses. Y de hecho se recomienda que para evitar alergias el huevo y el gluten se introduzcan lo antes posible, pero por encima de los 6 meses.

Lo que sí es recomendable es que aunque el orden sea marcado por las preferencias del niño, anotemos en algún lugar cuando empezó a tomar cada alimento nuevo. Porque estos datos pueden ayudarnos a identificar alergias si aparecen.

 

Sólido o puré en la alimentación complementaria

No es una elección excluyente. De hecho si me preguntas la opción que yo aconsejo es empezar las comidas poniendo al niño a comer con nosotros.

Ofrecer aquellos alimentos que no tengan un límite temporal de los justificados arriba y que sean en cuanto a masticabilidad* adecuados para él según el estado de sus dientes y su habilidad.

Tras comer lo que quiera en trocitos. Si estimamos que ha sido poco, podemos triturar la comida y ofrecerle triturado. Pero ojo, ofrecemos. Recuerden que la cantidad la marcaba él. Si nos parece que el resultado ha sido una toma muy escasa podemos ofrecer leche tras la comida. Pero de nuevo, ofrecemos.

Lo peor que puede pasar tras una comida escasa es que llegue con más hambre a la siguiente y acabe aprendiendo a regular su apetito para no pasar ese hambre. No es tan terrible y es algo que también forma parte de su desarrollo.

*Adecuado en cuanto a masticabilidad: Significa que evidentemente no podemos darle un trozo de bistec al punto a un niño sin dientes ni muelas. Pero incluso sin dientes, cualquier alimento que pueda deshacerse con facilidad con los dedos un bebé puede deshacerlo con la lengua y las encías.

Y también depende de su habilidad. Hay niños que vemos que con dos dientes arriba y dos abajo hacen maravillas, mientras que otros con casi toda la dentición tienen dificultades para masticar alimentos blandos.

Y recuerden que un niño puede siempre atragantarse. Por lo que nunca debe dejarse comiendo sólo sin vigilancia a un niño menor de 2-3 años.

 

Evitar malos hábitos alimenticios.

Evita los alimentos “de consumo”. Llamo así a aquellos alimentos que no existían hace 100 años y todos ricos en azúcar: Zumos con leche, yogur de sabores, bios, petit, yogures líquidos para subir las defensas, chuches en general, gusanitos en particular, ketchup….

No entretener a los niños (televisión, móvil, tablet…) para que coman. Que coma si tiene hambre, y si no, lo hará en la comida siguiente. Pero no lo conviertas en un comedor pasivo: Zombi embobado que engulle porque le das mientas está distraído en otra cosa.

No uses la comida como forma de entretenerlo. No le des el trozo de pan o la galleta cuando está aburrido, no quiere ir en el carro o llora sin más. Las necesidades afectivas se alivian con afecto, no con comida. Si sustituyes afecto por comida acabará teniendo un circuito inconsciente que le dirá: “La ansiedad se quita comiendo” = Obesidad.

No pelees con tu hijo para que coma un poco más. Sólo conseguirás hacer desagradable la comida y transformar la comida en lo que no es: Un elemento de juego, disputa o pieza de cambio para otros problemas.

 

Con esto creo que pueden abordar esta aventura. Todo lo demás que suele decirse es complicar lo que no tiene más ciencia. Hay mucho de tradición pasada de persona a persona en cuanto a cómo hacerlo que no tiene ninguna justificación. Los animo a que en nuestra comunidad de Facebook comente su experiencia y las recomendaciones que les han hecho en su caso.

 

Por:  Pediatra Jesús Garrido García

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El día de ayer asistimos al cine a ver la película “MILK” el documental de Noemí Weis, cuya perspectiva habla sobre las políticas, la comercialización y las controversias respecto al dar a luz y la alimentación en la infancia temprana.

La cinta pone en manifiesto la temática sobre las donaciones de leche en polvo en situaciones de emergencia y los retos que se deben enfrentar para mantener los bancos de leche materna, luego de los cierres que se efectuaron por la epidemia del VIH en los 80.

Revela la lucha de las madres para obtener apoyo médico, la presión que sienten ciertas mujeres que decidieron alimentar a sus bebés con biberón, la controversia de quienes amamantan por un largo tiempo y de quienes lo hacen en público.

Sin duda, Milk abre un debate interesante en torno a un acto tan natural como la lactancia materna y que incluso ha sido erotizado por la sociedad en donde es difícil para algunos recordar que los pechos, tienen un propósito más allá de ser usados en campañas de mercadeo para incentivar la compra de automóviles, cerveza y sexo.

Una película que seguro te dejará la piel erizada en cada escena, muy recomendable y esperamos tengan la oportunidad de verla en algún momento de sus vidas.

No olviden que vamos a la mitad de la semana mundial de lactancia materna y faltan muchos eventos a los que podemos asistir.  ¡No falten!

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Martes, 02 Agosto 2016 01:09

Soy primeriza vs. soy madre reciente.

 

Primero que todo debo confesar que el término “primeriza” me hace querer golpearme la cabeza, tal parece que se trata de un argumento para la ignorancia en el papel de madre, lo triste es que muchas veces somos las mismas mujeres las que nos creemos esta etiqueta de tal forma que comenzamos a usarla como escudo cuando tenemos dudas o no sabemos qué hacer. Y esto es completamente normal ya ninguna madre, sea número de hijo que sea, se puede considerar realmente experta pues siempre hay algo que aprender y cada hijo (y embarazo es distinto). No se me hace justo que nos infantilicen haciéndonos sentir que no somos aptas para hacernos cargo de nuestros hijos. 

Estoy a favor de buscar información que nos permita tomar decisiones correctas, pedir ayuda y preguntar las veces que sea necesario. El desconocimiento nos lleva a creernos mitos que lejos de ayudar pueden perjudicar mucho el desarrollo de nuestra maternidad y crianza como padres. Pero informarse no lo es todo, necesitamos comenzar por conectarnos con nuestros instintos, esa corazonada o sexto sentido que nos da confianza para hacer las cosas y nos lleva hacer lo mejor para nuestros hijos. Volver a la naturaleza mamífera.

Tal vez pienses que no sabes nada de cómo cuidar y criar a un bebé, pero estás diseñada para hacerlo solo necesitas conectarte con tu instinto. Imagina esto, si nadie nunca tú hubiera dicho que con lo mucho que lo cargas los vas a enmadrar o mal acostumbrar y escucharas llorar a tu bebé ¿qué es lo que harías? Acaso no querrías consolarlo, no estarías dispuesto a mantenerlo cerca, olerlo, acariciarlo, tomándolo en brazo para confortarlo.  Una madre reciente o unos padres recientes deben tener el tiempo y espacio necesarios para poder vincularse con su hijo.

No existe un solo modelo de crianza, pero si debemos de cuidar de aplicar estrategias que estén basadas en el amor y respeto hacia nuestros hijos. Comprendamos que son otras personas, con otro carácter y otros gustos; que nuestro deber como padres es guiarlos por la vida, ir educándolos  (no amaestrarlos). Criemos desde el amor y empatía así no podremos equivocarnos.

 

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Partiendo que el sentido común es uno de los menos frecuentes o puede contener un sin fin de variantes, te dejamos algunos puntos importantes a considerar al momento de ir a ver a un recién nacido. Y si estás embarazada puedes hacer llegar la información a tus seres queridos para que estén preparados.

 

1.     Si no tienes la suficiente confianza con los recientes papás no vayas al hospital.

Deberíamos iniciar preguntando cuál es el deseo de los padres y no dar por sentado que gustosos nos recibirán en el hospital. Pero por regla general este primer consejo es sumamente importante y te indicamos los motivos:

– una mujer recién parida suele estar muy cansada, sangra bastante y está en camisón, así que no es muy cómodo o no se está de humor para atender visitas.  
– la mamá necesita tranquilidad para dar el pecho a su bebé (y quizás no quiere que todo el mundo le vea…)
– los papás llevan nueve meses esperando a conocer a su bebé y se merecen estar tranquilos para hacerlo.

– el bebé está adaptándose al mundo, lo único que quiere es a su mamá (que es lo único que conoce)

 

2.     Las visitas deben ser muy cortas

Si los padres acceden a recibir visitas, procura que la estancia no se prolongue y no des más que hacer, no te instales y ni se te ocurra quedarte a comer (aun te lo ofrezcan por cortesía). La mamá quiere dedicarse a cuidar a su bebé no a escuchar a las visitas y a narrar mil veces la experiencia de su parto. Y además, los bebés comen muy a menudo y necesitan que se les cambie el pañal muchas veces, así que los papás están demasiado ocupados como para atender a las visitas.

 

3.     Siempre avisar antes de ir

¡Nada de visitas sorpresa! La casa podría estar desarreglada, la mamá en ropa cómoda o con las tetas al aire, o puede por fin haber logrado conciliar unas horas de sueño o muchas otras cosas que las visitas no tienen por qué saber. Llegar sin avisar puede causar grandes incomodidades a todos.

 

4.     Evitar visitar por la noche (después de las 6 de la tarde)

Muchos, sobre todo la gente que no tiene hijos puede no entender este punto pero es importante pues a partir de cierta hora, muchos bebés empiezan con una rutina de baño, masaje, cena y a dormir. Una visita a esa hora puede echar a perder todo eso y provocar una mala noche al bebé y a sus padres.

 

5.     Cuantas menos opiniones mejor.

Una mujer recién parida tiene las hormonas revueltas y cualquier comentario (aunque sea con la mejor intención) puede hacerle mucho daño. Además, su cabeza no tiene la claridad suficiente como para contestar y razonar sus respuestas por lo que no es justo someterla a eso. Se debe mantener la prudencia y si aun así quieren meter su cuchara que sea con la mayor empatía posible. Una madre recibe miles de opiniones y muchas de ellas contradictorias, esto puede marearla, así que mucha ayuda el que nada aporta.

6.     Si ofreces ayuda a los padres, mejor que sea en cuestiones de la casa.

La mayoría de la gente ofrece su ayuda para quedarse con el bebé un rato mientras la mamá procede a hacer cosas de la casa (el colmo cuando es para ir por un refresco o refrigerio para la visita), así que a menos que sea para que la madre pueda darse un baño mejor es ofrecerse a cocinar, hacer la compra o doblar la ropa mientras la mamá cuida al bebé.Si en la casa también hay hermanos mayores se agradece que se ofrezcan a llevarlos al parque o a jugar mientras la mamá está con el bebé.

 

7.     No pases al bebe de mano en mano.

Una de las cosas que más estresa a un bebé recién nacido (y a su madre) es que lo quieran abrazas, besar, etc. muchas personas diferentes y que se lo vayan pasando como si fuera un muñeco de trapo.
Todos tienen muchas ganas de cargarlo y mecerlo, es por eso que han ido de visita, pero eso no es justo para este bebé ni para sus padres.

 

8.     Si llevas algún regalo al bebé y tiene un hermano mayor, llévale un detalle también a él.  

Los hermanos mayores pueden sentirse desplazados con la llegada de un bebé a la familia, ya que la atención se centra en este la mayor parte del tiempo.Un detalle sencillo para el “mayor” le demostrará que no nos hemos olvidado de él.

 

9.     Si la familia es muy grande lo ideal es organizar algo todos juntos.

Si de plano no tenemos alternativa y no podemos evitar o limitar las visitas, será mejor hacer una comida familiar a tener un desfile interminable de visitas. Así los papás llevan al bebé, todos lo conocen y se pueden marchar cuando quieran.

 

10.  Evitar hacer comentarios sobre el físico de la mamá.

¡Pero si aún pareces embarazada! si se te ha quedado mucha barriga, que si vaya tetas que te cargas, pero porque estás triste, por qué estás sudando, y ya comenzaste con la dieta… La madre está en un proceso de recuperación, una vida acaba de salir de sus entrañas y lo menos que necesita es críticas hacia su aspecto, recordemos el coctel de hormonas que circula por su cuerpo y cuánto daño pueden hacer comentarios despectivos a su aspecto.

Esperamos que estos consejos te hayan servido, nos encantaría saber tu experiencia tanto como madre y como visita, ya que probablemente por desconocimiento hemos llegado hacer o decir uno de estos.

 

 

Inspirado en http://www.maternidadcontinuum.com/2013/05/10-consejos-para-visitar-a-un-recien-nacido/

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Miércoles, 27 Julio 2016 20:51

La llegada de Isaac

Enterarme que estaba embarazada fue un ‘shock’, y aunque ya hablábamos de tener un bebé no esperamos que su llegada fuera tan pronto. El embarazo congeló el tiempo, entre los malestares generales de los primeros trimestres, con la pérdida del sentido de dimensión y gravedad al cargar con tremenda panza, sumado a la dulce espera (que mucho desespera en el último mes) el  tiempo se nos hizo eterno.

Alguna vez había visto información acerca de los partos en agua y en libertad de movimiento (partos humanizados) pero pensaba que eso era una idealización, algo que no estaba dentro de mis posibilidades (no era para mujeres reales y no conocía a nadie que hubiese tenido una experiencia así de placentera como planteaban). Llegando a la semana 30 algo en mi interior me decía que  ahondara en el tema, fui a consultar con el único médico en mi ciudad que acompaña nacimientos por agua, el médico me comento que necesitaba una doula y un curso de preparación para poder parir por agua.  Pensando que valía la pena intentarlo contacte a mi doula y comenzamos con el curso psicoprofiláctico.

En nuestro primer encuentro con la doula, le dije que quería que el día del nacimiento de mi hijo fuera recordado como el mejor día de mi vida, no quería repetir historias terroríficas y llenas de violencia obstétrica, quería sentirme diferente, poder recibir en un ambiente tranquilo y lleno de amor a mi bebé. La idea del parto era nueva para mí, lo que sabía lo había visto en la tele y por las muchas experiencias traumáticas de las mujeres en mi familia, así que la idea me emocionaba y  me aterraba al mismo tiempo.

Lleve todo el seguimiento de mi embarazo con mi ginecólogo de cabecera, el cual está a favor de los partos vaginales (inclusive tiene bajos índices de cesáreas) pero sin miramientos ejecuta maniobras para ‘ayudar’ a que el parto avance. El encontraba ‘gracioso’ eso del parto humanizado, ya que no le veía el caso a sufrir tanto dolor, de ‘cajón’ hacia uso de oxitocina y epidural; la interpretación de la pelvimetría decía que yo tenía 50% de posibilidad de tener un parto vaginal,  dijo que era una moneda al aire me ‘otorgaría’ dos horas para pujar y si no salía él bebé me hacia la episiotomía o seria cesárea. Le lleve mi plan de parto y la carta de alojamiento conjunto y nunca hizo comentarios al respecto. En la última cita con este médico a la semana 38, le expresé que no quería sueros, ni oxitocina sintética o anestesia dijo que a la hora de la hora veríamos que sucedía. Este ginecólogo no se oponía a que mi esposo y mi doula estuviesen conmigo o a que llevara a un pediatra de mi elección, pero dejo en claro que él tenía que hacer su trabajo. Hable con una doula que había asistido a parto con este  médico y ella me narro como era en los partos e incluso me dijo que si mi intención era tener libertad al momento de parir entonces cambiara de médico. Agradezco tanto su honestidad pues eso me dio certeza para cambiarme.

Esa misma noche tomamos la decisión de ya no regresar con ese medico;  habíamos puesto tanto empeño en todos los preparativos del nacimiento que si teníamos un parto donde nuestras decisiones fueran ignoradas me iba a sentir muy decepcionada. No era eso lo que quería, no podía ser de esa manera, yo quería un parto libre y a mi propio ritmo.

A la semana 39 me cambie al médico humanizado le lleve mis expediente y mi plan de parto y alojamiento conjunto. Para mi sorpresa me dio el mismo diagnostico 50-50 de probabilidad, pero me dijo que estuviera tranquila pues mi bebé sabia como nacer.  A la semana 40 con 4 días fui a consulta, ya tenía dos centímetros de dilatación por lo que me mando a descansar pues el bebé seguro nacía amaneciendo. Me pase la mañana haciendo estiramientos con mi pelota, sentía leves las contracciones como pequeños espasmos; pase un día de lo más tranquilo y normal, hasta ese momento las contracciones eran seguidas pero controladas pensaba que era fácil, me repetía: puedo hacerlo, estoy preparada… así se nos fue el día en optimismo y tranquilidad.

Llegamos con cosas listas al hospital a las 5 de la tarde, seguía igual de dilatación pero  la bolsa ya estaba muy tensa. Me dijo que a las 7 pediría cuarto para que subiera a relajarme, ese era un magnifico plan. Había mcuha lluvia por lo que no pudimos alejarnos del hospital; de repente empecé a sentir contracciones seguidas y dolorosas. Regresamos al consultorio, el doctor midió las contracciones, la lectura mostraba intensidad y frecuencia pero todavía no me sentía tan mal, hacia respiraciones profundas. Me comenzaba a decir que no hiciera movimientos bruscos cuando sentí un dolor impresionante y líquido recorrer mi espalda, esa contracción había roto la bolsa; ya no me podía parar me temblaban las piernas, me agarre de la pared y como pude salimos para la recepción. Los minutos ahí fueron de locura, los asistentes médicos y enfermeros con sus inoportunas preguntas y protocolos pero ya comenzaba a perderme en mí, en un instante me encontraba sobre el suelo apoyada en cuatro puntos tratando de respirar profundo y concentrarme, la inoportuna recepcionista pidiéndome firmas (mi esposo había ido por las cosas al coche), yo quería asesinar al que se me pusiera enfrente.

No podía articular ni media palabra, llegamos al cuarto y me metí a bañar con agua caliente, me puse mi traje y la bata; solo quería estar acostada y que nadie me dirigiera la palabra. Conforme el dolor aumentaba en frecuencia pensaba que la situación me sobrepasaba, mi esposo atento dándome agua, tomando mi mano en silencio. Cuando llego mi doula y comenzó hacerme masajes y cantar conmigo se controló la situación. Avanzo a 8 cm de dilatación, me sentía morir, quería que alguien me ayudara con algo, pero agarre la mano de mi doula y le pregunte: ¿verdad que si puedo? ella me miro tierna y firme, me dijo claro que puedes, tú sabes cómo hacerlo.

Nos fuimos a la tina, bendita agua que alivio las dolorosas contracciones. Deje de sentirlas tan intensas y dolorosas, me concentre. Mi esposo conmigo remojado acariciándome, echándome agua, me paraba, me sentaba, me agachaba, lo abrazaba, nos besamos, nos paramos y  bailamos…  fue mágico. Ese era el momento que tanto había soñado, mi bebé siendo recibido en amor, tal como lo engendramos. Una contracción nos ‘agarró’ parados y el me contuvo, prácticamente estábamos los dos pujando, el ambiente era empático. Mi  doula atenta contando y respirando con nosotros. Pasaban los minutos (que yo sentía horas) y ya me estaba desgastando, las fuerzas se agotaban, empecé a dejar pasar las contracciones. El médico me animaba, me pido que sintiera su cabeza que ya había coronado entre mis piernas. Era real, mi bebé iba saliendo, no podía creerlo, ya estaba sucediendo, cada contracción me acercaba a conocerlo. Lo sentía saliendo, sentía que me iba a quebrar,  fue un alivio total cuando pude expulsarlo. Al tomarlo entre mis manos no sabía que hacer estaba asuntada, contenta y aliviada con un torrente de emociones que corrían por mi ser,  ahí estábamos pegados los tres. Esperaron unos minutos y cortaron por mi esposo el cordón, me sacaron de la tina y él bebe se fue con su papá, siempre en el calor de su pecho, en contacto piel a piel. Mientras me limpiaban y suturaban unos pequeños desgarros, cuando lo pusieron sobre mí como busco instintivamente el pecho fue increíble tenerlo ahí. Nos trasladaron al cuarto y ahí estábamos listos los tres, pasando nuestra primera noche juntos, tal como siempre soñé. 

Por: Hadit Cabrera

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La gestación en los humanos dura aproximadamente 38 semanas, 266 días, desde la concepción hasta el nacimiento. El bebé no es capaz de sobrevivir por sí mismo fuera del útero materno, es un ser indefenso que necesita que se le proporcionen cuidados básicos como alimento, protección y contacto físico permanente.

El nacimiento no es un antes y un después, una separación entre la madre y el bebé, sino una continuación de esa dependencia pero fuera del útero, lo que se conoce como exterogestación del bebé o los segundos nueve meses de "embarazo".

 

Nueve meses dentro del vientre, nueve meses fuera.

Al menos durante los nueve meses posteriores al parto, el bebé necesita sentir el calor, la protección y el confort que sentía dentro del vientre de su madre mientras se adapta a la vida extrauterina.

Seguro que les  viene a la mente la imagen de la mamá canguro gestando al bebé en su bolsa. Las crías canguro nacen con un estado de desarrollo muy incompleto por lo que se arrastran hasta el marsupio en el vientre de su madre donde necesitan pasar mucho bebiendo su leche hasta que están desarrolladas.

Los seres humanos también nacen poco desarrollados y necesitan continuar "gestándose" fuera del útero. Pero claro, los humanos no tenemos marsupio, esa bolsa que funciona a modo de incubadora, por tanto tenemos que proporcionarle a nuestras crías cuidados similares. ¿Cómo? Con mucho contacto físico piel con piel y crianza en brazos, llevando al bebé en brazos y porteándolo el mayor tiempo posible.

Gestación exterior o exterogestación, ¿qué es? Con sólo observar a un bebé recién nacido podemos ver que es incapaz de sobrevivir por sí mismo. Necesita calor, alimento y nuestra protección para saberse fuera de peligro. Tampoco puede comunicarse con palabras, sólo el llanto, ni puede desplazarse por sí mismo como sí hacen otros mamíferos nada más nacer.

En el momento del nacimiento el bebé atraviesa una transformación, pasa de la vida dentro del útero a un mundo completamente diferente. Supone un cambio muy grande, por tanto, esta adaptación debe ser paulatina, necesita seguir sintiéndose dentro del útero materno estando fuera.

La cercanía a la madre durante los primeros meses de vida favorece en el bebé la regulación del desarrollo de sus sistemas aún inmaduros al nacer.

 

Cuarenta semanas son muy poco tiempo de embarazo

Las 40 semanas de embarazo, 38 desde el momento de la concepción, son muy poco tiempo de gestación para el ser humano.

A lo largo de la historia de la evolución, el embarazo ha ido reduciendo su duración. Debido al aumento del tamaño del cerebro y de la cabeza sumando al estrechamiento de la pelvis el comenzar la bipedestación, los seres humanos han tenido que reducir la madurez de sus sistemas para poder atravesar el canal de parto y poder nacer. La gestación humana se ha tenido que acortar haciendo que naciéramos indefensos e inmaduros.

Los simios nacen apenas dos semanas después que los humanos, pero su nivel de desarrollo es mayor. Mientras que el cerebro humano ha desarrollado un 25 por ciento al nacer, el del simio lo ha hecho el doble. A lo largo de la vida, todas nuestras etapas de desarrollo (infancia, pubertad, adultez) son mucho más largas. Por tanto, el embarazo también debería serlo.

Según Portman, para alcanzar el estado de desarrollo de un mono recién nacido, la gestación del ser humano debería ser de aproximadamente 21 meses. Otro investigador, Kovacks lo fijó entre 18 y 20 meses, mientras que según Bostok la gestación ideal para un ser humano recién nacido sería cuando comienza la locomoción cuadrúpeda (movimiento en cuatro patas), cuando en teoría sería capaz de escapar del peligro por sus propios medios. En el bebé humano esto sucedería al comenzar a gatear, alrededor de los nueve meses, por eso se habla de la exterogestación como los segundos nueve meses.

 

El cerebro inmaduro del bebé

El bebé nace con un cerebro muy poco desarrollado. Otros órganos como el corazón o los pulmones han completado su desarrollo para permitirle sobrevivir fuera del útero, pero el cerebro acabará de crecer y madurar fuera.

Al momento de nacer el cerebro establece pocas conexiones neuronales y representa apenas el 25 por ciento del tamaño que tendrá en la edad adulta. De hecho, la mayor parte del desarrollo del cerebro se produce fuera, especialmente en los primeros años de vida alcanzando a los cuatro años 1.000 billones de conexiones neuronales, la mayor en toda su vida.

Es por ello que las experiencias vividas en los primeros años de vida son claves para el desarrollo de su cerebro. Aunque cuando sea adulto recordará muy poco de esos años, todo lo que viva y los cuidados que reciba determinarán en gran medida su vida futura.

Al menos esos segundos nueve meses de "gestación" tras el nacimiento son necesarios para completar mínimamente su desarrollo. A partir de esa edad, entre los nueve meses y el año, el bebé comienza a interactuar con el mundo que le rodea, más allá de sus cuidadores.

El comenzar a desplazarse por sí mismo, gateando y luego por su propio pie, es la evolución natural del ser humano que ahora sí comienza a sentirse confiado para explorar y descubrir lo que el mundo tiene para ofrecerle.

 

 

Por: http://www.bebesymas.com

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Expertos señalan las terribles consecuencias que tendrá para los niños en el futuro.

Muchas madres creen que es útil dejar llorar a sus bebés para que no se mal acostumbren, para que no aprenden a pedir las cosas llorando o también como una forma de que se calmen y les de sueño.

Esta técnica es conocida como la espera progresiva y fue creada por el neurólogo y pediatra de la Universidad de Harvard en el hospital infantil de Boston (Estados Unidos), Richard Ferber.

Sin embargo, cuando un bebé llora sin que sus padres acudan en su ayuda tendrá consecuencias físicas y psíquicas, ya que es su forma de demostrar que tiene hambre, sueño o está sucio. Dejarlo llorar producirá estrés en el menor y en el largo plazo, problemas de crecimiento y aprendizaje.

Según señaló Karl Heinrich Brisch, jefe del servicio de medicina psicosomática del hospital infantil de la Universidad de Múnich, cuando a un niño lo dejan llorar “aprenden muy pronto a activar un programa de urgencia en su cerebro, muy similar al acto reflejo de la tanatosis observado en algunos animales que ven su vida amenazada, y que consiste en simular la muerte”, consignó Clarín.com.

En ese sentido, una opinión similar tiene la directora del Instituto de Pedagogía infantil de Baviera, Fabienne Becker-Stoll, quien precisa que “si se deja que los bebés lloren, éstos pueden quedarse traumatizados. Para ellos, la falta de reacción por parte de sus progenitores significa: ‘Puedes llorar todo el tiempo que quieras; nadie va a venir a ayudarte’. Y esto acaba frecuentemente en traumas afectivos, problemas de sueño, ansiedad, dependencia y síntomas depresivos”.

 

Por: http://www.facemama.com/

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Actualmente, nuestro sistema médico no tiene tiempo ni espacio para los partos normales. Con el exceso de intervenciones, la medicación innecesaria y los protocolos invasivos de los hospitales, parece que el parto normal es un golpe de suerte. En todo caso, es importante informarnos y saber las verdaderas intenciones del obstetra. Muchos se llaman obstetras humanizados o en pro del parto normal, pero en el camino nos vamos dando cuenta de que cumplen con la mayoría de estos 13 puntos.

 

13. No sabe qué es una doula.

Cuando le comentas tu interés de tener una doula durante el parto, te dice que él es humanizado, pero nunca ha trabajado con una y, que por eso cree que en vez de ser positivo, sería un problema, ya que el hospital donde él atiende no permiten acompañantes, además él ha oído que las doulas entorpecen el trabajo de parto.

 

12. Tiene días de la semana fijos para cesáreas.

Si llamas al consultorio para preguntar qué día el doctor hace cesáreas, la secretaria te dará como respuesta el día que el doctor tiene destinado para ese procedimiento.

 

11. Habla de cuántos niños ha traído al mundo.

Cuando un obstetra te habla de todos los niños que ÉL ha traído al mundo, dándose la importancia del parto, es porque no ve el verdadero poder de la mujer que es quien realmente puede parir. Si lo ve así, quiere decir que él es cesarista porque es quien realmente hace el trabajo cuando es una cesárea. Parir es de la mujer, la cesárea es del médico.

 

10. Nunca habla del parto.

Así de sencillo, nunca habla del parto. No le interesan tus expectativas frente a éste, ni te explica lo que es el proceso del trabajo de parto. Simplemente, hay que esperar a que llegue el día.

 

9. “Si todo sale bien, hacemos parto natural”

Fíjate muy bien en las frases que formula tu doctor. Cuando te dice una frase así, tu médico es un cesarista. El derecho de las cosas es que todo va hacia el parto normal, natural, orgánico, y si llega a haber una complicación durante el trabajo de parto o en tu embarazo se desarrolla alguna de las razones por las que se debe hacer cesárea, entonces se hará una cesárea, de las reales, de las necesarias, de las que salvan vidas.

 

8. Tiene ecógrafo en el consultorio.

A los cesaristas les encantan las intervenciones. Entre más ecografías, más posibilidad de encontrar motivos para una cesárea.

“El cordón está enredado”, “mucho líquido, poco líquido”, “el bebé está muy grande o está muy pequeño”. Estas son parte de las falsas indicaciones de cesárea con las que un cesarista va infundiendo miedo en la mujer y en su pareja.

 

7. Siempre habla de problemas físicos de la madre o del bebé.

“Es que tú eres una mujer muy pequeña y delgada o estás en sobrepeso”, “el bebé no ha crecido lo suficiente”, “la cabeza del bebé está muy grande”, “yo veo que ya estás muy cansada y faltan dos semanas para el parto”, “no hay dilatación” (Cuando no hay dilatación es porque no ha llegado el momento, TODAS las mujeres, sin excepción, dilatan.), “el bebé está pélvico”, etc., etc.

Cuando un obstetra habla más de las dificultades que de la normalidad, es porque está preparando todo para la cesárea. Ninguno de los motivos escritos, son razones para una cesárea. El cuerpo no produce nada que no pueda expulsar, por eso se llama TRABAJO DE PARTO, porque es trabajoso, se demora, es un proceso al que hay que darle su tiempo.

 

6. No pide o no sabe qué es un Plan de Parto.

El Plan de Parto es un documento que la futura madre realiza, donde expresa las preferencias y deseos para el nacimiento y atención del bebé. Más que una lista de deseos, es la forma en que los padres están realmente enterados de los procedimientos y posibles rumbos que puede haber en el parto y nacimiento.

Generalmente, las doulas, son las encargadas de que todo se siga lo más al pie de la letra posible.

 

5. No recomienda cursos para el fortalecimiento físico de la gestante.

 Si tu obstetra nunca te ha hablado de la importancia de hacer yoga o pilates pre-natal, o cursos para el fortalecimiento del piso pélvico; y por el contrario, te dice que hay que tener cuidado con el ejercicio, seguramente no tiene intenciones de que tu parto sea normal. Un obstetra que realmente ayude a tener partos normales, no en su discurso, sino en la práctica, te recomendará estos cursos y muy seguramente te hablará de la importancia de una doula.

 

4. Siempre cumple con los horarios de las citas.

 Tu obstetra nunca se atrasa y nunca cancela citas. NADA MÁS QUE DECIR.

 

3. No recomienda un PVDC- Parto vaginal después de cesárea*

“Después de la primera cesárea siempre hay que hacer cesárea, a menos que se espere más de dos años, pero yo no lo recomiendo porque la cesárea siempre es lo mejor y si una vez tocó por cesárea, es un riesgo para los dos. Yo te recomiendo la cesárea, en todos mis años de experiencia he visto que las mujeres que lo intentan, terminan nuevamente en cesárea.” ¡PLOP!

*En inglés: VBAC- Vaginal Birth After Cesarean.

 

2. Toma la fecha probable de parto como fecha límite.

Esta fecha que se da al inicio del embarazo es para tener un margen de tiempo entre la semana 38 y 42, días en los que el bebé está listo para nacer. Esos médicos que llegada la semana 38 tienen una urgencia inminente por sacar el bebé, son los que inducen y no dejan la más mínima chance de que la mujer comience un trabajo de parto.

Con el debido monitoreo, un bebé puede llegar tranquilamente a la semana 42.

 

1. Aconseja que la cesárea es lo mejor para la madre y el bebé.

Las pocas veces que tu obstetra te ha tocado el tema del parto, es para hablarte de los beneficios de la cesárea: “es mejor para los dos, los bebés nacen más bonitos, la madre siente menos dolor, el riesgo es menor. La cesárea es rápida, mientras no se sabe cuánto puede tardar un parto natural; además, la madre queda muy cansada y así no se puede ocupar del bebé. Te hago un corte muy pequeño y muy abajo que ni se te va a notar. Agendamos la cesárea, tú sabes el día que va a nacer, te preparas y hasta puedes arreglarte el pelo para salir bien en las fotos.”

 

Bonus: Fíjate en las fotos de partos que tiene en el consultorio, ¿son en quirófano o la madre tiene a su hijo frente a frente? O no tiene fotos para no mostrar la crudeza de la cesárea. Las fotos de las mujeres que paren, son hermosas.

 

Si tu médico cumple con 3 o más de estos tips… sal corriendo, es un cesarista, por más adorado y recomendado que sea, no te va a llevar por el camino del parto normal.

 

POR: https://lobamaterna.com

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Cada vez más padres se involucran desde el embarazo en la evolución física, cognitiva y emocional de sus hijos, ayudando y acompañando a la madre en cada proceso, vivenciando el desarrollo de este nuevo ser, apoyando y compartiendo cada momento hasta el nacimiento. Luego llega el bebé y la lactancia, es la madre la que tiene la capacidad de alimentar al recién nacido inmediatamente después del parto, por lo que es hacia ella a la que van dirigidas las charlas, cursos, orientación y apoyo en lactancia, dejando al padre muchas veces de lado si su pareja no sabe cómo explicarle lo que este proceso implica o qué y cómo él puede cooperar.

Sin embargo, un estudio científico ha comprobado que esta información y guía, debería ser dirigida e involucrar la participación de ambos padres, debido a que gracias a la cooperación y presencia del padre la lactancia se alarga y las mujeres se sienten más tranquilas y contenidas lactando, lo cual afecta significativamente la calidad de vida del hijo.

Pediatrics (Diario oficial de la Academia Americana de Pediatría) publicó recientemente los resultados de este estudio comparativo que se hizo entre dos grupos de padres por el Instituto de Tecnología de la Universidad de Ontario (Canadá). Con el desarrollo y resultado de éste se comprobó de forma cuantitativa que el apoyo y participación activa del padre, durante el proceso de lactancia materna, es fundamental para que ésta sea exitosa, tenga continuidad y exclusividad después de los tres meses de nacido el bebé.

Demostró que los padres al adquirir conocimientos y técnicas de cómo ayudar, y en qué se basa el apoyo/ayuda paterno, durante esta etapa se vuelven más conscientes de su capacidad cuando las madres entre el cansancio, la recuperación del parto y este nuevo hijo no son capaces de traspasar información para que ellos participen más y mejor de este hermoso proceso, donde un padre informado y entrenado es capaz de apoyar, aconsejar y ser el mejor aliado para la madre y el hijo lactante.

Esto abre una nueva puerta para aumentar la consciencia del apoyo masculino en la gran tarea de dar pecho, los que muchas veces se sienten relegados y sin saber cómo ayudar a sus parejas. A través de esta investigación, se observó cuánto más participativos se vuelven los padres cuando se sienten informados en comparación a los padres que poco sabían sobre lactancia.

La autora sostiene que “Las mujeres se van a casa rápido después del parto y mientras se recuperan del trabajo de parto y el nacimiento, tienen que aprender a amamantar, es por esto que considera que puede ser muy útil la participación de los hombres en ese aprendizaje, a través del conocimiento de cómo funciona la lactancia materna, cómo ubicar al bebé en el pecho para dar comodidad a la mujer y cómo saber si el bebé está comiendo y si es en la cantidad adecuada”

El estudio demostró que las mujeres que tenían parejas informadas que las apoyaban y compartían la pa/maternidad a través del apoyo en la lactancia, la compañía, la comunicación y la repartición de los cuidados del bebé y del hogar, eran más propensas a amamantar a sus bebés por más de tres meses.

Tu pareja salió con unas amigas y te dejó encargado de tu bebé por una noche. Acá te damos algunas sugerencias para que tengas en cuenta. ¿Vos qué recomendarías?

Además de ayudar físicamente con la lactancia como en la colocación en el pecho materno, Jennyfer Abbass-Dick (Phd), principal autora del estudio, concluyó que los padres pueden participar de la atención del bebé y las tareas del hogar, de escuchar las preocupaciones de las mujeres y acompañarlas mientras alimentan a sus hijos, ya que las madres contenidas por sus parejas tienen más potencial de perseverar en la lactancia a pesar del cansancio, la frustración y las inseguridades que conlleva el estado del puerperio.

 

¿Cómo se realizó el estudio?

El equipo organizó en dos grupos a 214 madres primerizas con sus parejas. Un grupo accedió a la orientación hospitalaria habitual sobre la lactancia materna y cualquier otra ayuda que pudieran obtener en su comunidad.

Las parejas del segundo grupo también se reunieron en el hospital durante 15 minutos con un especialista en la orientación hospitalaria que recibieron los padres del primer grupo, y a esto sumaron folletos instructivos, un video práctico explicativo y la dirección de un sitio online con información sobre las técnicas para amamantar, recursos en la comunidad y una guía de cómo los padres pueden colaborar.

Los investigadores les mandaron correos electrónicos a los hombres y las mujeres del segundo grupo mientras los bebés tenían una y tres semanas de vida. Cuando los bebés tenían dos semanas de vida, llamaban a los padres para recordarles los recursos de consulta disponibles y responder dudas.

El resultado arrojó una diferencia de prevalencia en la lactacia materna luego de los tres meses, ya que el 96% de las madres del segundo grupo seguía amamantando a los tres meses, comparado con el 88% de las mujeres del primer grupo control.

Los padres “entrenados” estaban más confiados en su capacidad de colaborar con la lactancia que los padres del grupo control inmediatamente después del parto y a las seis semanas de vida del bebé.

Más mujeres del segundo grupo que del primero dijeron que sus parejas las habían ayudado con la lactancia en las primeras seis semanas y que estaban satisfechas con esa colaboración.

Por lo tanto, se debe incentivar a los hombres a informarse, a tomar el rol preponderante que les corresponde como padres, y a que los centros médicos, doctores, matronas, doulas, asistentes de lactancia, etc, incluyan de forma activa en el aprendizaje a los padres en post de una lactancia prolongada, y no relegar esta responsabilidad sólo a la madre, como la única encargada de esta tarea, porque el padre puede y debe participar en función de la salud tanto de la madre como del hijo.

Debemos recordar que la lactancia materna, proporciona nutrientes esenciales y protección inmunológica al bebé, y que tanto para la salud de la madre como del hijo este es un proceso natural y fundamental, donde con la activa participación del padre se puede apuntar hacia la lactancia materna exclusiva, donde el bebé recibe los nutrientes esenciales para su desarrollo físico y emocional, ya que se sentirá amado, contenido y abrazado por sus dos progenitores, generando un apego saludable y consciente que servirá de bases para todo su vida. El papel del padre es principal, pues puede ofrecer un apoyo único, tanto a la madre como al niño, para configurar el llamado “triángulo de la lactancia”, triada fundamental donde el padre apoya, participa, acompaña y se responsabiliza de los cuidados de su hijo y su entorno lo más posible.

Este estudio científico que logró cuantificar el rol del padre en la lactancia, coincide con los documentos orientativos que hay sobre este tema entregados por la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA por sus siglas en inglés) y la Liga de la Leche internacional, los que aseguran que el padre debe tener un rol importante y nada pasivo en la primera etapa de la alimentación de su hijo.

Estas asociaciones han editado un documento con diferentes orientaciones que los padres pueden seguir mientras el niño se alimenta de leche materna. Se trata de directrices, que no serán aplicables a todos los casos por igual.

Se podrían resumir en los siguientes puntos:

  • El padre puede responsabilizarse de más tareas domésticas.
  • Deberá encargarse de vigilar y cuidar a los hijos mayores mientras el bebé mama.
  • Puede responsabilizarse, junto a la madre, del baño y del cambio de pañales del pequeño.
  • Cargar el bebé en brazos o portearlo es una forma muy positiva de que padre e hijo estrechen lazos.
  • El apoyo emocional a la pareja es un factor de vital importancia.
  • El padre deberá solicitar las vacaciones necesarias para acompañar a la familia durante la lactancia tanto tiempo como pueda.

Para más información los futuros padres pueden consultar sobre el “Rol del padre en la lactancia” publicado por la Liga de la leche internacional.

Queridos padres con esto ya saben que aunque sea la madre la que se coloque al bebé en el pecho ustedes también son un pilar fundamental para este hermoso y vital proceso. Informarse, apoyar, ayudar y contener con pilares que sólo ustedes, con su energía masculina, pueden brindar para el bienestar y completud del triangulo de la lactancia. Y nosotras como madres debemos aprender a incluirlos, incentivarlos y aceptar esta ayuda fundamental para lograr una exitosa lactancia materna.

Abrazo a todos los pa/madres que comienza y viven la etapa de lactancia.

 

 

Por: PAMELA LABATUT HERNANDEZ 

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