Sexualidad y maternidad.

Encuentra el equilibrio entre tu sexualidad y tu rol de madre.

Cuando una mujer descubre que va a ser madre, ocurre una verdadera revolución. No solo física y hormonalmente, sino también en su cabeza; emociones y sensaciones protagonizan esta enorme transformación. Cambian sus intereses y sus prioridades. La forma de relacionarse con los demás cambia por completo, cuando nace su hijo no solo es su mayor prioridad, sino que ve a todos los demás como depredadores de su cría, se pone a la defensiva, sobre todo con la pareja y con las personas más allegadas, que le recuerdan constantemente el cambio de rol que ha supuesto su decisión. Un nuevo integrante en la familia puede cambiarlo todo, te cambia la vida como mujer, les cambia la vida como pareja, y se modifica tu sistema familiar.

El acto sexual como tal te llevó a crear una nueva vida, el parto y nacimiento de un hijo es un acto sexual también, puesto que todo se relaciona con tu sexualidad, las preocupaciones y cambios físicos que rondan dichos actos pueden ser no solo satisfactorios si no abrumadores, sobre todo para una madre primeriza.

De todos los cambios que se producen cuando nos convertimos en madres podemos detenernos a observar y valorar lo que nos pasa con la vivencia de nuestra propia sexualidad. Para ello nos centraremos en mujeres que viven y expresan su sexualidad en pareja de forma saludable y satisfactoria y que llegaron a la maternidad desde una decisión consciente y deseada.

La sexualidad es una parte intrínseca de nuestro ser, no podemos separarla del resto de aspectos que nos definen como mujeres, El desarrollo de nuestra sexualidad está relacionado con aspectos como lo que pensamos sobre nosotras mismas, si estamos o no a gusto con nuestro cuerpo, con nuestra capacidad para disfrutar, sentir, también con nuestra forma particular de querer y dejar que nos quieran, porque la sexualidad es comunicación e intercambio afectivo. Pero también nuestro ser sexual se ve influido por las ideas que nos transmitieron desde niñas, respecto a cómo debía ser nuestra sexualidad como mujeres, y también como madres. Si el balance de todos estos aspectos es positivo, vamos integrando nuestra sexualidad y la desarrollamos de forma saludable como una parte importante de nuestro ser. Pero si por el contrario, el balance es negativo no conseguiremos integrar nuestra sexualidad  y la iremos postergando, no le prestaremos la atención necesaria, e incluso podremos llegar a pensar que se puede prescindir de ella.
Desde el momento en el que nos enteramos que seremos madres los sentimientos de todo tipo nos invaden. La mayoría de nosotras durante el embarazo ya tenemos dudas y conflictos con nuestra sexualidad. Desde los miedos a mantener relaciones sexuales por miedo a que afecte al bebé, hasta el asombro por el aumento de libido que experimentan algunas mujeres y que las hace vivir este momento como uno de los de mayor deseo sexual de sus vidas.

Después de pasar los dolores del cuerpo durante el post-parto, cuando conseguimos apaciguar las normales inseguridades sobre los cambios en nuestro cuerpo, cuando volvemos a la rutina de la vida, del trabajo…, antes o después, volvemos a tener presente nuestra sexualidad. En general, aquella sexualidad que compartimos; bien porque volvemos a desearla, o bien porque nos la demanda nuestra pareja.

Siendo la segunda una muy alta probabilidad, a veces sentimos mucha presión, y si estamos renuentes esto puede causar muchos conflictos con la pareja, incluso con tal de no entrar en conflicto, accedemos sin querer hacerlo, y esto puede ser muy peligroso a nivel psicológico para una mujer, forzarte a ti misma a hacer algo que no quieres por presión, por evitar discusiones etc., podría causar un daño emocional interno, y ser contraproducente, hasta el punto de retrasar el regreso de tu libido por más tiempo.

 

Durante el periodo de crianza parece ser que se da una situación recurrente en muchas de nosotras. Hemos admitido como cierto que generalmente sufrimos una pérdida de deseo sexual por el hecho de ser madres. Veamos este aspecto en profundidad detallando algunas razones que podrían dar explicación a esta situación:

Hay una razón meramente biológica. Cuando estamos inmersas en el cuidado de nuestras crías, no podemos estar para nadie, ni para nada más. Todas nuestras energías las ponemos en esta tarea y ellos son nuestra prioridad más grande.

Es una reacción físico/psicológica. Estamos tan inmersas en nuestro rol de madres, uno de los trabajos más cansados que existen y que es 24/7, que sentimos que el sexo es una obligación más, no prioritaria con la que habría que cumplir y no llegamos a la meta, así que lo postergamos, cuando en realidad el sexo podría ser un verdadero refugio para relajarnos, y separarnos del rol de madre por un rato.

Es una cuestión moral. Ser una “buena madre” significa reducir nuestras conductas libidinosas, porque la sexualidad sigue Viéndose  moralmente negativo, que no encajan con nuestro nuevo rol de madres “sensatas”. El sexo sigue siendo un Tabú.

Hay una predisposición en las mujeres para desconectarnos de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad, que nos permite privarnos fácil y voluntariamente de esta parte tan importante de nosotras mismas.

Probablemente una mezcla de estas variables pueda afectarnos, en alguna ocasión, y en mayor o menor medida. Pero en sí mismas no parecen ser explicativas de esa supuesta falta de deseo en las mujeres que están criando.

Existen mujeres a las que nos les baja el nivel de deseo sexual. Habría que preguntarse qué caracteriza a estas mujeres y la respuesta la encontramos en cómo entienden su propia sexualidad. El cerebro controla todo lo que pensamos y sentimos eso es un hecho científico, y debido a esto la psique juega un papel fundamental, la forma en como nos vemos a nosotras mismas o nos sentimos.

Si nos sentimos cansadas, con falta de energía, si no nos sentimos bellas por que el parto dejo estragos como sobre peso, celulitis, estrías, un vientre abultado, cabello seco, etc. Estos factores nos pueden llegar a deprimir, muy aparte de lo que la depresión post parto pueda significar para nosotras. Por eso a pesar de ser madres ocupadas, trabajadoras, activas en la crianza y cuidado del hogar es muy importante darse un tiempo al día para nosotras mismas, con 1 hora al día a solas basta. O una salida a la semana solas, con amigas con la pareja, y así como marcamos como prioridad al bebé, marcar como prioridad, actividades que nos llenen, nos den alegría y paz personal, de esta manera podrás reconectar contigo misma, estarás mas feliz, recargaras energía, y muy probablemente recuperes el libido muy pronto. También puedes pedir ayuda de un terapeuta que te ayude a conectar contigo y a descubrir que limitaciones te pones a ti misma, de qué manera aprecias tu sexualidad, si lo ves como algo negativo o positivo. A unas les cuesta más trabajo que a otras pero una parte importante a recordar es que tu no llegaste a la vida de tu bebé, el llego a tu vida, el no conoce nada, tú se lo vas a enseñar y es aquí cuando decides como enseñarle a tu hijo a adaptarse a ti y a la vida que ya tienes armada, al final él se acoplará a lo que ya existe, no eres tu quien se adaptará a él de manera general, esto te ayudará a lograr integrar tu rol de madre, al rol de mujer el cual ya tienes establecido desde tu nacimiento.

Seguimos arrastrando los efectos de la educación sexual patriarcal que hemos recibido y que nos ha impedido siquiera preguntarnos cómo queremos vivir y expresar nuestra sexualidad como mujeres, podremos empezar a entender nuestros comportamientos desde otra perspectiva, el rol de la mujer socio culturalmente siempre fue la maternidad y esto nos lleva a varios errores como:

La sexualidad de la mujer está en función de la sexualidad de los hombres. Aprendemos que nuestra sexualidad sirve para satisfacer la de un hombre. Concebimos la sexualidad como un instrumento que nos va a garantizar tener pareja y mantenerla.

La sexualidad de las mujeres tiene su máximo sentido en la maternidad. Las mujeres madres dejan de ser mujeres sexuales puesto que han conseguido otro de sus objetivos vitales. Se fomenta el mito de la simbiosis “mujer-madre”, donde hay un traspaso de las necesidades de la mujer adulta a la exclusividad y prioridad de las necesidades de la cría (paso del yo al nosotros).

No aprendemos que la sexualidad es una posibilidad humana y sobre todo una necesidad básica, que está íntimamente relacionada con la afectividad, el cuidado y el respeto hacia nosotras mismas, la comunicación y el intercambio con los demás y, mucho menos aprendemos que las únicas responsables de satisfacer esta necesidad vital somos nosotras mismas.

Para salir de este error, las mujeres tenemos que buscar espacios que nos ayuden a desmontar estas falsas creencias. La primera de ella, desligar nuestro yo-mujer-sexual del yo-madre. Se trataría de desaprender lo aprendido, de de-construir para volver a construir, de hablar con otras mujeres sobre nuestras dudas y conflictos; sobre lo que sentimos, lo que deseamos. Sería el primer paso para asumir la responsabilidad de construir una sexualidad saludable centrada en el placer, el afecto y el respeto hacia nosotras mismas.

‘No olvides que tu forma de expresar  aceptar tu sexualidad es el modelo que le transmites a tus hijas e hijos, y es así como ellos desarrollaran su propia sexualidad’’

¿Y tú qué tipo de madre quieres ser, una madre perfecta, o una madre feliz?

 

 

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Decir en voz alta que la mujer necesita un año para recuperarse completamente de un parto, es para muchos una exageración. Sin embargo, un estudio reciente nos lo deja bien claro: los actuales permisos de maternidad  de 6 semanas no armonizan con las necesidades reales de una madre que acaba de dar a luz.

La doctora Julie Wray, de la Universidad de Stanford, realizó un estudio sobre la realidad postnatal que viven las mujeres en diversos países del mundo, demostrando que a pesar de que cada cuerpo es único, de media, la mayoría de las nuevas mamás necesitan de media 12 meses para recuperarse del todo tanto física como mentalmente.

Este dato no ofrece ni mucho menos una imagen más vulnerable de la mujer. Porque la tarea de la maternidad es posiblemente la tarea más dura, hermosa y dedicada que puede llevarse a cabo, y a pesar de que la gran mayoría vuelvan a sus responsabilidades laborales al cabo de unas semanas, ello no significa que su cuerpo esté completamente recuperado.

Esto es algo que convendría tenerse en cuenta. No solo para que los permisos de maternidad y paternidad fueran un poco más armónicos a estas necesidades, sino como dato informativo y para poner en marcha mejores estrategias de atención médica, sanitaria, social e incluso psicológica.

Veamos unos datos de interés que nos ayudarán sin duda a entender mucho más el tema.

 

El puerperio, esa dura etapa tras el parto

El puerperio es ese período que se extiende inmediatamente después del parto hasta que el cuerpo de la mamá vuelva a un adecuado estado pregestacional, es decir, a recuperar esas características físicas, orgánicas y hormonales habituales.

Por lo general, es común pensar que el puerperio dura de media los clásicos 40 días. Ahora bien, lo que en ocasiones se nos escapa es que el puerperio, en realidad, tiene tres fases. Veámoslas con detalle.

 

Fases del puerperio

-Puerperio inmediato: dura unas 24 horas y abarca la recuperación física del propio parto.

-El puerperio mediato se relaciona con la involución genital de la mujer, la aparición de los loquios, la subida de la leche…

-Puerperio alejado: llegaría hasta los 45 días, justo cuando vuelve la menstruación.

-Puerperio tardío: puede alcanzar hasta los 12 meses, y para muchos especialistas conforma la recuperación completa del cuerpo de la mujer tras el parto.

 

Cambios que sufre el cuerpo de la mujer durante el puerperio

Cambios en el sistema circulatorio: la frecuencia cardíaca de la mamá vuelve a su estado normal tras el parto, de hecho es normal que se experimente una bajada de la tensión durante las primeras semanas -es algo que debemos tener muy en cuenta-. También es común que aparezcan  nódulos hemorroidales.

Cambios hormonales asociados a la progesterona, a las glándulas endocrinas, a la hipófisis que regula la producción de leche…

El volumen del abdomen disminuye para poder así regular la posición del diafragma para que la respiración sea ya más profunda.

El estómago y el intestino experimentan también cambios en la dilatación, de ahí, que puedan pasar unas semanas  en que la mamá sufra de digestiones lentas, estreñimiento, falta de apetito…

A lo largo de los meses posteriores al parto es común sufrir infecciones de orina debido a la recuperación del tono en la vejiga.

A su vez, otro dato que debemos tener en cuenta es que muchas mujeres pueden sufrir una bajada de sus defensas después del parto.

 

Pensar que el cuerpo de la mujer tras el parto se recupera en solo 6 semanas es una “fantasía”

 

Cuando una mujer da a luz, no tarda ni unos días en iniciar una gesta que solo ella entiende, vive y asume: no importa el dolor de ese parto o de esa cesárea. Se levantará cuando el bebé lo necesite para atenderlo. No importan las pocas horas de sueño, ni lo cansada que esté, ni lo extraño que note su propio cuerpo, al que no reconoce, el que a instantes le duele tanto como le asusta por tanto cambio…

Una madre hará todo lo que esa nueva vida necesite. Sin embargo, si esa mamá tiene una responsabilidad laboral, al cabo de 6 semanas deberá separarse de ese bebé para retomar sus responsabilidades profesionales. Aunque su cuerpo aún no esté recuperado, aunque sus emociones aún se encuentren revueltas, a flor de piel y vinculadas únicamente a su bebé.

En países como Noruega o Suecia son muy conscientes de esta realidad física, orgánica, hormonal y emocional. Por ello, las bajas laborales llegan hasta los 16 meses. Más aún, en esa baja los papás también están incluidos en una proporción destacable, porque se entiende que la crianza es cosa de dos y que en esos primeros meses de vida, ni el bebé ni la mamá deben estar solos.

Estas políticas sociales son envidiables, no hay duda. Son países donde el estado de bienestar va de la mano de una sensibilidad auténtica y real por la población, por sus necesidades y también por las nuevas generaciones. Entendamos por tanto que una baja de 6 semanas no basta para que una madre se recupere del todo tras el parto.

Cumplirá su trabajo, no hay duda, y lo hará bien, eso está claro, pero su cuerpo aún siente dolor, y se pierde, además, un tiempo precioso que serviría para afianzar más el vínculo con ese niño que tanto necesita de sus padres.

Fuente: https://eresmama.com

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Lunes, 29 Enero 2018 18:33

¿Qué es una Doula?

Una "doula" es una persona que brinda apoyo emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto. El cometido de las doulas es brindar apoyo y acompañamiento continuo a las mujeres durante los procesos de infertilidad, gestación, parto, duelo, crianza, adopción, maternidad y posparto.

 La doula no es personal sanitario, no es una matrona ni hace su trabajo, no atiende partos, no tacta, no manda tratamientos, no hace diagnósticos, no realiza terapias ni las recomienda. Las doulas hacemos trabajos diferentes, pero podemos complementarnos y trabajar juntos.

Como doula es conveniente estar informada y actualizada, puesto que tendrá que proporcionar información si la mujer lo solicita, para que ella decida de manera libre y consciente. La doula no recomienda, no lleva a la mujer a su terreno, no aconseja ni interviene. Jamás juzgará la decisión de la mujer. La acompaña y apoya.  A veces se comete el error de pensar que la doula sólo acompañará partos “naturales”, cuando se debe respetar la decisión de la mujer sea cual sea. La doula no interviene.

Hay estudios que han demostrado que el apoyo emocional de la doula a la familia tiene beneficios durante el parto, tales como reducción en un 50% de cesáreas, un 40% en uso de fórceps, un 60% del uso de epidural o que acorta en un 25% la duración de los partos.

A la hora de elegir una doula se pueden tener en cuenta cuestiones como la forma en la que trabaja, cuánto cobra, si tendrá disponibilidad para la fecha improbable de parto, su formación y cómo se siente la mujer con ella. El feeling es una cuestión esencial tanto para la familia como para la doula. Cada doula trabaja y cobra de una manera diferente y es algo que la mujer debe hablar con quien decida que la acompañe.

 

 

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Amamantar en público es un acto que sigue recibiendo críticas por parte de algunas personas tanto si se hace en la calle como si se hace en recintos cerrados como museos, bares, restaurantes, piscinas, etc. Esto hace que muchas mujeres duden si dar el pecho a sus bebés o hijos cuando saben que alguien podría molestarse y que en muchos casos busquen un lugar íntimo para hacerlo, o que se cubran para amamantar.

Sin embargo, hay cuatro razones por las que el mundo necesita que las madres den el pecho en público, sin tapar al bebé, y ahora las vamos a explicar:

1. Porque los bebés tienen derecho a ser alimentados cuando lo necesiten

Un bebé que toma el pecho de manera exclusiva no tiene otro alimento que tomar, y no lo tiene porque la lactancia exclusiva es lo mejor que puede recibir los primeros 6 meses de vida. Pasado este tiempo sí puede empezar a comer otras cosas, pero la lactancia para el bebé no es sólo alimento, y en situaciones de aglomeración, de desconfianza, de ansiedad, pedirá también pecho para acurrucarse en los brazos de su madre, mamar un poco y recobrar la calma.

Con esto quiero decir que un bebé tiene derecho a mamar allí donde esté, cuando lo requiera, ya sea por hambre, ya sea porque necesita un poco de calma y tranquilidad.

Hay quien invita a las mujeres a hacerlo en un lavabo, en un rincón o en una zona alejada del resto de personas para que esté "más cómoda" o para que "no moleste". Esto es una discriminación por ser madre lactante y nadie debería permitir semejante trato.

Diferente es que la madre sí quiera estar en intimidad, pero una cosa es que sea una opción de la madre y otra que te obliguen a hacerlo. Es como las salas de lactancia: se crearon por si las madres que amamantan en un sitio determinado quieren hacer uso de ellas para alimentar a su bebé, no para esconder a todas las madres ahí dentro para que los demás no las vean.

 

El bebé no tiene por qué esperar a que su madre busque y encuentre un lugar para dar el pecho, así que una madre debería poder amamantar a su bebé allí donde estuviera, porque lo último que debe sentir una mujer, al ser madre, es que tiene que esconderse de la sociedad por serlo.

 

 

2. Porque los niños tienen que aprender qué es la lactancia

Sentarte en un parque con un bebé para darle el pecho es una de las cosas más agradecidas que puede hacerse. Sí, es cierto que puede venir algún energúmeno o alguna loca a decir algún improperio, pero no es lo más habitual. Sin embargo, sí puede suceder que uno o varios niños empiecen a acercarse para preguntarle a la mujer por el bebé y por ese extraño acto que están llevando a cabo.

"¡Eh mira, ese bebé está chupando la teta de su madre!". Y se acercan, y le preguntan a la mamá qué hace el bebé, por qué le chupa la teta, y la madre, con la paciencia que caracteriza a las nuevas madres, les va respondiendo las dudas a cada una: "está comiendo", "porque tenía hambre", "sí, le gusta mucho", "sí, a mí también me gusta mucho", "no, no me muerde porque no tiene dientes", "no me muerde, aunque sí tiene dientes", "claro, pero es que él no puede comer bocadillos como vosotros y toma teta", "sí, sale leche", "sí, está calentita", etc.

Seguro que algún niño sabrá de qué va eso, porque tiene algún hermano pequeño que también mama o porque recuerda que hace no mucho también mamaba, y podrá ayudar a la madre a dar las explicaciones a los otros niños. Pero no hay mejor forma de normalizar la lactancia y de enseñar a respetar el acto del amamantamiento que permitir que los niños vean a bebés siendo amamantados y que sepan en qué consiste. Difícilmente estos niños lleguen nunca a ver raro o censurable el que una mujer, en el futuro, dé el pecho a su bebé.

 

 

3. Porque los hombres tienen que entender que alimentar es otra función del pecho

No conozco a ningún hombre que se escandalice viendo los anuncios de mujeres en bañador por toda la ciudad, ni conozco a ningún hombre que se escandalice cuando ve a mujeres vestidas con poca ropa por la calle, o haciendo topless en la playa. Seguro que hay alguno, pero personalmente nunca he oído que esto haya sucedido. Sin embargo, sí he visto y oído a hombres quejándose porque algunas mujeres amamantaban a sus bebés en su presencia.

Esto es porque tienen muy clara la función erótica de los senos de la mujer, pero no tanto la función como órgano. Dentro de cada pecho (lo explico por si alguno aún no lo sabe) hay una glándula mamaria que después del parto se encarga de producir un tejido líquido vivo al que llamamos leche materna que hace de transferencia de nutrientes y sustancias de la madre al bebé (bacterias probióticas y prebióticas, enzimas, hormonas, células inmunitarias y un largo etcétera) para facilitar su crecimiento, desarrollo y supervivencia al nacer.

Ambas funciones, la erótica y la orgánica, suponen una exposición relativa del pecho femenino pero a muchos hombres les agrada en el primer caso, cuando sienten que su visión va dirigida a ellos, y les molesta en el segundo caso, cuando saben que no va a dirigida a ellos.

Esconderse es una manera de dar la razón a estos hombres, y no hacerlo es una manera de decirles que abran la mente y hagan un saltito en la evolución, que si hemos podido dejar atrás al hombre de cromañón, no debería costarnos tanto entender esto.

 

 

4. Porque las mujeres aprenden a amamantar a los bebés viendo a otras mujeres amamantar

Hace unos años, en un zoológico de Ohio, nació una gorila que se crió en cautiverio. Ya adulta, se quedó embarazada y tuvo una cría de gorila. Como madre, cuidó a su cría del mejor modo que supo, pero no fue suficiente porque no supo cómo amamantarla. Nunca había visto a ninguna gorila dar el pecho y no tenía ninguna noción de que pudiera ser ella quien alimentara a su cría. Su bebé gorila murió.

Cuando se quedó de nuevo embarazada el cuidador de la gorila pensó que tenía que hacer algo para enseñarla a dar el pecho, así que llamó a la Liga de la Leche: varias madres lactantes fueron voluntariamente al zoológico para amamantar delante de la gorila embarazada, con el fin de mostrarle cómo se alimentaba a un bebé recién nacido. Al principio no les hizo mucho caso, pero a medida que se acercaba el momento del parto empezó a mostrarse más interesada en lo que esas mujeres hacían.

No fue suficiente: cuando nació su segunda cría la madre empezó a enloquecer porque, de nuevo, no sabía qué tenía que hacer. El cuidador llamó rápidamente a la Liga de la Leche de nuevo y una madre voluntaria corrió al zoo para ayudarla. Lentamente, fue haciendo paso a paso lo que la mamá gorila debía hacer para alimentar a su cría: primero puso al bebé contra su pecho y lo puso en la posición idónea para que pudiera empezar a mamar, en su brazo izquierdo; cogió su pecho con la mano derecha y orientó el pezón de manera que le rozara los labios para provocar el reflejo de búsqueda y abriera la boca. Una vez la boca estaba bien abierta, acercó al bebé hacia su pecho con un rápido movimiento del brazo y este empezó a mamar. La gorila miraba lo que ella hacía y empezó a imitar los movimientos paso a paso, hasta que con un suspiro de alivio, bajó la mirada y vio que su bebé gorila estaba chupando de su pecho y, por fin, ella estaba logrando calmarlo y alimentarlo.

Esta historia es conocida en La Liga de la Leche y se comparte a menudo cuando se quiere explicar que los bebés nacen sabiendo mamar, pero las madres no nacen sabiendo amamantar. A dar el pecho se aprende, y aunque toda mujer sabe que amamantar consiste en poner el pecho de la madre en la boca del bebé, es necesario saber mucho más.

La cultura del amamantamiento ha existido desde el principio de nuestra especie. En cuanto empezaron a formarse los primeros poblados las mujeres empezaron a transmitir esa información de unas a otras, y luego entre generaciones. Así, las mujeres aprendían de sus amigas, hermanas y conocidas, y de sus madres, tías y abuelas, que explicaban cómo es amamantar, qué se siente, cuán normal es que duela o no duela, cómo solucionar los problemas, etc. Al llegar la revolución de la leche artificial y el biberón, las mujeres empezaron a creer que no eran capaces de amamantar, empezaron a creer que la leche artificial era mejor (así se promocionaba) y el saber pasó a los profesionales de salud, que lejos de ayudar, porque tampoco sabían mucho, confirmaban las sospechas: "así es, señora, su hijo pasa hambre, dele biberón".

Esas señoras son ahora nuestras madres, y aunque muchas sí amamantaron y saben de ello, muchas otras no lo hicieron, o lo hicieron poco, y no pueden ayudar a las mujeres de hoy en día a amamantar a sus bebés.

Por eso las mujeres que están embarazadas tienen que poder ver a otras mujeres amamantar: en los grupos de apoyo (ideal si quieres dar el pecho a tu bebé y conocer los problemas y soluciones que pueden suceder), en el parque, en la calle, en la cola del supermercado, en el banco, en la parada del bus, en el metro, en el museo, en el bar más cutre y en el restaurante de más lujo,...

El mundo debe convertirse en un lugar "breastfeeding friendly", o sea, amigo de la lactancia materna, porque los bebés lo agradecerán, sus madres también, y a la vez toda aquella persona que aún tiene mucho que aprender acerca de la sustancia que ha permitido que hoy en día exista la humanidad.

 

 

Fuente por: https://www.bebesymas.com

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Son la pesadilla de todo padre y madre, tan solo imaginar que nuestros hijos sufren un accidente es para echarse a temblar. Y, sin embargo, esto es lo último que deberíamos hacer en caso de un accidente infantil. Con una buena preparación en primeros auxilios podemos salvar la vida de nuestro hijo, pero, ¿estamos preparados para ello?

¿No deberíamos los padres tener una mejor formación en la atención de primeros auxilios?

Y esto es lo que creo que deberíamos reivindicar, una oferta de formación en primeros auxilios para padres, para saber actuar en caso de atragantamiento, de quemaduras, de fracturas... y en definitiva de cualquier accidente doméstico. No recuerdo que en las clases de preparación al parto o en los hospitales de la zona se ofrezca algún tipo de preparación al respecto, por lo que nosotros les ofrecemos este pequeño taller básico de primeros auxilios para bebés y niños.

Todas las personas que cuidan niños o trabajan con ellos deberían tener unas nociones básicas de primeros auxilios: la realización del boca a boca, o del masaje cardiaco para reanimación, la liberación de vías respiratorias obstruidas, curas básicas... De este modo ganamos un valioso tiempo antes de que lleguen los servicios de urgencia.

 

Además, aunque cruzamos los dedos para no vernos en una situación similar, no hemos de confiarnos y pensar que los accidentes infantiles son extraños o minoritarios, que solo les pasan a otros, ya que, por el contrario, son muy frecuentes y provocan muchas lesiones y muertes cada año.

En cualquier caso, recordemos que ante una situación de accidente o daño de nuestros hijos hemos de mantener la calma, proteger al niño y avisar al 911. Si, hasta que lleguen los servicios de emergencia, podemos efectuar las maniobras de primeros auxilios, mejor que mejor. Y es que, en muchos casos, un minuto puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte para un niño accidentado.

 

Idea por: https://www.bebesymas.com

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Miércoles, 28 Junio 2017 20:10

Semanas 41 y 42

Según la Organización Mundial de la Salud un embarazo a término puede durar de 37 a 42 semanas, así que no te preocupes si has pasado tu FPP (Fecha Probable de Parto) y sigues esperando. Tu embarazo sigue siendo completamente normal, tanto como el de otra que dé a luz en la semana 37. Ten en cuenta que dar a luz el mismo día en el que sales de cuentas es altamente improbable. Aprovecha estos días que te quedan para descansar y coger fuerzas de cara al parto.

 

Puede ser que a partir de la semana 40 tu ginecólogo te ofrezca la posibilidad de inducirlo. Como siempre te recomendamos que te informes sobre los pros y los contras de la inducción. Recuerda que, si tu embarazo es normal, hasta la semana 42 se puede esperar perfectamente. Abajo en el anexo te citamos las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

 

Dedica estos días a mimarte y relajarte. Un buen masaje relajante o una sesión de peluquería pueden ser unas ideas geniales. ¿Qué te parecería una buena comedia? Quizás las risas te ayuden a ponerte de parto. Otras recomendaciones generalizadas son el sexo, la comida picante o andar.

 

Pero sin duda, lo mejor que puedes hacer es tomártelo con humor. En fin, habéis llegado hasta aquí… habrá que confiar en que tu cuerpo no lo hace tan mal, ¿no?  .

 

Anexo: Pautas ante la gestación de bajo riesgo entre 41 y 42 semanas

 

Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva- 2011 (páginas 99 y 100). Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

 

Objetivo:

 

Ofrecer especial atención al embarazo entre las semanas 41 y 42 de gestación, con la finalidad de prevenir el ligero pero progresivo incremento de morbimortalidad fetal a partir de esa edad gestacional.

 

Recomendaciones:

 

Estimar adecuadamente la edad gestacional por medio de ecografía en el primer trimestre, sin basarla sólo en la fecha del último periodo menstrual, que tiende a sobreestimarla conduciendo a un mayor número de intervenciones por embarazo prolongado.

Informar a las gestantes de que en un 5-10% de casos el embarazo se prolonga más allá de las 42 semanas. Explicar que a partir de las 40 semanas empiezan a aumentar muy lentamente los riesgos para el feto y la tasa de cesáreas. La evidencia no indica de forma categórica la necesidad de inducir el parto a partir de una fecha concreta, porque no reduce algunos de los riesgos y puede aumentar otros.

Ofrecer a la gestante a partir de la semana 41+0 de gestación la posibilidad de esperar el inicio espontáneo del parto o de realizar una inducción de parto a lo largo de la semana 41, con el mejor método disponible y la adecuada información.

Cuando la mujer rechace la inducción a partir de la semana 41, ofrecer vigilancia frecuente mediante dos controles semanales con técnicas de valoración del bienestar fetal.

La inducción del trabajo de parto es un procedimiento invasivo y doloroso. Con el fin de tomar una decisión informada y dar su consentimiento, las mujeres requieren información suficiente y fiable, así como tiempo para tomar su decisión. Deben conocer el método de inducción, lugar, detalles, opciones de apoyo y alivio del dolor.

Identificar mediante cardiotocograma a aquellos fetos que están en una situación comprometida, de modo que se puedan poner en marcha las medidas apropiadas para evitar un daño irreversible. Comenzar el estudio del bienestar fetal después de la semana 40 en gestaciones de bajo riesgo. En las gestaciones de riesgo elevado, será la propia patología la que señalará cuándo y con qué frecuencia realizar el estudio del bienestar fetal.

Finalizar la gestación ante cualquier signo de compromiso fetal. El oligoamnios puede ser un dato relevante cuando el embarazo se prolonga.

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La leche humana contiene más de doscientos azúcares distintos, cuatro veces el de la leche de vaca, que ayudan a que el niño desarrolle su sistema inmune

A simple vista, la leche materna puede parecer un alimento más, especialmente nutritivo, quizá, o mejor adaptado a las necesidades del bebé, pero poco más. Sin embargo, la percepción es errónea. Durante millones de años de evolución, ese líquido se ha perfeccionado para convertirse, además de en un alimento fundamental, en una vía de comunicación por el que la madre transmite a su hijo herramientas críticas para su supervivencia. Dar el pecho reduce la mortalidad infantil y las infecciones, y se ha relacionado con un menor riesgo de obesidad. Y los beneficios para la salud también alcanzan a la madre, a quien la lactancia protege frente al cáncer de mama.

La importancia de la leche materna en el desarrollo humano la convierte en un interesante elemento de estudio, pero su complejidad hace que los científicos aún no hayan sido capaces de desentrañar sus secretos. “La leche materna es tan compleja y tan rica en factores bioactivos (proteínas que estimulan el sistema inmune, proteínas antimicrobianas, anticuerpos…) que no se puede sustituir con ninguna versión artificial”, explica Thierry Hennet, investigador del Instituto de Fisiología de la Universidad de Zurich (Suiza). Hennet, que acaba de publicar una revisión sobre los esfuerzos para comprender este producto en la revista Trends in Biochemical Sciences, añade que la “producción de una fórmula infantil que incluya todos los constituyentes de la leche materna sería tan cara que nadie podría permitírsela”.

El periodo fundamental de la lactancia es el primer mes, cuando ayuda a formar el sistema inmune del bebé

La leche que produce la madre va cambiando para adaptarse al desarrollo del bebé. Por un lado, varía la cantidad. Al principio, cada pecho produce, de media, 450 gramos de leche diarios. Quince meses después, dependiendo de la frecuencia con que se dé de mamar, la producción diaria puede alcanzar los 200 gramos. Además, cambia la composición. Una de las funciones básicas de la leche materna es construir el sistema inmune del bebé. Esta tarea ya se había descrito en 1903 y se vinculó a la presencia de anticuerpos en la leche. Ahora se sabe también que la cantidad de anticuerpos maternos es mucho mayor durante el primer mes de vida del bebé. Después, cuando el pequeño ya ha empezado a construir sus propias defensas, el porcentaje de anticuerpos de la madre en la leche cae un 90%.

La complejidad a la que se refiere Hennet se puede asociar a las más de 200 diferentes moléculas de azúcar que se encuentran en la leche humana, muy por encima de las alrededor de 50 que se pueden encontrar en la leche de vaca. Aunque aún no se conoce con precisión la labor de estos azúcares, se cree que una de sus funciones consiste en alimentar las bacterias que deben colonizar el intestino del bebé, que nace sin estos microorganismos que determinarán buena parte de su salud futura.

Todos estos beneficios para la salud del niño han hecho que la Organización Mundial de la Salud recomiende que el bebé se alimente del pecho de su madre durante sus primeros seis meses de vida, y después durante al menos un año y medio más como complemento de la comida sólida. “A partir de ahí, si se quiere y se puede continuar, mejor”, apunta Nadia García Lara, responsable del banco regional de leche materna del Hospital 12 de octubre en Madrid.

Las leches maternas sintéticas han mejorado, pero no han logrado reproducir la complejidad de la original

“Desde el punto de vista científico, la superioridad de la lactancia materna es abrumadora, pero entre los 50 y los 90 hubo una fuerte influencia de la industria láctea, que promocionó las leches artificiales”, cuenta García Lara. “Otro tema es que, pese a todos los beneficios que conocemos, que se amplían cuando se prolonga la lactancia, la lactancia materna es muy difícil y requiere mucho apoyo por parte de la sociedad”, continúa. “Aunque se están mejorando las leches artificiales, y se logre sintetizar muchos de sus componentes, su valor se encuentra en la composición global, en la interacción de sus componentes, e incluso en la genética y la flora microbiana de la madre”, añade.

Hennet concluye su trabajo reconociendo que, independientemente de las virtudes biológicas de la lactancia, no es una labor de los científicos decidir hasta cuándo debe una madre dar el pecho. Esas decisiones, afirma, "le corresponden a las familias".

 

Fuente por: http://elpais.com

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Si hay una frase que aprendí a detestar cuando sale de boca de extraños y conocidos cuando mi bebé quiere estar solo conmigo es: ¡Pero qué pegada está a la mamá! ¡Tiene mamitis! En mi mente, y muchas veces en mi cara, se refleja lo que pienso: ¡Sí obvio!, soy la mamá, no sólo la que la parió, sino la que está con ella día y noche, cada segundo de su día y del mío, por gusto mutuo.

¿Cuál es el problema con que un bebé  esté pegado a su mamá? Ninguno. Sin embargo, existe un afán enfermizo y sin sentido de querer que los bebés apenas nazcan sean “independientes”.

¡¿Qué?!

¡Son bebés por Dios! El ser más importante y necesario para ellos se llama M A M Á.

Pero no va a faltar la gente que no deje de decir que tu hijo es un malcriado. Respondo a sus llamados cada que ella lo hace y ¿qué?, me miran como: ¿Qué te pasa la estás mal criando?
Frases que me taladran el corazón de personas que no tienen hijos como: Ándale cúmplele todo, te está manipulando y tú la estás volviendo una caprichosa. ¡No me cabe! “¡Déjala llorar para que aprenda!”

Un rotundo ¡NO! ¿Cómo pueden hacerle esto a su bebé, tan pequeño, tan indefenso..

Existe algo que se llama el apego seguro. Yo no tenía idea de que existían teorías elaboradas producto de años de estudio sobre el tema, simplemente por puro instinto, el apego no ha faltado en la crianza de mis hijos.

Pero tal vez la próxima vez que alguien diga sorprendido que mi bebé es apegada a mí, recitaré su definición cual si yo fuera una enciclopedia.

Apego seguro: es la relación emocional no verbal entre un bebé y su cuidador principal, definido por respuestas emocionales a las necesidades del bebé expresadas a través de movimientos, gestos y sonidos. El éxito de esta relación no verbal le permite al bebé sentirse lo suficientemente tranquilo y seguro para desarrollarse plenamente y esto afectará la manera cómo va a interactuar, comunicarse y relacionarse a lo largo de toda su vida.

Por supuesto, como todo en la vida, hay dos caras de la misma moneda. Leyendo sobre el tema encontré esto explicado en varios textos muy claramente: Un apego seguro le proporciona al bebé una base óptima para su vida: deseos de aprender, sana consciencia de su propio ser, confianza, consideración por los demás. En contraste, un apego inseguro –aquel que falla porque no satisface las necesidades de seguridad y comprensión que tiene el bebé- puede llevar a confusión sobre su identidad, dificultades para aprender y relacionarse con los demás y su entorno.

Aquí te comparto otros datos interesantes sobre el apego seguro:

·         Los bebés forman un apego seguro con una sola persona, la que les cuida principalmente –que generalmente es mamá-  y responde a sus necesidades emocionales, pero pueden conectar amorosamente y formar otro tipo de apego con otras personas que también los cuidan.

·         El apego seguro es una relación de ida y vuelta, un proceso interactivo en el cual tu lees las señales de tu bebé y él o ella, lee las tuyas.

·         Las sonrisas reflejas, el llanto, el balbuceo y la necesidad de estar en brazos son las conductas que el bebé utiliza para vincularse con sus papás. Con este repertorio los bebés se niegan a la separación de la principal figura de apego: mamá.

·         El apego seguro es la plataforma desde el cual el bebé explora y descubre el mundo.

·         El amor que sientes por tu bebé no es el único ingrediente necesario para lograr un apego seguro. Además de amarlo debes tener la habilidad para manejar tu estrés (ya sabes que los bebés lo pueden sentir) responder a las necesidades emocionales de tu bebé y calmarlo con éxito.

·         Responder siempre a las necesidades de tu bebé NO lo va a malcriar. Al contrario, mientras más respondas a las necesidades de tu bebé, menos mal criado va a ser a medida que crece. El apego crea confianza y está comprobado que los niños que crecen con un apego seguro tienden a ser más independientes.

 

Así que la próxima vez que alguien te diga que tu bebé está muy pegado a ti, como si eso fuera una catástrofe, aquí tienes varios argumentos para dejarlos callados.

A disfrutar del apego con caricias, besos, abrazos, cosquillas, juegos, risas… a vivir plenamente el amor incondicional.

Y los demás… que opinen sobre su propia vida.

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Lunes, 22 Agosto 2016 16:38

Crónica de una madre que trabaja.

 

Es la tercera vez que me llaman al trabajo ya es medio día y el bebé no ha querido probar bocado, me preocupa que pueda estar enfermo o sintiéndose mal. Entra la cuarta llamada, ahora dicen que no quiere leche; cayendo en ansiedad le marco al pediatra le comento lo que la abuela ha reportado; el medico con toda calma pide que le dé síntomas específicos como fiebre, número de evacuaciones, enrojecimientos, muestras de dolor, cambios de ánimo… quedo pasmada pues hace unos minutos por video llamada le he visto sonreír y mono silabear tan lindo como siempre hablamos.

Vuelvo al teléfono con la abuela y le pido que guarde la calma e intento ser yo primero la que lo haga, le digo que el pediatra ha dicho que es normal y si no presenta síntomas no hay de qué preocuparse, que sigan ofreciendo lechita de mamá a demanda.

Tengo que volver a mis rutinas laborales, concentrarme dejando de lado la preocupación  por mi hijo, mi digo a mi misma respira y mantén la calma.

 Papá sale más temprano del trabajo y ha llegado a la casa, me pasa el informe por whatsapp de lo que ha hecho el retoño en ese rato, sigue como ‘rápido y furioso’ gateando por toda la casa, ha comido dos (si han leído bien dos) cucharadas de ese puré misterioso que prepara la abuela, un cuarto de plátano y dos pedazos de sandía, ha tomado unas seis onzas de leche a lo largo del día (lo que pasa es que no ha terminado con toda la leche del vaso), por fin respiro aliviada ¿pero es qué eso ha sido para las abuelas “no ha comido nada”? aun así le pido que le cheque la temperatura cada tanto.

Son las siete de la noche que día tan cansado, el retoño me saluda con efusividad, ya empieza a balbucear “mamá”, pero rápido pide a gritos de emoción su tetita como loco enamorado. Sé que no cenará nada, solo quiere estar acostado a mi lado, le sonrió, pregunto cómo ha estado, el retoño “sintoniza la teta” mientras tanto, le acarició, lo beso, no puedo creer cuanto le he extrañado.

Al fin ha caído rendido y me da tregua para un baño. Pido el reporte oficial a la abuela, que aun en tono de preocupación me dice que eso no puede ser normal, que él siempre come “más”. Sospecho que ha sido cuestión de humor, no le apetecía esa comida, tal vez fue ese molesto diente que no termina de asomar, a lo mejor estaba demasiado entretenido y solo quería jalarle la cola al gato.

Entrada la noche se pone más “demandante”, ha hecho tomas tan largas que me pareció estar pegados  de diez a seis, supongo que tenía que ponerse al día.

Amanece, un nuevo día y la misma rutina, dejo su ración de leche y meriendas. Él me dice adiós  agitando los brazos completos, sonríe y se entretiene viendo los arboles bailar con el viento, me voy a la oficina. Ya pasa medio día y no he recibido ni una llamada, creo que hoy todo está en calma…

 

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Miércoles, 17 Agosto 2016 20:28

El papel de la oxitocina

La oxitocina natural o endógena

 

¿Qué es?

La oxitocina es un neuropéptido formado por una cadena de nueve aminoácidos. La palabra oxitocina vio la luz en 1906, acuñada por el fisiólogo británico Henry Dale. Procede del griego y significa “parto rápido” y es la responsable de regular el ritmo del parto/nacimiento y de facilitar la lactancia.

 

¿Dónde se produce?

Es producida de forma mayoritaria en los núcleos paraventricular y supraóptico del hipotálamo, aunque también se sabe que es sintetizada en algunos órganos fuera del cerebro.

 

¿Qué funciones tiene?

La oxitocina interviene en determinados procesos fisiológicos, activando comportamientos a nivel mecánico en órganos específicos como el útero y las mamas, pero también influye en el comportamiento por su acción en determinadas áreas del cerebro.

Liberada al torrente sanguíneo desde la hipófisis posterior, la oxitocina recorre grandes distancias hasta encontrarse con su receptor específico en la membrana de las células mamarias o del útero. Al final del embarazo aumentan los receptores de oxitocina en estos órganos. Esta hormona activa estos órganos provocando en ellos una reacción, una actividad física o fisiológica determinada. En el caso del útero la oxitocina estimula y mantiene la contracción del músculo liso del útero durante el parto y el alumbramiento, es decir, es la responsable de la existencia de las contracciones. El alumbramiento de la placenta exige unos niveles aún más altos de oxitocina que la expulsión del bebé, por eso el pico máximo de oxitocina en la vida de una mujer es justo después del nacimiento del mismo. En el caso de las mamas provoca el reflejo de eyección de la leche favoreciendo la lactancia.

 

La oxitocina y los procesos sexuales

 

La oxitocina no solo interviene en el cuerpo de la mujer durante el parto y la lactancia, sino que es una de las hormonas centrales de la excitación sexual y de los orgasmos tanto de hombres como de las mujeres. Los niveles de esta hormona en sangre aumentan durante el acto sexual y aún más durante el orgasmo. Durante el orgasmo femenino, la oxitocina produce contracciones uterinas que ayudan a transportar el esperma hacia el óvulo para facilitar la concepción, y durante el orgasmo masculino, la oxitocina provoca contracciones en la próstata y en las vesículas seminales.

 

Neurotransmisor en el cerebro

 

La oxitocina disminuye la actividad del sistema nervioso simpático y del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal, lo que aumenta los niveles endógenos de opiáceos e induce efectos anti-estrés, como: baja tensión arterial, ritmo cardiaco y hormonas del estrés, bienestar y relajación, además de una óptima termorregulación.

Es considerada también un gran mediador y controlador de las emociones y comportamientos sociales como el amor, la memoria, la rabia, la agresión y el establecimiento de correlaciones entre experiencias pasadas y presentes, promueve un aumento del umbral del dolor y un descenso de los niveles de ansiedad, disminuye el miedo e incrementa la confianza, la empatía y la generosidad.

 

La oxitocina y el comportamiento social

 

Por tanto bajo los efectos de la oxitocina sentimos bienestar, estamos más tranquilos y con una mayor y mejor predisposición ante los demás. Por eso la oxitocina juega un papel fundamental en el vínculo y el cuidado del bebé. Puede decirse que su misión es facilitar la propagación de la especie. La oxitocina está implicada en comportamientos sociales como la memoria social que es la habilidad para reconocer un individuo del mismo grupo, la formación de vínculos, el apego, la empatía y el comportamiento maternal y paternal. Los niveles de oxitocina son más altos en las hembras que en los machos de cada especie y en ellos provoca conductas agresivas y de competición.

¿Qué condiciones son necesarias para que se libere la oxitocina?

La oxitocina es la hormona del amor, de la calma y el contacto, sólo se libera cuando se dan estas condiciones. Por el contrario es inhibida por la adrenalina, una hormona que liberamos los mamíferos en situaciones de emergencia: cuando tenemos frío, miedo o nos sentimos en peligro. De esta manera la naturaleza regula la producción de oxitocina, frenándola en los momentos en que sería peligroso para la hembra dar a luz, por encontrarse un depredador cerca.

Los niveles de la oxitocina dependen a su vez de otras hormonas e influyen así mismo en la producción de otras como los estrógenos, la dopamina, serotonina, prolactina y endorfinas. La prolactina por ejemplo está directamente implicada en los cuidados maternales/paternales hacia las crías y tiene un efecto relajante. La dopamina es la encargada del sistema de recompensa, que hace que tendamos a repetir los comportamientos que maximizan recompensas. Las endorfinas por su parte son analgésicos naturales que nos proporcionan bienestar. De manera que una persona con altos niveles de oxitocina se sentirá más feliz.

 

La oxitocina endógena y el parto.

 

Es habitual que para provocar artificialmente el inicio del parto y/o acelerarlo, se utilice oxitocina sintética o syntocinón, un medicamento catalogado como de alto riesgo, tanto por la Asociación Americana del Medicamento (FDA), como por el Instituto para el Uso Seguros de los Medicamentos (ISMP) en España. Sin embargo la utilización del syntocinón es algo muy difícil de evidenciar como necesario o justificable cuando supera el 10% de los casos.

Toda mujer de parto produce su propia oxitocina natural y dicha producción dependerá en gran medida del ambiente que rodee a esa mujer durante el parto.

Una atención individual y respetuosa, que aporte a la mujer tranquilidad y sensación de libertad y confianza, redundará en que la producción de oxitocina sea adecuada para que el parto se desarrolle con normalidad. Cuando se crean las condiciones adecuadas para que la mujer genere su propia oxitocina, los partos se acortan y son vividos con menos estrés tanto por la madre como por el bebé. En un parto movido exclusivamente por oxitocina endógena, las contracciones son menos dolorosas y más llevaderas, que las originadas por el syntocinón. Entre las mismas el cerebro produce endorfinas que nos ayudan a descansar y nos proporcionan sensación de bienestar, lo que reduce la necesidad de otros tipos de analgesia con efectos secundarios indeseados. Tras el parto, esas mismas hormonas facilitan el vínculo con la criatura y la instauración de la lactancia.

Es obligación de los profesionales de la salud que trabajan en el ámbito del parto, conocer como funciona el sistema oxitocínico y cómo influye en el parto, para favorecer el desarrollo del mismo y disminuir la probabilidad de intervenciones médicas y la morbilidad materno-fetal.

 

Por:https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/parto/el-papel-de-la-oxitocina-y-otras-hormonas

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