¿Qué tan seguro es, puedo beberlo?

Sobre las bebidas alcohólicas en el embarazo o lactancia se dice mucho, que si una o dos que si  la producción de leche se incrementa, etc. Se sabe que el alcohol se considera una droga, no está permitido para menores de edad y es dañino para la salud incluso en adultos, sin embargo aun así decidimos conscientemente beberlo, pero ¿qué pasa cuando estamos embarazadas o estamos dando pecho? Como en todos los temas siempre sale la tía la abuela y las comadres a decirnos que sí, que sigas tu vida y te tomes una o dos copitas o que licor no pero cerveza si, por las propiedades de la levadura. Pero que tan cierto es que aporta beneficios a la lactancia?  Y es más beneficioso que dañino?.

El Departamento de Salud recomienda que las mujeres embarazadas eviten el alcohol, pero socava el consejo dando un nivel aparentemente seguro de alcohol en el embarazo: si una mujer elige beber no debe tomar más de cuatro unidades a la semana. El Instituto Nacional para la Salud y Atención de Excelencia (NICE) hace hincapié en evitar el consumo de alcohol en los tres primeros meses de embarazo, porque está asociado a abortos espontáneos".

Svetlana Popova está dirigiendo una investigación sobre la epidemiología del consumo de alcohol durante el embarazo y sus efectos sobre el niño no nacido. Es una científica experimentada del Centro de Toxicomanía y Salud Mental (CAMH) de Toronto (Canadá) y profesora asociada en la Escuela Dalla Lana de Salud Pública y en la Facultad de Trabajo Social Factor Inwentash (FIFSW) de la Universidad de Toronto.

Qué es el síndrome alcohólico fetal y qué se sabe de él?

El alcohol es tóxico para el feto durante los nueve meses de gestación. Cuando una embarazada consume alcohol, este llega directamente al feto a través de su torrente sanguíneo. Estos niños pueden nacer con un trastorno del espectro del alcoholismo fetal (TEAF), que es un término genérico que engloba todos los trastornos relacionados con el alcohol. De ellos, el más grave y el más fácil de identificar es el síndrome alcohólico fetal. Los TEAF se asocian a un amplio abanico de problemas físicos, cognitivos y de comportamiento, como retrasos en el crecimiento y el desarrollo, anomalías faciales y disfunciones cerebrales. Recientemente nuestro equipo ha identificado más de 400 afecciones que pueden aparecen en personas con TEAF, las cuales figuran en 18 de los 22 capítulos de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos. Muchas de estas afecciones se dan con mayor frecuencia entre personas con TEAF que en la población general, aunque solo se ha establecido un vínculo causal con algunas de esas afecciones.

"Cerca de 4.000 artículos publicados confirman que no hay evidencias de que el alcohol sea beneficioso para el embrión y el desarrollo fetal. Los efectos que han sido confirmados, incluyen el síndrome alcohólico fetal, el retraso mental, anomalías del desarrollo y el comportamiento y un bajo peso al nacer".

"Los estudios clínicos no pueden detectar pequeños efectos en el desarrollo cerebral. Es imposible asegurarle a una mujer que bebe moderadamente durante el embarazo que el alcohol no causa un pequeño descenso del cociente intelectual de su hijo.

"Todas las prescripciones en el embarazo son un balance entre los riesgos y los beneficios. El balance relativo al alcohol se inclina claramente del lado de los riesgos. El alcohol no es esencial para la salud o el bienestar de una mujer embarazada y se sabe que es teratogénico para el bebé. No es una droga que vaya a ser alguna vez prescrita en el embarazo, y no es una droga que deba ser nunca recomendada".

"El nivel de alcohol y el momento en el que se produce un daño al feto se desconoce y tiende a variar de un embarazo a otro. La nutrición, el genotipo, el fenotipo, la etnia, el metabolismo y el consumo de tabaco también afectan. La influencia de cada una de estas variables nunca se puede conocer del todo para cada embarazada; el único consejo ético que se puede dar es la abstinencia del alcohol en el embarazo".

Alcohol y lactancia

¿Porque el alcohol eleva la producción de leche materna?

Es un hecho comprobado que el alcohol ayuda a la producción de leche materna pero, ¿sabes porque sucede esto?.

El consumo de alcohol altera los niveles hormonales de la oxitocina y la prolactina responsables de la producción de leche durante la lactancia, según un estudio del Centro de los Sentidos Químicos Monell de Pensilvania (Estados Unidos) que se publica en 'Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism'.

Los expertos señalan que durante siglos a las mujeres lactantes se les ha recomendado beber alcohol como una forma de ayudar a la producción de leche y mejorar la lactancia. Según los expertos, en encuestas recientes el 25 por ciento de las mujeres habían informado de que sus especialistas las habían alentado a beber alcohol en el periodo de lactancia.

En el estudio participaron 17 mujeres que estaban amamantando a bebés de entre 2 y 4 meses de edad. En las instalaciones en las que se desarrolló el estudio, estas mujeres bebieron un día un zumo de naranja que contenía alcohol y otro día diferente tomaron sólo zumo de naranja. La dosis de alcohol fue equivalente al encontrado en uno o dos vasos de vino. Después de consumir estas bebidas, las mujeres usaron extractores eléctricos para estimular la secreción de leche. Se tomaron muestras de sangre durante el proceso que fueron analizadas en relación a la oxitocina y la prolactina, dos de las hormonas clave en el control de la lactancia.

Según los expertos, el alcohol alteró la liberación de ambas hormonas durante la secreción láctea: los niveles de oxitocina descendieron una media del 78 por ciento y los de prolactina un 336 por ciento en comparación con los niveles de estas hormonas en las mujeres que habían tomado el zumo sin alcohol. Después del consumo de alcohol, las mujeres tardaron más en producir la primera gota de leche y produjeron menos leche de forma global. Estos efectos fisiológicos se asociaron a los cambios inducidos por el alcohol en la circulación de oxitocina.

La oxitocina aumenta los niveles endógenos de opiáceos e induce efectos anti-estrés, como: baja tensión arterial, ritmo cardiaco y hormonas del estrés, bienestar y relajación, además de una óptima termorregulación.

Es considerada también un gran mediador y controlador de las emociones y comportamientos sociales como el amor, la memoria, la rabia, la agresión y el establecimiento de correlaciones entre experiencias pasadas y presentes, promueve un aumento del umbral del dolor y un descenso de los niveles de ansiedad, disminuye el miedo e incrementa la confianza, la empatía y la generosidad.

La oxitocina y el comportamiento social

Por tanto bajo los efectos de la oxitocina sentimos bienestar, estamos más tranquilos y con una mayor y mejor predisposición ante los demás. Por eso la oxitocina juega un papel fundamental en el vínculo y el cuidado del bebé. Puede decirse que su misión es facilitar la propagación de la especie. La oxitocina está implicada en comportamientos sociales como la memoria social que es la habilidad para reconocer un individuo del mismo grupo, la formación de vínculos, el apego, la empatía y el comportamiento maternal y paternal. Los niveles de oxitocina son más altos en las hembras que en los machos de cada especie y en ellos provoca conductas agresivas y de competición.

¿Qué condiciones son necesarias para que se libere la oxitocina?

La oxitocina es la hormona del amor, de la calma y el contacto, sólo se libera cuando se dan estas condiciones.

Cuando bebemos alcohol nos desinhibimos, nos relajamos y estamos más tranquilos, todo esto gracias a que se libera esta hormona, es por eso que seria obvio creer que al liberarse esta hormona se produzca más leche materna. Sin embargo aún que esto sea algo comprobado, no significa que los beneficios sean mayor a los peligros de beber alcohol, ya que muchas otras prácticas y alimentos pueden generar la liberación de oxitocina, tales como lo son: las relaciones sexuales, el parto, el calor de la boca del bebe cuando se pega para mamar, la meditación y el ejercicio, así como cualquier otra actividad que nos haga felices, como salir a pasear, ir de viaje, comer un helado, etc. Así que el alcohol solo es una cosa más que puede ayudar a la producción de leche materna pero no la única opción además el alcohol reduce el reflejo de bajada de la leche y esto puede significar que el bebé obtenga menos leche materna durante las tomas. Beber alcohol no incrementa la producción de la leche en sí solo libera oxitocina.

 

Beber mucho puede reducir la producción de la leche. ¿Qué efecto puede tener en el bebé la ingesta de leche que contenga alcohol? Puede que a los bebés no les guste ingerir la leche que contenga alcohol por el sabor. El bebé podría beber menos leche. Cuanto más pequeño sea el bebé, su sistema será más inmaduro, y tendrá más dificultad para eliminar el alcohol de su cuerpo. Limita el consumo de alcohol, especialmente durante el periodo de lactancia de un bebé recién nacido (los primeros 3 meses). Las madres que beben en grandes cantidades mientras dan de mamar a su bebé, lo ponen en peligro de ganar poco peso, crecer poco y de desarrollar posibles retrasos en el crecimiento.

Muchas mujeres no pueden controlar el deseo de beber alcohol, Para estas situaciones los expertos en salud consideraron que lo mejor sería darles un rango máximo para que puedan controlarlo y otorgaron cierta flexibilidad, siempre mencionando que es bajo responsabilidad de cada madre y esto no minimiza los riesgos.

Es importante tranquilizar a las embarazadas que preguntan por el consumo de alcohol de forma puntual en el embarazo, al principio de gestaciónsin que supieran que estaban embarazadas, ya que según cinco estudios publicados en BJOG (An International Journal of Obstetrics and Gynaecology) sólo el consumo elevado tiene consecuencias negativas para los hijos.

No conocemos cuál es el nivel seguro de consumo de alcohol durante el embarazo, es por eso que los profesionales sanitarios debemos recomendar a las embarazadas no consumir nada de alcohol mientras dure la gestación.

Para lactancia

Limita la cantidad que bebes a 1 o 2 bebidas por ocasión.

 Bebe el alcohol después de dar de mamar, y no antes.

 El consumo ocasional de alcohol no es razón para dejar de amamantar. La importancia de la lactancia materna es bien conocida y tiene grandes ventajas. Invita a tu compañero a limitar su ingesta de alcohol para apoyarte.

 Siempre mide las bebidas alcohólicas.

 Una bebida estándar es:

– La cerveza (5%): 341 ml (12 oz)

– El vino (12%): 142 ml (5 oz)

– Los licores (40%): 43 ml (1.5 oz)

 Verifica la etiqueta – el contenido de alcohol varía. Ajusta el tamaño de la bebida de acuerdo con esto. Es importante que sepas cuánto bebes, Si usas un vaso grande puedes estar superando los límites recomendados, si estás pensando en beber más de dos bebidas por ocasión, sigue las siguientes reglas simples que te ayudarán a reducir los riesgos para tu bebé:

 Pídele a tu compañero o a alguien en quien confíes que cuide a tu bebé hasta que estés completamente sobria.

Deja pasar suficiente tiempo para que el alcohol se elimine de tu cuerpo antes de amamantar de nuevo. En promedio, una bebida tarda hasta 2 horas en ser eliminada y 3 bebidas tardan unas 6 horas en ser eliminadas.

 Extrae tu leche para aliviar cualquier molestia o la congestión y para ayudar a mantener un buen suministro de leche.

 Planifica de antemano. Extrae y almacena tu leche para cuando planees beber alcohol y no puedas amamantar al bebé de manera segura.

 

¿Se transmite el alcohol a la leche materna?

 Sí, cuando una madre bebe alcohol, éste pasa a la leche materna.

 El alcohol de la leche materna sólo se puede eliminar con el tiempo. Algunas estrategias como beber más agua, comer, extraer y desechar la leche, y el ejercicio no ayudan al cuerpo a eliminar el alcohol de la leche materna más rápido.

En conclusión el alcohol científicamente no aporta ningún beneficio durante el embarazo, y no sirve de nada tener producción de leche materna en ese momento porque él bebe aun no nace. Y en cuando a lactancia se refiere está comprobado que sí logra liberar oxcitocina por consiguiente se prodria producir mas leche materna, sin embargo hay muchos otras prácticas que pueden ayudar sin correr el riesgo que consumir alcohol puede ocasionarle al bebe ya sea en el embarazo o en la lactancia.

“Ya hemos mencionado los riesgos sobre beber alcohol en el embarazo y en la lactancia, pueden ser grandes o mínimos, pero, ya hemos hablado en este sitio sobre correr mínimos riesgos con nuestros hijos cuando es innecesario, ¿tú estás dispuesta a correrlos?”

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¿Qué es la anquiloglosia o frenillo lingual corto?

Anquiloglosia significa literalmente “lengua atada o anclada” y es una definición muy gráfica de lo que les pasa a los bebés que nacen con el frenillo de la lengua corto: la lengua se encuentra sujeta al suelo de la boca y no puede realizar los movimientos necesarios para que el bebé pueda mamar de manera eficaz y sin comprometer el bienestar de su madre.

¿Dónde está localizado el frenillo lingual y para qué sirve?

El frenillo lingual se encuentra debajo de la lengua, insertado, de manera ideal, dentro de la lengua. Sin embargo, cuando en etapas embrionarias se desarrolla la cavidad oral y los músculos hioglosos y geniogloso, en ocasiones estos dos músculos se separan mal, quedando el frenillo fuera de la lengua. Esta situación hace que la lengua se mantenga sujeta al suelo de la boca, impidiendo los movimientos de la lengua que permiten al bebé realizar la transferencia de leche: protrusión, elevación, peristaltismo, acanalamiento y lateralización. Todos estos movimientos son necesarios para que el bebé pueda mamar de manera placentera y eficaz y para que posteriormente, al iniciar la alimentación complementaria, pueda realizar los movimientos necesarios para ensalivar y tragar el bolo digestivo con facilidad.

El frenillo no tiene ninguna función específica cuando está situado fuera de la lengua por lo que seccionarlo, si es necesario, no perjudica en nada al bebé.

¿Pero qué pasa hoy en día, que todos los bebés parecen tener el frenillo corto?

en muchas ocasiones, los bebés con frenillo lingual corto no manifiestan ninguna dificultad para agarrarse, succionar y deglutir la leche, ya que el pecho de la madre les permite realizar un agarre válido consiguiendo así una transferencia de leche óptima.

Sin embargo, en los últimos años, parece que los casos han ido en aumento, y que esa sea la causa de todos los problemas y dificultades que se pueden producir durante la lactancia.

En realidad ni todos los bebés tienen frenillo, ni todos los que lo tienen deben padecer dificultades. Si un bebé tiene un frenillo lingual corto y ello no afecta a la lactancia no deberíamos prestarle más atención.

Pero lo cierto es que muchas de las madres que buscan ayuda en los grupos de apoyo acaban descubriendo que su bebé ha nacido con un frenillo lingual corto.

¿Entonces por qué se olvidó la existencia de los frenillos linguales?

Cuando en el pasado una mujer tenía dificultades para amamantar a su hijo o bebé no aumentaba de peso tenía diversas opciones: pedir a una mujer de la familia con más experiencia o a una amiga que alimentara a su bebé (lo que convirtió a muchos adultos en hermanos de leche, o alimentar al niño con leche modificada de otros mamíferos, lo que suponía un gran riesgo para la salud del bebé. Las mujeres más acomodadas podían pagar los servicios de una nodriza que amamantara su bebé.

La aparición y generalización de las leches artificiales como modo de alimentación infantil supusieron una pérdida de la cultura de la lactancia materna, y por consiguiente se “olvidó” la posible trascendencia de un frenillo lingual corto.

En los últimos años el aumento de madres que desean amamantar y el interés de la ciencia por la composición de la leche materna han propiciado que se hayan retomado y estudiado de manera científica las implicaciones de un frenillo lingual corto.

¿Qué problemas puede ocasionar el frenillo corto?

La anquiloglosia puede perjudicar tanto a la madre como al bebé.

Para la madre, el mayor inconveniente de dar de mamar a un niño con frenillo corto es el dolor: se producen grietas por la fricción y por la excesiva presión intraoral negativa a la que se ve sometido el pezón, infecciones bacterianas causadas por un mal drenaje de los conductos y favorecidas por la presencia de las grietas, isquemias por la compresión del pezón contra el paladar. Todo ello hace que la experiencia de dar el pecho resulte dolorosa y desagradable. O mastitis de repetición por las heridas causadas y el mal drenaje de la glándula.

No todas las glándulas mamarias reaccionan del mismo modo ante una succión ineficaz. Hay casos en los que la madre sufre falta de leche (hipogalactia) y hasta que se corta el frenillo o se estimula la producción (con el uso de un extractor, por ejemplo), la cantidad de leche producida es insuficiente. Por el contrario, hay madres cuyas glándulas mamarias parecen querer compensar el problema disparando la producción, lo que hace que padezcan ingurgitaciones constantes y subidas de leche entre tomas.

Además, las tomas pueden ser interminables, ya que los bebés con anquiloglosia no sueltan el pecho por sí mismos y suelen mostrarse llorosos e irritables. La madre se siente cansada y frustrada, lo que puede conducir al abandono precoz de la lactancia, incluso por parte de madres muy motivadas.

En otras ocasiones, la succión no es dolorosa pero si inefectiva. Para la madre esto resulta desconcertante, ya que el niño mama aparentemente bien pero se muestra muy demandante y no gana suficiente peso. Estas madres pueden llegar a pensar que su leche no es buena o que no son capaces de producir suficiente cantidad, cuando en realidad el problema es otro.

Para los bebés, las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos.

Hay niños con anquiloglosia qué no aumentan de peso debido a la succión ineficaz, que se traduce en una escasa producción de leche. Otros aumentan con normalidad o de manera espectacular.

La glándula mamaria actúa a menudo de forma compensatoria. Ante un bebé que mama de forma ineficaz o caótica, puede reaccionar fabricando mucha leche y dando lugar a una producción excesiva (hipergalactia). Cuando esto ocurre, los bebés toman mucha leche de inicio, más rica en lactosa, lo que la hace difícil de digerir y puede dar lugar a deposiciones verdes, malolientes y explosivas, muy diferentes de las deposiciones típicas del lactante amamantado, que son de color mostaza y con un olor dulzón que recuerda al del yogur.

Este exceso de lactosa también los hace más propensos a sufrir regurgitación, puesto que deben tomar más volumen de leche para obtener las mismas calorías que recibirían si mamaran de forma eficaz, y molestias intestinales (gases, cólicos).

Al nacer, todos los bebés tienen el paladar alto y cerrado, pero a medida que la lengua se mueve eficazmente en la cavidad oral, éste se va abriendo y descendiendo. Si la lengua no tiene capacidad de elevación debido a un frenillo corto, este cambio no se produce, lo que afecta a toda la estructura maxilofacial.

Al quedar el paladar más elevado, las coanas (aberturas posteriores de las fosas nasales) ven reducido su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño. Los problemas respiratorios se deben a la entrada de aire a los pulmones directamente por la boca. Ese aire no es filtrado por las fosas nasales, lo que facilita la entrada de partículas dañinas. Y es más frío, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías. También son propensos a sufrir otitis, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio. Asimismo, hay estudios que relacionan la anquiloglosia con una mayor incidencia de las apneas del sueño.

La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes. Éstos pueden nacer desplazados o encabalgarse, lo que unido a la deformación del paladar puede requerir costosas intervenciones odontológicas.

Cuando los niños con anquiloglosia crecen, surgen problemas logopédicos (dislalias o trastornos de articulación fonética) en la pronunciación de las consonantes /r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/, /s/ y /z/.

Por último, la anquiloglosia es responsable asimismo de problemas de tipo social que no por leves dejan de afectar la calidad de vida de quien los sufre: las personas con frenillo corto no pueden hacer cosas tan sencillas como lamer un helado o besar con la lengua.

 

¿De qué manera puede afectar el frenillo lingual corto la lactancia?

Un frenillo lingual puede causar (o no) las siguientes dificultades al bebé durante su lactancia y en otros ámbitos de su vida:

Succión ineficaz, mala transferencia de leche, agarres compensados que suponen una escasa ganancia de peso y que a la madre le pueden acarrear dolor durante el amamantamiento, grietas, mastitis de repetición…
A medida que el niño crece, se puede dar una mala oclusión dental, dificultades logopédicas, -itis de vías respiratorias de repetición al ser respiradores bucales…

Esto no implica que un bebé con anquiloglosia vaya a sufrir todas estas dificultades, puede sufrir alguna o ninguna. Nunca sabemos, a priori, qué dificultades puede causar un frenillo hasta que las dificultades se manifiestan.

 

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un frenillo lingual corto? ¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia?

Hay que evaluar el grado de movilidad de la lengua, incluida la capacidad de la misma para extenderse más allá del labio inferior, elevarse hasta el paladar estando la boca bien abierta y efectuar movimientos transversales de una comisura de la boca a la otra sin necesidad de deformarse (lateralización). La elevación parece ser el movimiento lingual que más influye en la lactancia, por lo que debería pesar más que los demás parámetros a la hora de evaluar la anquiloglosia.

La valoración del tipo de frenillo se realiza de manera visual o digital, hay señales que nos indican que el bebé puede tener el frenillo de la lengua corto:

Retrognatia: pese a que la retrognatia (mandíbula inferior más corta de la superior) es fisiológica en los bebés y se modifica con su crecimiento, los bebés que tienen anquiloglosia acostumbran a tener una retrognatia evidente.

Callo lingual: el callo, o callos, de la lengua indican que el bebé debe hacer mucha fuerza para agarrarse el pecho y eso le ocasiona ampollas por el roce.

Movimientos irregulares de la lengua: cuando el bebé llora podemos observar que la lengua no se mueve de manera simétrica, se alza o se comba de diferentes zonas

Chasquidos:los bebés con anquiloglosia pueden succionar haciendo ruidos con la lengua, chasquidos, muy característicos que indican que de vez en cuando la lengua no puede mantener el agarre.

Paladar ojival:la lengua, en reposo, no puede situarse en la posición correcta lo acaba modificando las estructuras orales. El maxilar superior se estrecha formando un V, y el paladar paralelamente se hunde, lo que le confiere un aspecto profundo.

Pero si se requiere una valoración y evaluación más rigurosa del frenillo lingual corto se puede usar la Herramienta de Hazelbaker . La tabla fue desarrollada por la doctora Alison Hazelbaker para ofrecer una evaluación cuantitativa de la anquiloglosia y poder recomendar así la necesidad, o no necesidad, de liberar la lengua mediante frenotomía.

La Herramienta mide tanto en funcionalidad como la apariencia de la lengua. De este modo, puntuaciones inferiores a 8 en aspecto y 11 en funcionalidad señalan la necesidad de intervención.

 

Clasificación en cuatro categorías de la anquiloglosia

 

Cuál es y en que cosiste el procedimiento para corregir el frenillo lingual corto.

Antes de intervenir el frenillo, sería necesario revisar siempre todos los aspectos básicos de la lactancia: valorar el agarre y la postura de la madre para ver si podemos conseguir así mejoras significativas: boca bien abierta con los labios evertidos, la nariz y el mentón tocando el pecho, la madre y el bebé muy pegados, buscar la alineación oreja-hombro-cadera del bebé, intentar posturas de agarre biológico, mantener un agarre palmar del pecho, realizar alguna intervención de fisioterapia para mejorar la succión, etc.

En caso de que fuera necesario, la intervención más habitual para intervenir la anquiloglosia se denomina frenotomía. En función del tipo de anquiloglosia y de la edad del bebé, ésta intervención se puede realizar de forma ambulatoria por un profesional con experiencia o bien de forma quirúrgica por un cirujano.

Actualmente ya se ha acumulado evidencia científica suficiente que sugiere que la frenotomía se asocia con mejoras de la lactancia materna, especialmente para la madre (desaparición o disminución del dolor al amamantar, etc), pero no se puede afirmar que sea una panacea en todos los casos en que se ha practicado, ya que liberar la lengua del bebé no significa que éste automáticamente vaya a empezar a succionar correctamente, aunque esté mejor equipado para hacerlo que antes de la intervención. En cualquier caso es importante realizar, tras la frenotomía, ejercicios de fisioterapia para mejorar la succión y evitar que la lengua pueda, en algunos casos, volver a quedar anclada.

‘‘Del mismo modo que hemos mencionado antes cualquier procedimiento supone un mínimo riesgo para un bebé, es por eso la importancia de evaluar muy bien la necesidad y urgencia de esta condición, e intentar cada posibilidad antes de tomar una decisión final’’

 

Bibliografia: http://albalactanciamaterna.org/lactancia/frenillo-lingual-corto-anquiloglosia/

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El Colecho.

¿Qué es y cómo se practica?

El colecho o cama familiar es una práctica en la que bebés o niños pequeños duermen con uno o los dos progenitores. Es una práctica normal en muchas partes del mundo. El colecho puede ser practicado en la misma cama, en camas continuas o, cama y cuna unidas. De igual modo pueden ser incluidos los hermanos mayores, A veces estamos a punto de mandar a nuestro hijo mayor a su propia cama pero llega un nuevo integrante y lo ideal es no apresurar las cosas ya que podría sentirse desplazado, siempre preguntándole lo que le gustaría hacer y si se siente listo para pasar aotra habitación, todo eso sin usar de referencia que la llegada de un nuevo bebe es un motivo, y dejando la opción para que pueda volver a colechar con ustedes cuando lo decida.

Beneficios:

Se defiende la práctica del colecho por una serie de aspectos:

Favorece el establecimiento y mantenimiento de la lactancia materna y facilita las tomas nocturnas. El contacto piel con piel tras el nacimiento favorece la liberación de oxitocina, lo cual se relaciona con la disminución de ansiedad y estrés. La oxitocina se relaciona con el amamantamiento, no solamente para producir eyección de leche, sinotambién como se ha comprobado en su medición en saliva, mostrando niveles altos antes de cada tetada, disminución al inicio de la misma y aumento a los 30 minutos. Este aumento tardío de los niveles de oxitocina iría dirigido a proporcionar sensación de placidez y reforzar en la madre su actitud afectiva hacia el niño.

Aumenta los episodios de sueño REM, lo que disminuye o corrige episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé. 

Reduce el riesgo de que el bebé sufra hipoglucemia.

Disminuye la frecuencia y duración del llanto del bebé.

El bebé se duerme más fácilmente, incluso en los despertares nocturnos.

Sincroniza los ciclos de sueño de la madre y el bebé.

Potencia el vínculo afectivo entre padres e hijos.

Destinas el dinero de la cuna a algo mas valioso, hasta que sea necesario.

Disminuye el riesgo de muerte súbita (SMSL). James McKenna antropólogo de la universidad de Pomona ha estudiado el SMSL en diversas culturas concluyendo que el riesgo es hasta diez veces mayor en las que niños no comparten la cama con los padres.

Inconvenientes

Se ha indicado diversas razones para no realizar el colecho:

Se recomienda que las madres y padres fumadores no duerman con bebés de menos de tres meses por aumentar el riesgo de muerte súbita. Los recién nacidos que duermen con sus padres sufren lo que se conoce como humo de tercera mano, esto es debido a que las partículas de la nicotina se impregnan en la ropa cabello y sabanas, los bebés, son más sensibles a los efectos tóxicos, y esto causa que el bebé exhale metabolitos de nicotina. Un estudio acaba de revelar que dormir con padres fumadores triplica el nivel de nicotina en el bebé.

Existen riesgos de asfixia, especialmente en bebés que no son amamantados, muchos de estos casos son relacionados al sobreabrigamiento del bebé, uso de almohadas, colocar al bebe boca abajo o con juguetes alrededor.

Se recomienda que padres bajo efectos de drogas o con obesidad mórbida no compartan la cama, sobre todo con bebés. Además es recomendable no dormirse con el bebé en el sillón o el sofá.

En el caso de bebés prematuros y/o de un peso inferior a 2.500 gramos se incrementan los riesgos del colecho, ya que él bebe es muy pequeño en comparación con nosotros.

Algunos padres duermen peor cuando duermen con un bebé, sobre todo por los mecanismos de alarma. Cuando tenemos un ser indefenso a un lado no alcanzamos un sueño profundo, estamos pendientes de si respira o no, de si necesita algo o si tiene hambre, y cualquier movimiento nos despierta, lo que termina en un descanso inadecuado para mamá, este es uno de los motivos por los cuales nosotras las mamás siempre estamos cansadas aunque durmamos todo el dia con el bebé, y nunca es suficiente.

Asociación estrecha de sueño y presencia de los padres, lo que puede dificultar conciliar el sueño del niño en siestas y a la hora de irse a dormir sin los padres, ya que se acostumbran a una rutina y asocian el olor, el ritmo cardiaco de la madre con la hora de ir a dormir, lo que causaría que necesitara a su mama para dormir las siestas durante el día.

La vida en pareja reciente mucho el colecho ya que aparta un poco a los padres, sin embargo es una labor de ambos trabajar para que su relación se fortalezca, la llegada de un hijo siempre causa desacuerdos, pero hablar y llegar a soluciones es fundamental para una sana convivencia con el nuevo integrante de la familia.

En 2011, el sudafricano Nils Bergman, pediatra de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, recomendó que los niños duerman en la misma cama junto con su madre hasta los 3 años de edad. Basaba sus afirmaciones en un estudio en el que había analizado los patrones de sueño de 16 niños. No solo observó que los ciclos del sueño se interrumpían con mayor frecuencia en los bebés que dormían separados de sus madres, sino que además comprobó en ellos unos niveles de estrés hasta tres veces más altos que en los niños que dormían sobre el pecho de sus madres.

El pediatra Carlos González, por su parte, autor de libros como Bésame mucho: cómo criar a tus hijos con amor y Comer, amar, mamar, sostiene que así como, por motivos evolutivos, es normal que los bebés lloren cuando se quedan solos también es "normal" que duerman acompañados de su madre o de sus padres. ¿Hasta cuándo? González responde que los niños "hacia los 3 o 4 años aceptan dormir solos si se les pide educadamente". Pero aclara que no es una recomendación: "Cada familia hará lo que crea conveniente", puntualiza.

Más allá de estas opiniones, la mayoría de expertos en el tema coinciden en que no hay un momento específico que se pueda indicar que es tiempo de concluir con el colecho. No es algo que dependa de la edad del niño, como el final de la lactancia o de los despertares nocturnos, sino con una suma de elementos en cada situación particular.

La Psicóloga Mónica Serrano, especialista en maternidad y crianza con apego explica: "El niño debe comenzar a dormir solo cuando esté preparado para ello", . En esta línea, apunta que "el sueño es un proceso evolutivo, en el que están implicados factores fisiológicos, emocionales, sociales y culturales", y que conviene tener en cuenta todos estos aspectos al momento de tomar la decisión. Hay que considerar, por ejemplo, que la capacidad de entender y expresarse a través del lenguaje hará más fácil que el niño comience a dormir solo. Todo esto desde la base del respeto al niño y nuestro propio bienestar como padres.

En un sentido, el final del colecho se puede comparar con el final de la lactancia materna, como sugiere la psicóloga Mariela Cacciola, también especializada en crianza respetuosa. Es posible dejar de colechar de un modo "natural", cuando el propio niño manifiesta su deseo de empezar a dormir en su propio cuarto, al igual que cuando expresa, a su manera, que ya no quiere ser amamantado.

Y también se puede optar por acabar con el colecho de un modo "respetuoso", cuando la madre, el padre o ambos miembros de la pareja lo consideren necesario para el niño o para ellos mismos. "Así como la decisión de colechar tiene que ser una decisión familiar, modificar esa situación debe serlo también", señala Cacciola, y "por lo tanto es necesario respetar los deseos de todos". 

''Nuestros bebés nos necesitan muy cerca, recuerda que los llevamos 9 meses dentro de nosotras, ¡tenernos cerca para dormir es todo lo que conocen!''

 

¿Y tú vas a intentarlo?

 

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Viernes, 25 Mayo 2018 21:14

Destete Respetuoso

Hay muchas situaciones en las que se puede decidir finalizar la lactancia materna: ¿Cómo hacerlo de forma respetuosa?

 

Hablar de destete respetuoso tiene tres vertientes:

Respetar la decisión de las dos únicas personas implicadas en ello: La madre y el lactante.

 

Hoy en día se hace mucha divulgación de apoyo a la lactancia. Tanta que a veces olvidamos que hay casos en los cuales una madre escoge o necesita no darla. No debe sentirse culpable por ello, y nadie tiene derecho a juzgarla. También hay casos en que los niños no van bien con lactancia materna. Muchos de esos casos son solucionables, pero otros no. Por eso el momento del destete es cuando la madre o el niño lo deciden o hay un problema que no somos capaces de solucionar y afecta seriamente al bienestar de ambos. La opinión de los demás sobra. No hay una edad definida para el destete. Decir que por encima de cierta edad la lactancia es perjudicial o inútil es Mentira.

 

Respetar el ritmo de destete que cada niño necesite.

Cuando la decisión de no tomar más el pecho surge del niño la cosa es más fácil y es lo ideal. Puede ocurrir de forma progresiva (lo más habitual) o de golpe (mucho más raro). Si ocurre de golpe el problema suele ser para la madre (¿qué hago ahora con esa leche y cómo reduzco la producción sin molestias?). Pero hay casos en los que aunque el niño no quiera dejar el pecho la madre necesita que ocurra (no voy a entrar en concretar cuales, de nuevo respeto, es la madre la única cualificada para decidirlo). En estos casos hay dos opciones: El tratamiento hormonal para detener la producción de forma radical o la retirada paulatina. Yo recomiendo la segunda siempre que sea posible (a veces por motivos de salud de la madre es necesario una eliminación rápida). Al final hablaré de esa retirada paulatina: No ofrecer, no negar.

 

 

 

Respetar al cuerpo de la madre para evitar problemas habituales.

Cuando se usa medicación para retirar la lactancia de golpe pueden surgir problemas. Evidentemente el pecho no deja de producir en 10 minutos y la adaptación rápida de un pecho productivo a uno improductivo puede llevar a veces a ingurgitaciones, mastitis… Cualquier cambio de adaptación del cuerpo es siempre mejor si se hace de forma gradual. Hay casos en los que por motivos de salud de la madre importantes no tenemos ese tiempo y entonces usamos la medicación. Pero siempre que se pueda es mejor la retirada paulatina.

¿Has pensado en dejar el pecho porque no duermes?

Sólo un apunte más: De los motivos por los que muchas madres me cuentan que quieren dejar la lactancia, el más frecuente es que el bebé pide con tanta frecuencia el pecho de noche que hace imposible el descanso. Suele ocurrir a partir de los 5-6 meses. Cuando los patrones de sueño se definen. Para muchos niños el ritual de sueño es precisamente tomar el pecho. Cuando esto ocurre existe la alternativa de cambiar el ritual de sueño y mantener el pecho con tan sólo un destete nocturno.

No ofrecer, no negar

Sea cual sea el motivo por el que finalmente hemos decidido dejar de dar el pecho a un niño que lo tomaba ya de forma estable, la mejor opción que conozco para el destete es ésta:

  1. Si tu hijo te pide el pecho dáselo. Evitas así que se sienta rechazado.
  2. Pero si no lo pide no se lo ofrezcas. Lo que en la práctica supone que las tomas se van espaciando y el pecho va a producir cada vez menos hasta que llegue un momento en que ya no dé leche.

Este proceso puede durar a veces varios meses. Lo normal es que sea de unas semanas. Será más corto cuanto más preparado estuviese el niño para prescindir del pecho, tanto desde el punto de vista afectivo como el nutricional. Y les recomiendo que no lo forcen.

Desde el punto de vista afectivo, al tiempo que ofreces menos el pecho, aumenta tus otras muestras de afecto. E intenta cuando le das el pecho no hacerlo con quejas o mal humor. Esto es importante para que el niño no viva el destete como un rechazo.

Esta decisión es reversible en cualquier momento si el niño sigue aceptando el pecho. Basta con aumentar la frecuencia de las tomas que le ofrecemos para de nuevo volver a tener leche suficiente.

 

Fuente: http://www.mipediatraonline.com

 
 
 
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Hace unas semanas explicábamos la recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. A partir de ese momento y hasta el año la leche debería seguir siendo el principal alimento con la complementación de otros nutrientes.

Desde los 12 meses la leche materna sigue siendo un alimento incomparable en la dieta de los niños y por eso la recomendación de la OMS y de la mayoría de asociaciones y organismos relacionados con la salud es la de continuar con la lactancia materna hasta los dos años o más o hasta que la madre y el hijo lo deseen.

Hay poca información científica relativa al amamantamiento en la edad comprendida entre los 12 y los 24 meses y en adelante pues son pocos los niños que llegan a esas edades siendo amamantados, sin embargo la información disponible indica que incluso después de los dos años de edad la leche materna sigue siendo un excelente aporte de calorías y nutrientes.

El periodo que comprende entre el nacimiento y los dos años de edad es vital para el desarrollo, el crecimiento y la salud de una persona. A continuación explicaremos por qué no se recomienda suprimir la leche materna durante este periodo crítico. 

La leche materna sigue siendo el mejor alimento

La leche materna tiene un contenido de grasa relativamente alto comparada con la mayoría de los alimentos complementarios. Es una fuente clave de energía y ácidos grasos esenciales, que tienen una relación directa con el desarrollo cerebral de los niños y sigue siendo el alimento más completo desde el punto de vista nutricional.

La leche materna se adapta a la edad del niño que la toma. Esto quiere decir que a medida que el niño crece la leche aporta más calorías.

Aporta beneficios psicológicos y un mejor desarrollo cognitivo

Varios estudios han descrito ya los numerosos beneficios psicológicos de los niños amamantados. La lactancia proporciona alimento, consuelo, ternura, comunicación entre madre e hijo, contacto y traspaso de oxitocina (la hormona del amor) de madre a hijo (y aumento de la misma en la madre).

A pesar de los muchos prejuicios populares en torno a amamantar a niños mayorcitos (aunque quizá habría que definir qué es un niño mayorcito, pues hay personas que consideran que mayorcito para mamar es un niño de 4 meses y hay otras para las que no lo es hasta pasados los 12-15 meses), no existe ninguna evidencia que asocie la lactancia materna con problemas de desajuste emocional o social.

Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo de lactancia de la AAP(Asociación Americana de Pediatría) explicó en la última declaración que se ha hecho al respecto, que data de 1997, que “la Academia no ha establecido un límite(para la lactancia). Hay niños que son amamantados hasta los 4,5 o 6 años. Esto puede ser poco frecuente, pero no perjudicial”.

Fergusson y colaboradores mostraron en 1999 que los niños de 15 a 18 años que habían sido amamantados durante más tiempo presentaban mejores niveles de apego a sus padres y consideraban a sus madres menos sobreprotectoras, pero que se ocupaban más de su cuidado, si se les comparaba con jóvenes que hubieran sido alimentados con leche de fórmula.

Angelsen N y colaboradores concluyeron en 2001 que un mayor tiempo de lactancia materna beneficiaba el desarrollo cognitivo de los bebés. Para este estudio compararon a niños que no habían llegado a los 3 meses de lactancia materna, a los que se quedaron entre los 3 y los 6 y a los que fueron amamantados 6 meses o más. El resultado fue que aquellos que fueron amamantados más tiempo obtenían mejores puntuaciones en los tests cognitivos realizados a los 13 meses y a los 5 años.

Continúa ofreciendo protección inmunitaria

 

El sistema inmunológico de un niño madura definitivamente en una edad comprendida entre los 2 y los 6 años de edad. La leche materna es una fuente incomparable de defensas (de hecho la concentración de células inmunológicas en la leche aumenta en el segundo año) por lo que el niño amamantado seguirá beneficiándose del aporte de defensas materno mientras su propio sistema acaba de madurar.

Esto se hace evidente en situación de enfermedad cuando el apetito de los niños por otros alimentos desciende pero la ingesta de leche materna se mantiene. En patologías gastrointestinales sobretodo, supone el mejor recurso de alimentación e hidratación, mejorando la recuperación de los niños.

Se ha constatado también que cuando un niño es vacunado la lactancia materna aumenta la respuesta inmunológica, estimulando aún más el sistema inmunitario del lactante.

La lactancia materna hasta al menos los dos años, y esta es una de las razones más importantes para esta recomendación, protege ante la diabetes tipo 1.

Numerosos estudios sugieren la relación entre la diabetes tipo 1 y la introducción antes del primer año de vida de productos que contienen proteínas de leche de vaca intactas (derivados de la leche no adaptados).

Es un factor de protección frente a la obesidad infantil

Los niños amamantados son generalmente más delgados y se ha observado que parece ser un factor protector de la obesidad.

A mayor duración de la lactancia, menor riesgo de obesidad y sobrepeso. Se ha demostrado una prevalencia de obesidad a los 5-6 años de edad del 4,5% en niños no amamantados, del 3,8% en los amamantados durante 2 meses, del 2,3% de 3 a 5 meses, del 1,7% los amamantados entre 6 y 12 meses y del 0,8% en aquellos con lactancias superiores al año de edad.

A más tiempo amamantando, mayores beneficios para la madre

Ya hemos hablado en Bebés y más de los numerosos beneficios de la lactancia para la madre. Cuanto más tiempo amamante una mujer, mayores son los beneficios.

La lactancia a demanda retrasa la menstruación en muchas mujeres. Las necesidades de hierro en la dieta materna se reducen a la mitad. Esto hace, además, que el momento de fertilidad se atrase.

Disminuye el riesgo de fracturas por osteoporosis en la edad anciana. Se desconoce la causa pero se ha evidenciado en estudios con personas de edad avanzada que aquellas mujeres que dieron de mamar más tiempo padecen en la actualidad menos fracturas.

Reduce el riesgo de cáncer de mama y ovarios. Por cada 12 meses de aumento de la duración media de lactancia materna en las poblaciones de los países desarrollados se podrían evitar más de 50.000 casos de cáncer. Esto equivale a un 4,6% de disminución de riesgo para una mujer por cada 12 meses que da el pecho.

Como veis los beneficios conocidos tanto para la mamá como para el bebé son numerosos. Según demuestran los estudios antropológicos la edad natural del destete es entre los dos y los siete años y cada vez hay más niños que son amamantados hasta edades avanzadas (los 4,5 o 6 que comentó el presidente de la AAP hace más de diez años).

¿Hasta cuándo dar de mamar a un niño? A pesar de todo lo explicado la respuesta es clara: hasta cuando la madre y el niño quieran.

 

fuente: bebesymas.com

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Jueves, 05 Abril 2018 01:47

La Tetanalgesia

La tetanalgesia es ese efecto calmante que los niños experimentan al ser amamantados, al sentirse seguros y relajados además protegidos sintiendo el contacto de su madre.

El término, desde luego no es nuevo. Dentro de las imágenes más clásicas sobre la crianza que todos tenemos en mente, está la de esas mujeres con sus niños pegados al pecho por simple placer y no con fines de alimentación. Tras un golpe, un berrinche o una visita al médico, era común que esos pequeños encontraran calma al ser amamantados.

Ahora bien, la palabra en sí fue acuñada por dos pediatras: M. Merino Moína y J. Bravo Acuña del Centro de Salud “El Greco” de Getafe (Madrid), quienes publicaron su trabajo en la revista médica “FAPap“.  La tetanalgesia es capaz de aliviar el dolor en el lactante, y de ahí, que muchos pediatras y médicos hagan uso de esta “técnica” a la hora de aplicar las vacunas o de realizar ciertas pruebas con los bebés.

La tetanalgesia, cuando dar el pecho alivia el dolor del lactante

Todas las mamás que hayan dado el pecho a sus hijos lo habrán notado. En ocasiones, el bebé no tiene hambre, sin embargo, cuando se despiertan entre lágrimas por la noche con un cólico o cuando nada parece calmar su llanto, nada resulta tan terapéutico y efectivo como darle el pecho.

 

La tetanalgesia permite a los bebés poder succionar, ese reflejo instintivo que garantiza su supervivencia es una auténtica coreografía fisiológica que a su vez, reduce el estrés en el cerebro del niño. Un bebé succiona no solo para saciar su hambre, sino para sentirse bien, para relajarse.

 

La succión nutritiva y la no nutritiva

El tema resulta sin duda interesante. Los bebés realizan dos tipos de succión: la nutritiva y la no nutritiva. La succión nutritiva es la que utilizan para comer. Es rítmica, profunda y rítmica y dura unos minutos.

Ahora bien, a su vez, es común que también practiquen la no nutritiva, que es algo más superficial, relajante y les sirve a su vez para afianzar y mejorar la propia succión nutritiva. A pesar de que no existen muchos estudios al respecto de este tipo de succión cabe decir que no debemos verla como algo negativo o como un “vicio” (en referencia al placer de los niños con los chupetes).

Hay que tener presente que un chupete nunca puede reemplazar el pecho de una madre. Es precisamente al practicar la succión no nutritiva cuando el bebé entra en calma al sentir el olor de su madre, al sentir su calor y quedar envuelto en esa grata sensación de seguridad y complacencia.

Un chupete nunca propiciará este tipo de sensaciones. Son dos cosas completamente diferentes.

 

 

La tetanalgesia para los procedimientos médicos dolorosos

Son muchos los médicos y pediatras que están intentando implantar en los centros sanitarios la técnica de la tetanalgesia para reducir el dolor que sufren los bebés al ser sometidos a ciertos procedimientos invasivos como puede ser, por ejemplo, la prueba del talón.

Se sugiere incluso que si la mamá decide alargar la lactancia varios años más, también utilice la tetanalgesia para esos momentos en que los niños deben recibir sus vacunas, para aliviar sus miedos, reducir el estrés o los momentos de ansiedad.

 

Los problemas reales de la tetanalgesia

La tetanalgesia no tiene ningún efecto secundario, al contrario, es una actividad que la mujer ha puesto en práctica desde tiempos inmemoriales, puesto que una mamá sabe muy bien cuando su niño necesita alimento y cuando consuelo, cuando busca sentirse protegido o sentir su cercanía en esas noches en que las pesadillas o el miedo enturbian su descanso.

La mamá que sigue su instinto es la más sabia, sin embargo, existen varios problemas que frenan en la actualidad el que los bebés se beneficien de algo tan maravilloso como es la tetanalgesia.

Los niños que alargan su lactancia durante años si así lo quiere la madre, son vistos como dependientes, como si de algún modo, estuviéramos frenando su madurez emocional al no haber acabado antes con ese vínculo.

La lactancia materna aún no está bien vista públicamente. Pocas mamás se atreven o pueden dar el pecho en espacios públicos sin ser amonestadas, o sin recibir miradas incómodas por parte de personas que confunden lo natural con algo erótico o de mal gusto.

Si ya resulta ofensivo para muchos ver a una madre dando el pecho a su bebé, aún lo es más ver a una mujer con sus niños de dos o tres años pegados “a la teta”.

Ninguna mujer debería ser juzgada o criticada por ello. No debería existir ninguna doble moral al respecto de la lactancia materna ni deberían escucharse ofensas hacia una mujer si ésta, decide alargarla hasta que sus hijos son mayores. A día de hoy existe muy poca cultura acerca de la lactancia, cuando en realidad, es algo que solo debería preocupar a dos personas, a la mamá y a su hijo.

Si un bebé llora, dale teta, si un niño está nervioso, tiene un cólico o le duele algo, dale teta. Practica la tetanalgesia hasta que tú lo quieras o tu hijo te lo pida.

Fuente: eresmama.com

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Amamantar en público es un acto que sigue recibiendo críticas por parte de algunas personas tanto si se hace en la calle como si se hace en recintos cerrados como museos, bares, restaurantes, piscinas, etc. Esto hace que muchas mujeres duden si dar el pecho a sus bebés o hijos cuando saben que alguien podría molestarse y que en muchos casos busquen un lugar íntimo para hacerlo, o que se cubran para amamantar.

Sin embargo, hay cuatro razones por las que el mundo necesita que las madres den el pecho en público, sin tapar al bebé, y ahora las vamos a explicar:

1. Porque los bebés tienen derecho a ser alimentados cuando lo necesiten

Un bebé que toma el pecho de manera exclusiva no tiene otro alimento que tomar, y no lo tiene porque la lactancia exclusiva es lo mejor que puede recibir los primeros 6 meses de vida. Pasado este tiempo sí puede empezar a comer otras cosas, pero la lactancia para el bebé no es sólo alimento, y en situaciones de aglomeración, de desconfianza, de ansiedad, pedirá también pecho para acurrucarse en los brazos de su madre, mamar un poco y recobrar la calma.

Con esto quiero decir que un bebé tiene derecho a mamar allí donde esté, cuando lo requiera, ya sea por hambre, ya sea porque necesita un poco de calma y tranquilidad.

Hay quien invita a las mujeres a hacerlo en un lavabo, en un rincón o en una zona alejada del resto de personas para que esté "más cómoda" o para que "no moleste". Esto es una discriminación por ser madre lactante y nadie debería permitir semejante trato.

Diferente es que la madre sí quiera estar en intimidad, pero una cosa es que sea una opción de la madre y otra que te obliguen a hacerlo. Es como las salas de lactancia: se crearon por si las madres que amamantan en un sitio determinado quieren hacer uso de ellas para alimentar a su bebé, no para esconder a todas las madres ahí dentro para que los demás no las vean.

 

El bebé no tiene por qué esperar a que su madre busque y encuentre un lugar para dar el pecho, así que una madre debería poder amamantar a su bebé allí donde estuviera, porque lo último que debe sentir una mujer, al ser madre, es que tiene que esconderse de la sociedad por serlo.

 

 

2. Porque los niños tienen que aprender qué es la lactancia

Sentarte en un parque con un bebé para darle el pecho es una de las cosas más agradecidas que puede hacerse. Sí, es cierto que puede venir algún energúmeno o alguna loca a decir algún improperio, pero no es lo más habitual. Sin embargo, sí puede suceder que uno o varios niños empiecen a acercarse para preguntarle a la mujer por el bebé y por ese extraño acto que están llevando a cabo.

"¡Eh mira, ese bebé está chupando la teta de su madre!". Y se acercan, y le preguntan a la mamá qué hace el bebé, por qué le chupa la teta, y la madre, con la paciencia que caracteriza a las nuevas madres, les va respondiendo las dudas a cada una: "está comiendo", "porque tenía hambre", "sí, le gusta mucho", "sí, a mí también me gusta mucho", "no, no me muerde porque no tiene dientes", "no me muerde, aunque sí tiene dientes", "claro, pero es que él no puede comer bocadillos como vosotros y toma teta", "sí, sale leche", "sí, está calentita", etc.

Seguro que algún niño sabrá de qué va eso, porque tiene algún hermano pequeño que también mama o porque recuerda que hace no mucho también mamaba, y podrá ayudar a la madre a dar las explicaciones a los otros niños. Pero no hay mejor forma de normalizar la lactancia y de enseñar a respetar el acto del amamantamiento que permitir que los niños vean a bebés siendo amamantados y que sepan en qué consiste. Difícilmente estos niños lleguen nunca a ver raro o censurable el que una mujer, en el futuro, dé el pecho a su bebé.

 

 

3. Porque los hombres tienen que entender que alimentar es otra función del pecho

No conozco a ningún hombre que se escandalice viendo los anuncios de mujeres en bañador por toda la ciudad, ni conozco a ningún hombre que se escandalice cuando ve a mujeres vestidas con poca ropa por la calle, o haciendo topless en la playa. Seguro que hay alguno, pero personalmente nunca he oído que esto haya sucedido. Sin embargo, sí he visto y oído a hombres quejándose porque algunas mujeres amamantaban a sus bebés en su presencia.

Esto es porque tienen muy clara la función erótica de los senos de la mujer, pero no tanto la función como órgano. Dentro de cada pecho (lo explico por si alguno aún no lo sabe) hay una glándula mamaria que después del parto se encarga de producir un tejido líquido vivo al que llamamos leche materna que hace de transferencia de nutrientes y sustancias de la madre al bebé (bacterias probióticas y prebióticas, enzimas, hormonas, células inmunitarias y un largo etcétera) para facilitar su crecimiento, desarrollo y supervivencia al nacer.

Ambas funciones, la erótica y la orgánica, suponen una exposición relativa del pecho femenino pero a muchos hombres les agrada en el primer caso, cuando sienten que su visión va dirigida a ellos, y les molesta en el segundo caso, cuando saben que no va a dirigida a ellos.

Esconderse es una manera de dar la razón a estos hombres, y no hacerlo es una manera de decirles que abran la mente y hagan un saltito en la evolución, que si hemos podido dejar atrás al hombre de cromañón, no debería costarnos tanto entender esto.

 

 

4. Porque las mujeres aprenden a amamantar a los bebés viendo a otras mujeres amamantar

Hace unos años, en un zoológico de Ohio, nació una gorila que se crió en cautiverio. Ya adulta, se quedó embarazada y tuvo una cría de gorila. Como madre, cuidó a su cría del mejor modo que supo, pero no fue suficiente porque no supo cómo amamantarla. Nunca había visto a ninguna gorila dar el pecho y no tenía ninguna noción de que pudiera ser ella quien alimentara a su cría. Su bebé gorila murió.

Cuando se quedó de nuevo embarazada el cuidador de la gorila pensó que tenía que hacer algo para enseñarla a dar el pecho, así que llamó a la Liga de la Leche: varias madres lactantes fueron voluntariamente al zoológico para amamantar delante de la gorila embarazada, con el fin de mostrarle cómo se alimentaba a un bebé recién nacido. Al principio no les hizo mucho caso, pero a medida que se acercaba el momento del parto empezó a mostrarse más interesada en lo que esas mujeres hacían.

No fue suficiente: cuando nació su segunda cría la madre empezó a enloquecer porque, de nuevo, no sabía qué tenía que hacer. El cuidador llamó rápidamente a la Liga de la Leche de nuevo y una madre voluntaria corrió al zoo para ayudarla. Lentamente, fue haciendo paso a paso lo que la mamá gorila debía hacer para alimentar a su cría: primero puso al bebé contra su pecho y lo puso en la posición idónea para que pudiera empezar a mamar, en su brazo izquierdo; cogió su pecho con la mano derecha y orientó el pezón de manera que le rozara los labios para provocar el reflejo de búsqueda y abriera la boca. Una vez la boca estaba bien abierta, acercó al bebé hacia su pecho con un rápido movimiento del brazo y este empezó a mamar. La gorila miraba lo que ella hacía y empezó a imitar los movimientos paso a paso, hasta que con un suspiro de alivio, bajó la mirada y vio que su bebé gorila estaba chupando de su pecho y, por fin, ella estaba logrando calmarlo y alimentarlo.

Esta historia es conocida en La Liga de la Leche y se comparte a menudo cuando se quiere explicar que los bebés nacen sabiendo mamar, pero las madres no nacen sabiendo amamantar. A dar el pecho se aprende, y aunque toda mujer sabe que amamantar consiste en poner el pecho de la madre en la boca del bebé, es necesario saber mucho más.

La cultura del amamantamiento ha existido desde el principio de nuestra especie. En cuanto empezaron a formarse los primeros poblados las mujeres empezaron a transmitir esa información de unas a otras, y luego entre generaciones. Así, las mujeres aprendían de sus amigas, hermanas y conocidas, y de sus madres, tías y abuelas, que explicaban cómo es amamantar, qué se siente, cuán normal es que duela o no duela, cómo solucionar los problemas, etc. Al llegar la revolución de la leche artificial y el biberón, las mujeres empezaron a creer que no eran capaces de amamantar, empezaron a creer que la leche artificial era mejor (así se promocionaba) y el saber pasó a los profesionales de salud, que lejos de ayudar, porque tampoco sabían mucho, confirmaban las sospechas: "así es, señora, su hijo pasa hambre, dele biberón".

Esas señoras son ahora nuestras madres, y aunque muchas sí amamantaron y saben de ello, muchas otras no lo hicieron, o lo hicieron poco, y no pueden ayudar a las mujeres de hoy en día a amamantar a sus bebés.

Por eso las mujeres que están embarazadas tienen que poder ver a otras mujeres amamantar: en los grupos de apoyo (ideal si quieres dar el pecho a tu bebé y conocer los problemas y soluciones que pueden suceder), en el parque, en la calle, en la cola del supermercado, en el banco, en la parada del bus, en el metro, en el museo, en el bar más cutre y en el restaurante de más lujo,...

El mundo debe convertirse en un lugar "breastfeeding friendly", o sea, amigo de la lactancia materna, porque los bebés lo agradecerán, sus madres también, y a la vez toda aquella persona que aún tiene mucho que aprender acerca de la sustancia que ha permitido que hoy en día exista la humanidad.

 

 

Fuente por: https://www.bebesymas.com

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La leche humana contiene más de doscientos azúcares distintos, cuatro veces el de la leche de vaca, que ayudan a que el niño desarrolle su sistema inmune

A simple vista, la leche materna puede parecer un alimento más, especialmente nutritivo, quizá, o mejor adaptado a las necesidades del bebé, pero poco más. Sin embargo, la percepción es errónea. Durante millones de años de evolución, ese líquido se ha perfeccionado para convertirse, además de en un alimento fundamental, en una vía de comunicación por el que la madre transmite a su hijo herramientas críticas para su supervivencia. Dar el pecho reduce la mortalidad infantil y las infecciones, y se ha relacionado con un menor riesgo de obesidad. Y los beneficios para la salud también alcanzan a la madre, a quien la lactancia protege frente al cáncer de mama.

La importancia de la leche materna en el desarrollo humano la convierte en un interesante elemento de estudio, pero su complejidad hace que los científicos aún no hayan sido capaces de desentrañar sus secretos. “La leche materna es tan compleja y tan rica en factores bioactivos (proteínas que estimulan el sistema inmune, proteínas antimicrobianas, anticuerpos…) que no se puede sustituir con ninguna versión artificial”, explica Thierry Hennet, investigador del Instituto de Fisiología de la Universidad de Zurich (Suiza). Hennet, que acaba de publicar una revisión sobre los esfuerzos para comprender este producto en la revista Trends in Biochemical Sciences, añade que la “producción de una fórmula infantil que incluya todos los constituyentes de la leche materna sería tan cara que nadie podría permitírsela”.

El periodo fundamental de la lactancia es el primer mes, cuando ayuda a formar el sistema inmune del bebé

La leche que produce la madre va cambiando para adaptarse al desarrollo del bebé. Por un lado, varía la cantidad. Al principio, cada pecho produce, de media, 450 gramos de leche diarios. Quince meses después, dependiendo de la frecuencia con que se dé de mamar, la producción diaria puede alcanzar los 200 gramos. Además, cambia la composición. Una de las funciones básicas de la leche materna es construir el sistema inmune del bebé. Esta tarea ya se había descrito en 1903 y se vinculó a la presencia de anticuerpos en la leche. Ahora se sabe también que la cantidad de anticuerpos maternos es mucho mayor durante el primer mes de vida del bebé. Después, cuando el pequeño ya ha empezado a construir sus propias defensas, el porcentaje de anticuerpos de la madre en la leche cae un 90%.

La complejidad a la que se refiere Hennet se puede asociar a las más de 200 diferentes moléculas de azúcar que se encuentran en la leche humana, muy por encima de las alrededor de 50 que se pueden encontrar en la leche de vaca. Aunque aún no se conoce con precisión la labor de estos azúcares, se cree que una de sus funciones consiste en alimentar las bacterias que deben colonizar el intestino del bebé, que nace sin estos microorganismos que determinarán buena parte de su salud futura.

Todos estos beneficios para la salud del niño han hecho que la Organización Mundial de la Salud recomiende que el bebé se alimente del pecho de su madre durante sus primeros seis meses de vida, y después durante al menos un año y medio más como complemento de la comida sólida. “A partir de ahí, si se quiere y se puede continuar, mejor”, apunta Nadia García Lara, responsable del banco regional de leche materna del Hospital 12 de octubre en Madrid.

Las leches maternas sintéticas han mejorado, pero no han logrado reproducir la complejidad de la original

“Desde el punto de vista científico, la superioridad de la lactancia materna es abrumadora, pero entre los 50 y los 90 hubo una fuerte influencia de la industria láctea, que promocionó las leches artificiales”, cuenta García Lara. “Otro tema es que, pese a todos los beneficios que conocemos, que se amplían cuando se prolonga la lactancia, la lactancia materna es muy difícil y requiere mucho apoyo por parte de la sociedad”, continúa. “Aunque se están mejorando las leches artificiales, y se logre sintetizar muchos de sus componentes, su valor se encuentra en la composición global, en la interacción de sus componentes, e incluso en la genética y la flora microbiana de la madre”, añade.

Hennet concluye su trabajo reconociendo que, independientemente de las virtudes biológicas de la lactancia, no es una labor de los científicos decidir hasta cuándo debe una madre dar el pecho. Esas decisiones, afirma, "le corresponden a las familias".

 

Fuente por: http://elpais.com

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Viernes, 05 Agosto 2016 04:28

Mi desafiante lactancia.

En esta semana mundial de la lactancia 2016 quiero compartirles mi experiencia como madre lactante, la que  coincide con el cumpleaños número uno de mi hijo. 

 Como muchas de ustedes las últimas semanas del embarazo se pasaron lento, en la espera que mucho desespera, pues mi hijo decidió nacer en la semana cuarenta con cuatro días. Nos habíamos preparado para el parto, teníamos carta de alojamiento conjunto y plan de parto listos y firmados por los médicos. ¿Y de lactancia? Pues era algo natural, algo que se iba a ir dando ¿no?; esto es un poco utópico pues ese instinto mamífero no siempre ‘aparece’ instantáneamente, ya que traemos con nosotras todo un bagaje de pensamientos y conocimientos adquiridos o simplemente estamos desconectadas.

Para nuestra fortuna el equipo médico estaba a favor de la lactancia en hechos y no palabras. Pude tener un parto en un ambiente armonioso abrazando desde el primer instante a mi bebé. El pediatra nos ayudó a lograr un apego precoz (apego natural e inmediato) ya que no permitió que lo bañaran, ni le suministraran (biberones con glucosa)  y apenas terminaron las valoraciones necesarias lo puso sobre mi pecho para que pudiera tener un agarre espontaneo. Fue  el guardián de nuestra hora sagrada, gracias a ello pudimos tener un buen comienzo .En el momento que optamos por alojamiento conjunto no sabíamos muy bien que significaba o si realmente podríamos hacerlo, pues venían a la mente pensamientos de temor por los comentarios de que estaríamos demasiado cansados para poder hacernos cargo del bebé. Pero decidimos seguir adelante y mejor aún hacerlo en intimidad pues no recibimos visitas en el hospital.  

Ya en casa solos los tres empezaba la verdadera prueba de fuego. Había escuchado que empiezas a conocer a tu bebé y sabes cuándo llora de hambre, dolor y también cuando te está “manipulando”, pero como yo no tenía idea de a qué se refería la gente con esto, pues me opte por un método sencillo: si llora lo pego a la teta, si se queja, a la teta, si despierta a la teta, si ya le cambie el pañal a la teta… esa fue mi libre demanda sin saberlo.

Pasaron los primeros dos días y comencé a sentir ardor en los pezones, habían cambiado a un tono rojizo, sentía que algo no estaba bien en ‘algún’ lado alguien me dijo que lactar no debía doler. En casa decían que era normal que debía hacer ‘callo’ y un montón de mito más. Me tuvieron a caldo de pollo y sin tomar nada frio. Muchos de los consejos que recibía se contradecían.  

Veía y sabía que otras amigas o conocidas rápidamente habían desistido a la lactancia, porque era algo que no a todas se les daba; me metí a internet buscando verdaderas respuestas, información respaldada o certera y ahí encontré el grupo de ‘Asesoras de Lactancia Online’ donde pude identificar que había otras madres pasando por la misma situación; fui a un grupo de apoyo a la lactancia materna en mi cuidad, acudí a cursos con una doctora especialista en lactancia materna (online pues ella está en Tenerife),  esto me fue llevando cada vez más a adentrarme al mundo de la lactancia. Leía libros sobre lactancia para ir reclutando información al respecto.

Fui descubriendo y conectándome conmigo misma y por supuesto con mi hijo. Me llene de fe y convicción en mí, en mi cuerpo, en la naturaleza perfecta que nos permite alimentar a nuestras crías, por supuesto que tenía la información que sustentaba esto. Comprendí que la lactancia no es solo que sea lo mejor o que sea un superalimento, realmente es lo natural, lo que corresponde a nuestra especie.

Cuando alguien que no conoce mis batallas me dice que a mí "se me dio fácil la lactancia", me rio... rio y pienso en el precio que he tenido que pagar para poder lograrlo, todo lo invertido en dinero, esfuerzo, paciencia y valor para vencer la ignorancia. Eso fue lo que principalmente me motivo a convertirme en asesora de lactancia, saber que si es posible cuando se quiere y se lucha por ello. Hay que tener la voluntad de hacerlo;  habrá días que dices ya no poder más, pero “hoy, no es siempre” habrá días difíciles y días llevaderos; la lactancia vale la pena, mejor dicho vale la alegría.  El éxito de mi lactancia se lo debo a dos simples reglas: siempre buscar ayuda en el lugar adecuado y tener la confianza suficiente para saber que puedo lograrlo. 

 

Historia de mi parto:

http://motherslove.com.mx/blog/item/80-la-llegada-de-isaac

Artículos sobre “piel a piel” o “apego precoz”:

http://apps.who.int/rhl/newborn/hscom2/es/

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/la-importancia-de-la-primera-hora-para-el-exito-de-la-lactancia-materna/

http://www.bvs.sld.cu/revistas/enf/vol27_4_11/enf10411.htm

Mitos sobre la lactancia:

http://www.llli.org/lang/espanol/ncvol17_4_05.html

http://www.onmeda.es/mi_hijo/falsos_mitos_sobre_lactancia.html

Lactancia emocional:

http://www.maternidadcontinuum.com/2013/09/aspectos-emocionales-en-la-lactancia-materna/

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El día de ayer asistimos al cine a ver la película “MILK” el documental de Noemí Weis, cuya perspectiva habla sobre las políticas, la comercialización y las controversias respecto al dar a luz y la alimentación en la infancia temprana.

La cinta pone en manifiesto la temática sobre las donaciones de leche en polvo en situaciones de emergencia y los retos que se deben enfrentar para mantener los bancos de leche materna, luego de los cierres que se efectuaron por la epidemia del VIH en los 80.

Revela la lucha de las madres para obtener apoyo médico, la presión que sienten ciertas mujeres que decidieron alimentar a sus bebés con biberón, la controversia de quienes amamantan por un largo tiempo y de quienes lo hacen en público.

Sin duda, Milk abre un debate interesante en torno a un acto tan natural como la lactancia materna y que incluso ha sido erotizado por la sociedad en donde es difícil para algunos recordar que los pechos, tienen un propósito más allá de ser usados en campañas de mercadeo para incentivar la compra de automóviles, cerveza y sexo.

Una película que seguro te dejará la piel erizada en cada escena, muy recomendable y esperamos tengan la oportunidad de verla en algún momento de sus vidas.

No olviden que vamos a la mitad de la semana mundial de lactancia materna y faltan muchos eventos a los que podemos asistir.  ¡No falten!

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