Jueves, 04 Agosto 2016 23:51

Alimentación complementaria en bebés Destacado

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Cómo pasar en los bebés de la leche como único alimento a una alimentación completa. ¿Cuáles son los límites reales a tener en cuenta?

Posiblemente si son unos padres de un bebé de 4-6 meses estarán un poco perdidos. ¿Cuándo tenía que comer y qué cantidad? eran sus dudas esenciales desde que nació su hijo.

Pero a estas alturas posiblemente los estén “bombardeando”: ¿Cuándo vas a empezar a darle otras cosas? Yo con su edad ya le daba… La leche ya no le alimenta…

La cuestión es que cuando os decidís a buscar información encuentras muchas contradictorias.

De hecho, en esta misma web hay mucha información sobre el tema, y ahora me he decidido a añadir esto porque pienso que ni siquiera yo he sido lo bastante claro hasta ahora.

Intentaré que este artículo lo sea. Y sobre todo desterrar mitos y centrarnos en lo que de verdad está justificado.

 

Ideas claras para empezar la alimentación complementaria:

Se llama complementaria porque hasta el año la leche sigue siendo lo esencial. De hecho hay niños que siguen tomando sólo leche hasta casi el año y sin problemas. Eso significa que es importante que lo tomes con naturalidad. Si un bebé con menos de un año no acepta muy bien una toma de comida, le ofrecemos leche y listo.

Un objetivo es que para aproximadamente los 2 años el niño coma casi de todo. Hay tiempo y no es cuestión de ganar la batalla hoy. De hecho como diré en el punto 3, verlo como una batalla es generar problemas.

El otro objetivo es que la relación del bebé con la comida sea buena. La forma en la que el bebé empieza a relacionarse con la comida en estos primeros años puede marcar mucho tiempo su actitud ante la alimentación. Pelear, por ejemplo, para que “se acabe la comida” es la mejor forma de que la próxima vez que te vea aparecer con ella te ponga mala cara antes de empezar.

 

Cuándo empezar con la alimentación complementaria.

Las recomendaciones en las que hay consenso dicen que si no hay una causa real para hacerlo en otro momento, se consigue reducir la incidencia de alergias alimentarias si hasta los 6 meses toma sólo leche y desde esa edad no tardamos en introducir una alimentación completa (con ciertas limitaciones que explico más abajo).

 

Motivos no justificados pero muy frecuentes para hacerlo antes:

·         Empezar con zumos de fruta porque está estreñido. Para empezar, la mayoría de los casos de estreñimiento en lactantes no lo son. Son lo que se llama pseudo-estreñimiento del lactante. Y en el estreñimiento, el zumo no es solución, sino la fruta completa con su fibra. Además de que los zumos no me gustan un pelo.

·         Darle cereales en la cena para que duerma mejor. Es muy frecuente que empiecen a plantearse esto los padres cuando entre los 5 y 7 meses cambia el patrón de sueño de los niños. Pero el hecho de que empiecen a despertarse más no tiene nada que ver con el hambre. Si fuese cuestión de eso bastaría con darle más cantidad de leche.

·         Porque a los familiares se les ocurre que ya toca. Pues eso. Que entre las múltiples formas que algunos tienen de inmiscuirse en la forma en la que crías a tu hijo está el decirte cuándo hacer qué. Ya te darás cuenta de que hay quien siempre te dirá que lo haces mal. Si lo haces porque no debías y si no lo haces porque ya es hora…

 

¿En qué orden introducir los alimentos en la dieta de un bebé? Otra alternativa.

Hay tantas guías como pediatras. A modo de ejemplo, para los que prefieran tener una de esas guías en esta web tienes dos: Una para los niños que hacen lactancia materna y otra para los que hacen lactancia artificial.

Pero les aclaro que aunque presentan un orden “justificado”, en realidad hay muy pocos límites reales a lo que debe y cuándo debe introducirse en la alimentación.

Así que les voy a exponer un planteamiento alternativo a esas dos listas para los que escojan que va más con su forma de ser y especialmente con la del bebé.

Teniendo claro que el objetivo es que nuestro hijo acabe teniendo una alimentación lo más variada posible antes de los dos años y que su relación con la comida sea buena, ¿te gustaría que…?

·         ¿…Descubrir alimentos nuevos no sea una lucha sino algo incentivado por su propia curiosidad?

·         ¿…Respetar el ritmo al que él mismo se interesa por los alimentos mientras no haya una causa real para hacer otra cosa?

·         ¿…Que acabe comiendo de forma autónoma y al mismo tiempo tenga una dieta variada y disfrute de las comidas?

·        

Eso es lo que pretende una forma de alimentación llamada Baby Led Weaning. El problema es que la mayoría lo asocia simplemente con la “excentricidad” de alimentar a los bebés sin purés dejando que jueguen con la comida y lo pongan todo pringado para acabar por no comer casi nada.

En realidad consiste en hacer del niño el principal actor de la introducción de la alimentación, aprovechando dos cualidades propias de su edad: La curiosidad y la imitación.

Casi todos los padres que dan sus tomas regladas descubren antes o después que su hijo, que antes tomaba genial los potitos, pasa cada vez más de ellos y sin embargo empieza a fijarse por nuestra comida. El Baby Led Weaning lo que propone es: ¿Qué problema hay si empezamos por ahí, que es en realidad a donde queremos llegar? Pues eso, no parece muy absurdo. Especialmente cuando no hay un motivo para no hacerlo.

 

Para que esto funcione es esencial entender que mientras no tengamos un motivo claro para hacerlo de otro modo:

·         La cantidad de comida la marca el niño.

·         En cuanto a la variedad, nosotros ofrecemos variedad y el niño por curiosidad empieza a probar. La única forma en la que inducimos que pruebe alimentos nuevos es ofreciéndolos con más frecuencia.

 

Los únicos límites temporales en cuanto a variedad realmente justificados son:

No dar antes del año:

1.       Leche de vaca entera. Se suele asumir que a partir del año es cuando la mayoría de los bebés tienen un intestino suficientemente maduro para tomar leche entera. Darla antes puede generar intolerancias con más facilidad.

2.       Miel cruda. Los cereales con miel no tienen este problema. En la miel hay con frecuencia esporas de Clostridium botulini. Un germen que en niños pequeños es capaz de producir una intoxicación grave. Es más fácil cuando la flora intestinal no está aún muy madura y cualquier germen como éste tiene más facilidad de crecer. Y mientras la barrera que filtra todo lo que entra en el cerebro es más inmadura. Se considera que el límite a partir del que es seguro darla es en torno al año.

3.       Verduras de hoja verde. Son muy ricas en nitritos y pueden producir una intoxicación. También se considera como límite de seguridad el año de vida, recomendándose que no se tome antes.

No dar antes de los dos años:

1.       Pescado azul grande y marisco. Son animales que filtran mucha agua y su cuerpo es muy rico en grasa. En esa grasa se acumulan impurezas que por culpa de la contaminación de los mares pueden ser peligrosas. Especialmente los metales pesados son más peligrosos en los niños durante la primera fase del desarrollo cerebral. Se considera seguro darlos por encima de los 2 años.

2.       Huevo crudo. En el huevo puede haber salmonela. Pero en la mayoría de los casos está en escasa cantidad para producir una infección. Nuestro estómago es capaz de destruirla con su secreción ácida mientras no sean muchas las bacterias. Pero los niños pequeños producen menos ácido en su estómago, por lo que una cantidad menor de germen es capaz de producir la infección. De nuevo se habla de los 2 años como la edad segura para tomar merengue, pan mojado en la yema de un huevo frito, o en un huevo semi-cocido (pasado por agua), mayonesa, crema pastelera…

No antes de los 4 años:

1.       Frutos secos. Aquí el peligro es el atragantamiento. Los frutos secos son la causa más frecuente de muerte por atragantamiento en niños. Y lo son porque cuando nos atragantamos con otras cosas, como pan, galleta, patata frita (otros objetos sólidos que se trituran en fragmentos y pueden aspirarse hacia la vía respiratoria)… son alimentos que en medio húmedo se deshacen. Mientras que los fragmentos de frutos secos se hinchan, de modo que un trocito de 1 mm en el bronquio puede multiplicar su tamaño por 5 y hacer que el niño se ahogue.

 

Quitando estos alimentos, no hay ninguna justificación real para que cualquiera de los demás alimentos no pueda tomarlos un niño de más de 6 meses. Y de hecho se recomienda que para evitar alergias el huevo y el gluten se introduzcan lo antes posible, pero por encima de los 6 meses.

Lo que sí es recomendable es que aunque el orden sea marcado por las preferencias del niño, anotemos en algún lugar cuando empezó a tomar cada alimento nuevo. Porque estos datos pueden ayudarnos a identificar alergias si aparecen.

 

Sólido o puré en la alimentación complementaria

No es una elección excluyente. De hecho si me preguntas la opción que yo aconsejo es empezar las comidas poniendo al niño a comer con nosotros.

Ofrecer aquellos alimentos que no tengan un límite temporal de los justificados arriba y que sean en cuanto a masticabilidad* adecuados para él según el estado de sus dientes y su habilidad.

Tras comer lo que quiera en trocitos. Si estimamos que ha sido poco, podemos triturar la comida y ofrecerle triturado. Pero ojo, ofrecemos. Recuerden que la cantidad la marcaba él. Si nos parece que el resultado ha sido una toma muy escasa podemos ofrecer leche tras la comida. Pero de nuevo, ofrecemos.

Lo peor que puede pasar tras una comida escasa es que llegue con más hambre a la siguiente y acabe aprendiendo a regular su apetito para no pasar ese hambre. No es tan terrible y es algo que también forma parte de su desarrollo.

*Adecuado en cuanto a masticabilidad: Significa que evidentemente no podemos darle un trozo de bistec al punto a un niño sin dientes ni muelas. Pero incluso sin dientes, cualquier alimento que pueda deshacerse con facilidad con los dedos un bebé puede deshacerlo con la lengua y las encías.

Y también depende de su habilidad. Hay niños que vemos que con dos dientes arriba y dos abajo hacen maravillas, mientras que otros con casi toda la dentición tienen dificultades para masticar alimentos blandos.

Y recuerden que un niño puede siempre atragantarse. Por lo que nunca debe dejarse comiendo sólo sin vigilancia a un niño menor de 2-3 años.

 

Evitar malos hábitos alimenticios.

Evita los alimentos “de consumo”. Llamo así a aquellos alimentos que no existían hace 100 años y todos ricos en azúcar: Zumos con leche, yogur de sabores, bios, petit, yogures líquidos para subir las defensas, chuches en general, gusanitos en particular, ketchup….

No entretener a los niños (televisión, móvil, tablet…) para que coman. Que coma si tiene hambre, y si no, lo hará en la comida siguiente. Pero no lo conviertas en un comedor pasivo: Zombi embobado que engulle porque le das mientas está distraído en otra cosa.

No uses la comida como forma de entretenerlo. No le des el trozo de pan o la galleta cuando está aburrido, no quiere ir en el carro o llora sin más. Las necesidades afectivas se alivian con afecto, no con comida. Si sustituyes afecto por comida acabará teniendo un circuito inconsciente que le dirá: “La ansiedad se quita comiendo” = Obesidad.

No pelees con tu hijo para que coma un poco más. Sólo conseguirás hacer desagradable la comida y transformar la comida en lo que no es: Un elemento de juego, disputa o pieza de cambio para otros problemas.

 

Con esto creo que pueden abordar esta aventura. Todo lo demás que suele decirse es complicar lo que no tiene más ciencia. Hay mucho de tradición pasada de persona a persona en cuanto a cómo hacerlo que no tiene ninguna justificación. Los animo a que en nuestra comunidad de Facebook comente su experiencia y las recomendaciones que les han hecho en su caso.

 

Por:  Pediatra Jesús Garrido García

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