Martes, 02 Agosto 2016 01:37

Y ahora te llamas mamá... Destacado

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Como ser humano podemos adoptar muchos roles que dependan de las circunstancias en que nos encontremos como también de las personas con las que estemos. Me gusta verlo como una capacidad de adaptabilidad la cual es importante pero tal vez constituye una fortaleza que no todos sepan apreciar. Sin embargo, también tenemos determinado carácter o una forma de ser que nos caracteriza, llámenosle más bien una esencia, esa naturaleza que si bien no podemos cambiarla si podemos llegar a moldearla.

Como mujeres tal parece que tenemos la obligación de ser multifacéticas, se nos ha estereotipado como ‘multitask’, se espera que abarquemos mucho y por supuesto que lo hagamos bien, que cumplamos nuestros deberes de acuerdo a los usos y costumbres que indica la sociedad. Quien sabe quién fue el gracioso que dijo que “debemos de” o “tenemos que”.

Cuando nos convertimos en madres tomamos una de las decisiones más importantes de nuestra vida, pues esta nos cambia de manera radical. Y no hablo desde el punto de vista emocional, del amor que el vínculo con nuestro bebe puede generar, me refiero a que hay muchas situaciones, tanto triviales como cosas importantes que ya no pueden ser de la misma manera. Cambiamos la manera de administrar nuestro tiempo, nuestras rutinas, incluso hasta nuestras compras en el supermercado.

Literalmente tu vida no puede ser igual, más cuando comprendemos que nuestro hijo es totalmente dependiente de nosotros y nos necesita en una entrega total de tiempo, esfuerzo y paciencia. Y venimos  sumarle a nuestra vida el rol más sobresaliente, ahora tienes que apañártelas, ya no eres más “Lorenza” ahora te llamas mamá… por tanto tienes que hacer las cosas que hacen las mamás.  Pero cuidado con andar hablando todo el día de tu hijo es que no es que sea lo mejor que te ha pasado lo que pasa es que te has obsesionado, lo que tienes es ‘hijitis’; pero también ya debes quedarte en casa todo el tiempo que tengas libre, si trabajas fuera debes llegar volando a casa y dedicarte en cuerpo y alma a tu hijo y por supuesto también a cumplir tus labores del hogar. Cuando eres ama de casa cuidado con salir a despejarte (¿acaso tendrías motivo para tener estrés?) nada de salir con las ‘amigas’ al café o a un bar (si leíste bien a algo que implique alcohol)  plantear la idea de estar lejos de tu bebé puede enviar el mensaje de que no lo soporta.

Lo mismo es criticada una madre que pone su vida a girar en torno a sus hijos porque se obsesiona con ese rol, que una madre que tiene muchas actividades y no le queda el suficiente tiempo para pasar con los hijos. Es muy fácil emitir juicios y opiniones desde fuera, la pregunta sería qué es lo que a ti te hace feliz, cómo eliges vivir tu vida. Aquí no hay cabida para la ignorancia, meditemos al respecto, informémonos para conciliar la vida con nuestras actividades. Metámonos en una maternidad de tiempo completo porque así nos place, porque se nos hincha de orgullo el pecho al decir que estoy criando un hijo de tiempo completo y mejor aún disfruto sin culpas hacerlo. Vayamos todos los días al trabajo sin martirizarnos, sin lamentar el haber optado por un desarrollo profesional y no estar en casa lavando platos, sin sentir de pierdo la oportunidad de verle crecer.   La maternidad te cambia, mejor dicho la maternidad te trasforma, tú tienes el control, es tu vida, vívela decidiendo a conciencia como hacerlo. Y al final que hablen, que digan, que no vivimos de lo que la gente opina.

Anuncio visto 1143 veces Modificado por última vez en Martes, 02 Agosto 2016 01:48
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