Miércoles, 20 Abril 2016 17:36

¿Depresión o Soledad postparto? La importancia de una Tribu Destacado

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¿Depresión o Soledad postparto? La importancia de una Tribu Foto por Luis Morales Machado

Criar en tribu es el mejor remedio para la “depresión post parto”, así, entre comillas, por que en la gran mayoría de los casos no hay una real depresión sino una soledad desoladora, incomprensión hacia la nueva madre, hacia sus necesidades emocionales, hacia el maravilloso camino del puerperio y la maternidad.

La pareja, su presencia, apoyo y empatía es el mayor protector en la depresión post-parto. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la pareja debe incorporase al trabajo y pasar fuera de casa entre 8 y 10 horas al día, el permiso por paternidad en México es de a penas una semana, por lo cual, el esposo y ahora recién nacido padre se ve en la necesidad de ausentarse, situación por demás complicada tanto para él como para la madre.
Eso lleva a la madre a pasar sola la mayor parte del día.
Mientras la presencia de la pareja sea un verdadero sostén, es decir, que esté dispuesto a escuchar, mirar y estar, el tiempo que le sea posible, la depresión post-parto será muy leve o no existirá.
En algunas ocasiones, la madre de la madre naciente, la suegra o ambas, la acompañan durante el día, a veces eso es suficiente para se llene de confianza y viva un puerperio feliz. Pero hay veces en donde, por el contrario, se le llena de consejos y recomendaciones que la confunden, propiciando que se sienta insegura y/o triste. Puede suceder incluso, que se le presione para hacer cosas que ella siente y vive de una forma distinta a lo que la madre o suegra sugieren (o tratan de imponer).

Si aún estando la pareja se presenta depresión post parto, si no hay apoyo de la pareja o no hay pareja ¿qué hacer?

Antes de entrar de lleno en el tema, definición y síntomas de la depresión post parto:

“Los sentimientos de ansiedad, irritación, tristeza con llanto e inquietud son comunes en las dos primeras semanas después del embarazo. Estos sentimientos a menudo se denominan “depresión puerperal”. Casi siempre desaparecen pronto, sin necesidad de tratamiento.

La depresión posparto puede ocurrir cuando la depresión puerperal no desaparece o cuando los signos de depresión comienzan uno o más meses después de dar a luz.

Los síntomas de depresión posparto son los mismos que los síntomas de la depresión que ocurre en otros momentos en la vida. Junto con un estado anímico triste o deprimido, usted puede tener algunos de los siguientes síntomas:

Agitación e irritabilidad
Cambios en el apetito
Sentimiento de inutilidad o culpa
Sentirse retraída o desconectada
Falta de placer o interés en todas o en la mayoría de las actividades
Pérdida de la concentración
Pérdida de energía
Problemas para realizar las tareas en el hogar o el trabajo
Ansiedad considerable
Pensamientos de muerte o suicidio
Dificultad para dormir

Una madre con depresión posparto también puede:

Ser incapaz de cuidar de si misma o de su bebé.
Sentir temor de quedarse sola con el bebé.
Tener sentimientos negativos hacia el bebé o incluso pensar en hacerle daño. (Aunque estos sentimientos son aterradores, casi nunca se materializan. No obstante, usted debe comentarle al médico al respecto inmediatamente).
Preocuparse intensamente por el bebé o tener poco interés en él.”

Cabe mencionar que algunas de las conductas aquí descritas (ejemplo: “sentir temor de quedarse sola con el bebé”) tienden, más que describir un problema, a hablar de una realidad que nada tiene de problemática.

Datos que llaman la atención: “…Los estudios muestran entre un 5% y 25% de prevalencia pero las diferencias metodológicas de esos estudios hace que la verdadera tasa de prevalencia no esté clara.[1] No se conocen las causas pero se considera que el cambio hormonal junto al cambio de ritmo de vida es un posible detonante.
Existen antidepresivos ISRS que se pueden utilizar en este período sin que afecten en absoluto al bebé. El más usado actualmente es la sertralina.” Wikipedia.

No, no es necesario ningún antidepresivo (salvo en casos excepcionales), lo que es indispensable es, en primer lugar: escuchar. Poner oído y corazón a lo que la recién nacida madre tiene que decir y que preguntar, escuchar sus miedos, sus dudas, sus alegrías, las maravillosas vivencias de su nacimiento como madre y del nacimiento de su hijo, porque escuchar lo que tiene que decir es precioso, puede ser intenso, a veces hasta doloroso, otras veces gozoso, pero siempre hermoso.
No sólo hay que oírle ¡hay que escucharle! sin prejuicios, sin querer tener la palabra exacta, sin siquiera pretender ayudarle, sólo estar, escuchar y después, mirarle. Mirarla así de radiante como es una madre puerpera, saber mirar detrás de las ojeras y el desvelo, detrás de los pañales y su desasosiego, porque ahí detrás (o tal vez delante) se encuentra una profunda sabiduría, un infinito amor, se encuentra, la vida misma, encarnada.

Hay que saber estar para y con ella, sin intentar entender, sólo estando, acompañando, cuidando, velando por ella y su instinto, si es posible, acallando las voces externas para que ella logre escucharse. Cada maternidad, cada madre, cada concepción, embarazo, parto, cesárea, cada hijo, cada historia es distinta, por eso es importante respetar, no aleccionar sino aprender y en todo caso compartir la propia experiencia.

Una tribu muestra con el ejemplo, acompaña, no alecciona. Una tribu cría en conjunto, contiene a la madre en su puerperio, se encarga de la psique de la madre para que así ella pueda encargarse de su cría.
Crían en conjunto, hijos, madres, padres, conviven en lo cotidiano, son partícipes en la educación de sus hijos, esos hijos que son un poco de todos, que aprenden a compartir (tengan o no hermanos), a convivir, a amar a otros seres humanos, el criar así no tiene más que beneficios para madre e hijos (padres también desde luego).

En la actualidad ya no solemos criar en tribu, en parte por falta de costumbre, en parte porque las ciudades, la urbanización, la distancia, los tiempos, “la modernidad” e individualismo nos crean la falsa idea de que criar en tribu es difícil, pero en realidad sigue siendo lo más fácil, lo más sano y amoroso, es posible, definitivamente ¡lo es!.

Una madre que se siente escuchada, contenida, mirada por otras madres, y a su vez puede devolver una mirada, es una madre acompañada, una madre que no se sentirá sola, por lo tanto una madre que no estará deprimida. Podrá estar triste, asustada, con miedo por momentos, pero no sola, el
saberse acompañada será el mejor, más efectivo y sano “antidepresivo”, ello le facilitará estar para si misma, y para su familia. Definitivamente, criar en tribu empodera de una forma indescriptible.

¡Feliz crianza!

PD Gracias tribu mía, por tanto que me han dado, por todo lo que me han quitado. Les admiro y quiero profundamente.

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