Miércoles, 27 Marzo 2019 19:18

Sexualidad y Maternidad : Encuentra el equilibrio. Destacado

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Sexualidad y maternidad.

Encuentra el equilibrio entre tu sexualidad y tu rol de madre.

Cuando una mujer descubre que va a ser madre, ocurre una verdadera revolución. No solo física y hormonalmente, sino también en su cabeza; emociones y sensaciones protagonizan esta enorme transformación. Cambian sus intereses y sus prioridades. La forma de relacionarse con los demás cambia por completo, cuando nace su hijo no solo es su mayor prioridad, sino que ve a todos los demás como depredadores de su cría, se pone a la defensiva, sobre todo con la pareja y con las personas más allegadas, que le recuerdan constantemente el cambio de rol que ha supuesto su decisión. Un nuevo integrante en la familia puede cambiarlo todo, te cambia la vida como mujer, les cambia la vida como pareja, y se modifica tu sistema familiar.

El acto sexual como tal te llevó a crear una nueva vida, el parto y nacimiento de un hijo es un acto sexual también, puesto que todo se relaciona con tu sexualidad, las preocupaciones y cambios físicos que rondan dichos actos pueden ser no solo satisfactorios si no abrumadores, sobre todo para una madre primeriza.

De todos los cambios que se producen cuando nos convertimos en madres podemos detenernos a observar y valorar lo que nos pasa con la vivencia de nuestra propia sexualidad. Para ello nos centraremos en mujeres que viven y expresan su sexualidad en pareja de forma saludable y satisfactoria y que llegaron a la maternidad desde una decisión consciente y deseada.

La sexualidad es una parte intrínseca de nuestro ser, no podemos separarla del resto de aspectos que nos definen como mujeres, El desarrollo de nuestra sexualidad está relacionado con aspectos como lo que pensamos sobre nosotras mismas, si estamos o no a gusto con nuestro cuerpo, con nuestra capacidad para disfrutar, sentir, también con nuestra forma particular de querer y dejar que nos quieran, porque la sexualidad es comunicación e intercambio afectivo. Pero también nuestro ser sexual se ve influido por las ideas que nos transmitieron desde niñas, respecto a cómo debía ser nuestra sexualidad como mujeres, y también como madres. Si el balance de todos estos aspectos es positivo, vamos integrando nuestra sexualidad y la desarrollamos de forma saludable como una parte importante de nuestro ser. Pero si por el contrario, el balance es negativo no conseguiremos integrar nuestra sexualidad  y la iremos postergando, no le prestaremos la atención necesaria, e incluso podremos llegar a pensar que se puede prescindir de ella.
Desde el momento en el que nos enteramos que seremos madres los sentimientos de todo tipo nos invaden. La mayoría de nosotras durante el embarazo ya tenemos dudas y conflictos con nuestra sexualidad. Desde los miedos a mantener relaciones sexuales por miedo a que afecte al bebé, hasta el asombro por el aumento de libido que experimentan algunas mujeres y que las hace vivir este momento como uno de los de mayor deseo sexual de sus vidas.

Después de pasar los dolores del cuerpo durante el post-parto, cuando conseguimos apaciguar las normales inseguridades sobre los cambios en nuestro cuerpo, cuando volvemos a la rutina de la vida, del trabajo…, antes o después, volvemos a tener presente nuestra sexualidad. En general, aquella sexualidad que compartimos; bien porque volvemos a desearla, o bien porque nos la demanda nuestra pareja.

Siendo la segunda una muy alta probabilidad, a veces sentimos mucha presión, y si estamos renuentes esto puede causar muchos conflictos con la pareja, incluso con tal de no entrar en conflicto, accedemos sin querer hacerlo, y esto puede ser muy peligroso a nivel psicológico para una mujer, forzarte a ti misma a hacer algo que no quieres por presión, por evitar discusiones etc., podría causar un daño emocional interno, y ser contraproducente, hasta el punto de retrasar el regreso de tu libido por más tiempo.

 

Durante el periodo de crianza parece ser que se da una situación recurrente en muchas de nosotras. Hemos admitido como cierto que generalmente sufrimos una pérdida de deseo sexual por el hecho de ser madres. Veamos este aspecto en profundidad detallando algunas razones que podrían dar explicación a esta situación:

Hay una razón meramente biológica. Cuando estamos inmersas en el cuidado de nuestras crías, no podemos estar para nadie, ni para nada más. Todas nuestras energías las ponemos en esta tarea y ellos son nuestra prioridad más grande.

Es una reacción físico/psicológica. Estamos tan inmersas en nuestro rol de madres, uno de los trabajos más cansados que existen y que es 24/7, que sentimos que el sexo es una obligación más, no prioritaria con la que habría que cumplir y no llegamos a la meta, así que lo postergamos, cuando en realidad el sexo podría ser un verdadero refugio para relajarnos, y separarnos del rol de madre por un rato.

Es una cuestión moral. Ser una “buena madre” significa reducir nuestras conductas libidinosas, porque la sexualidad sigue Viéndose  moralmente negativo, que no encajan con nuestro nuevo rol de madres “sensatas”. El sexo sigue siendo un Tabú.

Hay una predisposición en las mujeres para desconectarnos de nuestro cuerpo y de nuestra sexualidad, que nos permite privarnos fácil y voluntariamente de esta parte tan importante de nosotras mismas.

Probablemente una mezcla de estas variables pueda afectarnos, en alguna ocasión, y en mayor o menor medida. Pero en sí mismas no parecen ser explicativas de esa supuesta falta de deseo en las mujeres que están criando.

Existen mujeres a las que nos les baja el nivel de deseo sexual. Habría que preguntarse qué caracteriza a estas mujeres y la respuesta la encontramos en cómo entienden su propia sexualidad. El cerebro controla todo lo que pensamos y sentimos eso es un hecho científico, y debido a esto la psique juega un papel fundamental, la forma en como nos vemos a nosotras mismas o nos sentimos.

Si nos sentimos cansadas, con falta de energía, si no nos sentimos bellas por que el parto dejo estragos como sobre peso, celulitis, estrías, un vientre abultado, cabello seco, etc. Estos factores nos pueden llegar a deprimir, muy aparte de lo que la depresión post parto pueda significar para nosotras. Por eso a pesar de ser madres ocupadas, trabajadoras, activas en la crianza y cuidado del hogar es muy importante darse un tiempo al día para nosotras mismas, con 1 hora al día a solas basta. O una salida a la semana solas, con amigas con la pareja, y así como marcamos como prioridad al bebé, marcar como prioridad, actividades que nos llenen, nos den alegría y paz personal, de esta manera podrás reconectar contigo misma, estarás mas feliz, recargaras energía, y muy probablemente recuperes el libido muy pronto. También puedes pedir ayuda de un terapeuta que te ayude a conectar contigo y a descubrir que limitaciones te pones a ti misma, de qué manera aprecias tu sexualidad, si lo ves como algo negativo o positivo. A unas les cuesta más trabajo que a otras pero una parte importante a recordar es que tu no llegaste a la vida de tu bebé, el llego a tu vida, el no conoce nada, tú se lo vas a enseñar y es aquí cuando decides como enseñarle a tu hijo a adaptarse a ti y a la vida que ya tienes armada, al final él se acoplará a lo que ya existe, no eres tu quien se adaptará a él de manera general, esto te ayudará a lograr integrar tu rol de madre, al rol de mujer el cual ya tienes establecido desde tu nacimiento.

Seguimos arrastrando los efectos de la educación sexual patriarcal que hemos recibido y que nos ha impedido siquiera preguntarnos cómo queremos vivir y expresar nuestra sexualidad como mujeres, podremos empezar a entender nuestros comportamientos desde otra perspectiva, el rol de la mujer socio culturalmente siempre fue la maternidad y esto nos lleva a varios errores como:

La sexualidad de la mujer está en función de la sexualidad de los hombres. Aprendemos que nuestra sexualidad sirve para satisfacer la de un hombre. Concebimos la sexualidad como un instrumento que nos va a garantizar tener pareja y mantenerla.

La sexualidad de las mujeres tiene su máximo sentido en la maternidad. Las mujeres madres dejan de ser mujeres sexuales puesto que han conseguido otro de sus objetivos vitales. Se fomenta el mito de la simbiosis “mujer-madre”, donde hay un traspaso de las necesidades de la mujer adulta a la exclusividad y prioridad de las necesidades de la cría (paso del yo al nosotros).

No aprendemos que la sexualidad es una posibilidad humana y sobre todo una necesidad básica, que está íntimamente relacionada con la afectividad, el cuidado y el respeto hacia nosotras mismas, la comunicación y el intercambio con los demás y, mucho menos aprendemos que las únicas responsables de satisfacer esta necesidad vital somos nosotras mismas.

Para salir de este error, las mujeres tenemos que buscar espacios que nos ayuden a desmontar estas falsas creencias. La primera de ella, desligar nuestro yo-mujer-sexual del yo-madre. Se trataría de desaprender lo aprendido, de de-construir para volver a construir, de hablar con otras mujeres sobre nuestras dudas y conflictos; sobre lo que sentimos, lo que deseamos. Sería el primer paso para asumir la responsabilidad de construir una sexualidad saludable centrada en el placer, el afecto y el respeto hacia nosotras mismas.

‘No olvides que tu forma de expresar  aceptar tu sexualidad es el modelo que le transmites a tus hijas e hijos, y es así como ellos desarrollaran su propia sexualidad’’

¿Y tú qué tipo de madre quieres ser, una madre perfecta, o una madre feliz?

 

 

Anuncio visto 442 veces Modificado por última vez en Martes, 02 Abril 2019 16:24
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