Jueves, 05 Abril 2018 01:47

La Tetanalgesia Destacado

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La tetanalgesia es ese efecto calmante que los niños experimentan al ser amamantados, al sentirse seguros y relajados además protegidos sintiendo el contacto de su madre.

El término, desde luego no es nuevo. Dentro de las imágenes más clásicas sobre la crianza que todos tenemos en mente, está la de esas mujeres con sus niños pegados al pecho por simple placer y no con fines de alimentación. Tras un golpe, un berrinche o una visita al médico, era común que esos pequeños encontraran calma al ser amamantados.

Ahora bien, la palabra en sí fue acuñada por dos pediatras: M. Merino Moína y J. Bravo Acuña del Centro de Salud “El Greco” de Getafe (Madrid), quienes publicaron su trabajo en la revista médica “FAPap“.  La tetanalgesia es capaz de aliviar el dolor en el lactante, y de ahí, que muchos pediatras y médicos hagan uso de esta “técnica” a la hora de aplicar las vacunas o de realizar ciertas pruebas con los bebés.

La tetanalgesia, cuando dar el pecho alivia el dolor del lactante

Todas las mamás que hayan dado el pecho a sus hijos lo habrán notado. En ocasiones, el bebé no tiene hambre, sin embargo, cuando se despiertan entre lágrimas por la noche con un cólico o cuando nada parece calmar su llanto, nada resulta tan terapéutico y efectivo como darle el pecho.

 

La tetanalgesia permite a los bebés poder succionar, ese reflejo instintivo que garantiza su supervivencia es una auténtica coreografía fisiológica que a su vez, reduce el estrés en el cerebro del niño. Un bebé succiona no solo para saciar su hambre, sino para sentirse bien, para relajarse.

 

La succión nutritiva y la no nutritiva

El tema resulta sin duda interesante. Los bebés realizan dos tipos de succión: la nutritiva y la no nutritiva. La succión nutritiva es la que utilizan para comer. Es rítmica, profunda y rítmica y dura unos minutos.

Ahora bien, a su vez, es común que también practiquen la no nutritiva, que es algo más superficial, relajante y les sirve a su vez para afianzar y mejorar la propia succión nutritiva. A pesar de que no existen muchos estudios al respecto de este tipo de succión cabe decir que no debemos verla como algo negativo o como un “vicio” (en referencia al placer de los niños con los chupetes).

Hay que tener presente que un chupete nunca puede reemplazar el pecho de una madre. Es precisamente al practicar la succión no nutritiva cuando el bebé entra en calma al sentir el olor de su madre, al sentir su calor y quedar envuelto en esa grata sensación de seguridad y complacencia.

Un chupete nunca propiciará este tipo de sensaciones. Son dos cosas completamente diferentes.

 

 

La tetanalgesia para los procedimientos médicos dolorosos

Son muchos los médicos y pediatras que están intentando implantar en los centros sanitarios la técnica de la tetanalgesia para reducir el dolor que sufren los bebés al ser sometidos a ciertos procedimientos invasivos como puede ser, por ejemplo, la prueba del talón.

Se sugiere incluso que si la mamá decide alargar la lactancia varios años más, también utilice la tetanalgesia para esos momentos en que los niños deben recibir sus vacunas, para aliviar sus miedos, reducir el estrés o los momentos de ansiedad.

 

Los problemas reales de la tetanalgesia

La tetanalgesia no tiene ningún efecto secundario, al contrario, es una actividad que la mujer ha puesto en práctica desde tiempos inmemoriales, puesto que una mamá sabe muy bien cuando su niño necesita alimento y cuando consuelo, cuando busca sentirse protegido o sentir su cercanía en esas noches en que las pesadillas o el miedo enturbian su descanso.

La mamá que sigue su instinto es la más sabia, sin embargo, existen varios problemas que frenan en la actualidad el que los bebés se beneficien de algo tan maravilloso como es la tetanalgesia.

Los niños que alargan su lactancia durante años si así lo quiere la madre, son vistos como dependientes, como si de algún modo, estuviéramos frenando su madurez emocional al no haber acabado antes con ese vínculo.

La lactancia materna aún no está bien vista públicamente. Pocas mamás se atreven o pueden dar el pecho en espacios públicos sin ser amonestadas, o sin recibir miradas incómodas por parte de personas que confunden lo natural con algo erótico o de mal gusto.

Si ya resulta ofensivo para muchos ver a una madre dando el pecho a su bebé, aún lo es más ver a una mujer con sus niños de dos o tres años pegados “a la teta”.

Ninguna mujer debería ser juzgada o criticada por ello. No debería existir ninguna doble moral al respecto de la lactancia materna ni deberían escucharse ofensas hacia una mujer si ésta, decide alargarla hasta que sus hijos son mayores. A día de hoy existe muy poca cultura acerca de la lactancia, cuando en realidad, es algo que solo debería preocupar a dos personas, a la mamá y a su hijo.

Si un bebé llora, dale teta, si un niño está nervioso, tiene un cólico o le duele algo, dale teta. Practica la tetanalgesia hasta que tú lo quieras o tu hijo te lo pida.

Fuente: eresmama.com

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